El Barrio de Las Chumberas, 17 años de espera tras la detección de la aluminosis
Casi dos décadas después de los primeros signos de deterioro que afectó a 42 bloques de viviendas, en 2009, vecinos y comerciantes denuncian retrasos, abandono e incertidumbre mientras los nuevos edificios siguen sin entregarse

A la izquierda uno de los bloques afectados por la aluminosis y, de fondo, los edificios reacondicionados / Arturo Jiménez / ARTURO JIMÉNEZ
Alexis Vella
Diecisiete años, más de 200 meses y 6.200 días. Ese es el tiempo que llevan los vecinos del barrio de Las Chumberas esperando una solución. Todo empezó en 2009, cuando se cayó el yeso de una habitación del bloque 15 y salieron a la luz las primeras grietas. Nada hacía pensar entonces que aquel aviso sería solo el comienzo de un largo calvario. A partir de ahí, comenzaron los desalojos, los apuntalamientos y el consistorio lagunero, a través de un estudio, determinó que el 70 % de los 42 bloques, con sus casi 700 viviendas y 80 locales, estaban afectadas por la denominada «enfermedad del cemento», la aluminosis.
La aluminosis influye en el sentimiento del barrio
No fue hasta el año 2020 que se derrumbaron las primeras edificaciones de una urbanización construida en 1973 y que estaban en riesgo de desmoronamiento, debido a la patología del hormigón que lo convierte en un elemento menos resistente y más poroso. José María, es el cocinero de una de las cafeterías ubicadas a los pies de los inmuebles derruidos. A él, al igual que a tantos otros muchos vecinos, le afectó de primera mano la situación: «Estuve viviendo varios años de alquiler, hasta que, cuando se detectaron los primeros problemas, me tuve que marchar y buscar otro lugar donde alojarme».
«No sé cuántas personas podrían vivir aquí… cientos o miles. Imagínate todo ese impacto en los comercios de la zona»
El cocinero lleva doce años trabajando en ese mismo bar, que es ya un lugar de encuentro y de paso entre quienes transitan por los polígonos colindantes. La estampa es curiosa: un local repleto de vida y actividad, y al fondo, varios edificios carentes de alma, con paredes de aspecto funesto y ventanas tapiadas. «No sé cuántas personas podrían vivir aquí… cientos o miles. Imagínate todo ese impacto en los comercios de la zona. El día que, de una vez, reacondicionen las casas, los negocios de Las Chumberas crecerán muchísimo», asegura José María.
«¿Cuántos años tienen que tardar para arreglar todas estas casitas?»
Al salir de la cafetería, una vecina, Coralia González, marchaba hacia su casa con dos bolsas de la compra mientras vislumbraba los bloques ya instalados. «¿Cuántos años tienen que tardar para arreglar todas estas casitas?», lamentaba la señora. «Si llevan tanto tiempo para rehabilitar estos dos edificios», continuaba González, «no me imagino lo que tardaran para el resto».
En suma, el Ayuntamiento de La Laguna se ha visto obligado a realizar varios despliegues de seguridad, reforzamiento de tapiados y otras actuaciones, tras varios episodios de inseguridad. «Me asomo a la ventana y solo veo vallas y puertas cerradas. Y encima, por si fuera poco, hay gente que se cuela, monta escándalos y se quedan allí a dormir, con el peligro que conlleva», denuncia la señora antes de volver a su domicilio.

Los dos edificios correspondientes a la fase 1 de reposición del barrio / Arturo Jiménez / ARTURO JIMÉNEZ
Ambas estructuras aparentemente ya erigidas, correspondientes a las primeras 197 viviendas, aún no están disponibles para su entrega. El problema tiene que ver con el sistema de drenaje. El consistorio lagunero ya trabaja en las actuaciones para concluir con la construcción del pozo absorbente y solucionar este otro bache, con un presupuesto de 172.660,49 euros en un plazo estimado de ejecución de cuatro meses.
No muy lejos, Donato Daniel, un albañil y exresidente de los antiguos bloques, esperaba la guagua en la parada del Camino la Hornera, ubicada bajo las edificaciones, y su opinión es clara: «Es un desastre… cuando parece que ya están terminados, observan que faltan toda la red de trata de aguas pluviales, cuando eso tenía que haber sido lo primero».
«Me asomo al balcón y solo veo paredes tapiadas que parece que están apunto de venirse abajo»
Otro de los vecinos, José, no puede esconder su enfado. Vive con su padre en uno de los pocos bloques que no tienen, en principio, riesgo de tener aluminosis; sin embargo, su vivienda se encuentra exactamente en el centro del barrio, rodeado por el resto de estructuras que sí están afectadas. Es el único núcleo con vida de una cuadra de edificios inertes. «Me asomo al balcón y solo veo paredes tapiadas que parece que están apunto de venirse abajo. Vivimos en medio, y con miedo, porque todas estas casas tienen riesgo de derrumbamiento. Dios no ha querido que pase nada», manifiesta.
«Sentimos el abandono por parte del Ayuntamiento», continúa José, que en sus años viviendo en Las Chumberas dice no haber «mejorado nada, más allá de los dos edificios que han renovado». Donato comparte su mismo sentimiento: «Esto ya empieza a dar vergüenza, no se cuando piensan entregar el trabajo y darlo por concluido». «La gente está enfadada y el barrio está atrasado con el resto del municipio. Es un completo despropósito», expresa antes de partir en la guagua.
Los vecinos en busca de acciones
Ante este panorama, que llegó a afectar a más de 1.500 personas, según los portavoces vecinales, la Comisión de Seguimiento de la Aluminosis de Las Chumberas sigue reclamando una falta de acción y compromiso por parte de las instituciones. Su diagnóstico es claro: «El sentimiento general es de aburrimiento y desmotivación. Mucha gente ha fallecido sin ver una solución a su desahucio y muchas personas temen que se les deje sin casa. Cada vez somos menos y vivimos más separados, pero seguimos en la lucha porque necesitamos volver al barrio, retomar nuestros hogares y familias. Queremos hechos, realidades, y no campañas políticas puntuales».
Frente a las opiniones vecinales, el consistorio lagunero dice compartir «la preocupación de las familias» y «entender la incertidumbre que genera un proceso tan prolongado». La última reunión entre los vecinos y el Ayuntamiento consta del pasado 14 de abril. Para el Gobierno municipal, «la prioridad es que ninguna familia quede desprotegida y que la actuación se complete con garantías técnicas, jurídicas y sociales».
El dificil acceso a la vivienda
Por otro lado, el precio promedio del alquiler en las Islas Canarias, de 15,70 euros por metro cuadrado, ha alcanzado niveles récord, lo que representa un incremento del 7.3% en comparación con el año anterior, según el sitio web idealista. En otras palabras, el alquiler mensual de un inmueble de 60 metros cuadrados ya ronda los 940 euros, y el de un domicilio de 80 metros cuadrados sobrepasa fácilmente los 1.250 euros. En este contexto, muchos de los vecinos que fueron realojados tienen que hacer frente al aumento de los precios con ayudas de hasta solo 600 euros por parte de la Sociedad Municipal de Viviendas y Servicios (Muvisa), la empresa pública encargada de gestionar la reposición de Las Chumberas.
«Vivir tanto tiempo en incertidumbre te deja el cuerpo con aluminosis. Hacemos frente a alquileres que no podemos permitirnos, como si en los últimos 17 años no hubiera subido el precio de las viviendas», denuncian desde la Comisión. Frente al encarecimiento de los alquileres y la cuantía de las ayudas, el Ayuntamiento sostiene que «la cobertura más allá de esa fecha no depende únicamente del municipio, sino de un acuerdo entre las cuatro administraciones que integran la Comisión de Seguimiento».
El reparto de las competencias
En esta linea, la gran preocupación de ese órgano ya no es sólo cuándo podrán volver las primeras familias, sino cómo se financiará el resto del proceso. Desde el colectivo vecinal advierten de que la verdadera incógnita está en la Fase II, cuyo coste depende de la continuidad del pacto firmado en su día entre el Estado, el Gobierno de Canarias, el Cabildo y el Ayuntamiento. «Sin el fondo de dinero necesario» para completar la actuación, señalan, «el barrio corre el riesgo de quedarse otra vez a medias y de prolongar» una espera que ya consideran «interminable».

Los edificios reacondicionados entre los bloques del interior de la cuadra afectados por la aluminosis / Arturo Jiménez / ARTURO JIMÉNEZ
El Ejecutivo local afirma haber solicitado «formal y reiteradamente» la convocatoria de dicha reunión entre las instituciones, así como la actualización del convenio para garantizar la continuidad de los realojos y abordar la Fase II «como única y definitiva». Ahora bien, defienden que la actuación «no es una promesa futura, sino una obra en marcha, con avances verificables y dentro de los plazos establecidos». Además, la corporación municipal, responsable del 5 % de la financiación, subraya que ha adelantado «unos seis millones de euros para evitar la paralización de las obras y garantizar el pago de los alquileres».
Mientras tanto, Las Chumberas continúa siendo una barrio partido en dos, donde conviven edificios nuevos, viviendas habitadas y otros inmuebles que, aún, deben ser derribados. Y en medio de esa convivencia, entre la sensación permanente de una reconstrucción que parece no terminar nunca, el barrio sigue atrapado en la espera de quienes, 17 años después, solo quieren «volver a casa».
Cronología de la reposición
2009 - 2010: Se detecta aluminosis en el bloque 15, se desaloja y reubica a sus residentes. Un año más tarde, se encarga un informe sobre los 41 bloques restantes, encontrando un 70% de aluminosis y se aplican medidas de seguridad como viguetas y apuntalamientos.
2011 - 2016: Se firman un total de tres convenios (2011, 2015 y 2016) por el entonces Ministerio de Fomento, el Gobierno de Canarias, el Cabildo de Tenerife y el Ayuntamiento de La Laguna para compartir la financiación de la reposición y reurbanización del Barrio de Las Chumberas. Estos acuerdos supusieron un total de 25.246.320 euros.
2018 - 2019: Los convenios vencieron sin renovarse y finalizar las obras, lo que obligó a tramitar un acuerdo transaccional (Real Decreto 605/2019) para salvar la financiación y actualizar el coste total de la actuación.
2021: Se derriban los 10 bloques (160 viviendas) incluidos en la primera fase y se fija inicialmente 2023 como fecha prevista para entregar las nuevas viviendas.
2024: Hasta entonces, las obras sufrieron retrasos sobre las previsiones iniciales. La reposición de los nuevos edificios avanzan y la Sociedad Municipal de Viviendas y Servicios (Muvisa) prevé completar la ejecución de las obras durante ese mismo año y pasar a la fase administrativa de finalización y entrega, con una vigencia del programa ya ampliada hasta el 31 de octubre de 2027. En septiembre, se completa la fase 1 que incluye la demolición, la construcción de las primeras 197 viviendas y la reurbanización del entorno.
2025: En el presupuesto de MUVISA para 2025 se fija ya un plan de avance que prevé terminar los trabajos en 2025 y entregar de forma escalonada las dos promociones: primero el edificio de 79 viviendas y después el de 118.
2026: Comienzan las obras del pozo absorbente de aguas pluviales, una infraestructura necesaria para poder finalizar la urbanización y entregar definitivamente las viviendas. El presupuesto es de 172.660,49 euros en plazo estimado de cuatro meses.
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