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La fruta del dragón se expande en Tenerife: un superalimento que ahorra agua en la agricultura

En la costa de Arico se encuentra la mayor plantación de una de las nuevas frutas tropicales por las que ha apostado la Isla

Isora García, responsable de la empresa Pitaber, en el mayor cultivo de pitaya de Tenerife, situado en el municipio de Arico.

Isora García, responsable de la empresa Pitaber, en el mayor cultivo de pitaya de Tenerife, situado en el municipio de Arico. / María Pisaca

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Daniel Millet

Daniel Millet

Santa Cruz de Tenerife

La agricultura tinerfeña está probando productos exóticos tras el éxito de variedades como el aguacate, la papaya, el mango o la piña. Uno de los que se ha adaptado al clima isleño es además un superalimento: la pitaya.

En 2005, el Cabildo de Tenerife lanza una iniciativa pionera en Europa para introducir la pitaya en la Isla. Pitaber se une al proyecto y empieza a probar la llamada fruta del dragón en sus terrenos de Arico, nativa de América Central y muy apreciada en China. Más de 20 años después, esta empresa familiar produce 100.000 kilos de pitaya al año tras el éxito de las experimentaciones con variedades como reina, dragón, arena, king y fuego. 

Isora García, la responsable la Pitaber, asegura que ha sido un acierto esta apuesta mientras muestra los estambres de un intenso color amarillo de una flor de pitaya en la finca, situadas en la carretera de Icor a Las Eras.

Isora García, en el cultivo de pitaya de Pitaber, en el sur de Tenerife.

Isora García, en el cultivo de pitaya de Pitaber, en el sur de Tenerife. / María Pisaca

Esta tinerfeña de 38 años, tercera generación de una familia dedicada por entero al sector primario, agradece que su padre, Bernardo García, apostara por el camino de la innovación para sustituir las plantaciones de tomates de exportación, que habían dejado de ser rentables.

Una de las «grandes ventajas» que ofrece la pitaya, además de la capacidad de adaptarse al clima subtropical de Tenerife, es el poco consumo de agua, cuenta Isora. Solo se necesitan 8 litros a la semana por planta, mientras para el plátano son 22 litros al día y, además, tiene que ser agua de calidad.

«En 2010 realizamos la primera plantación como explotación intensiva, después de los buenos resultados de la fase de experimentación, y desde entonces Pitaber se ha especializado en este cultivo y otros productos tropicales, como la parchita», remarca Isora García.

Con una flor extremadamente delicada –conocida como reina de la noche o flor de luna, es famosa por su belleza efímera, ya que se abre únicamente durante la noche y se marchita al amanecer–, el fruto que produce también es exigente, pues hay que cogerlo en el momento justo de maduración.

Eso sí, como recuerda Isora, tiene unas propiedades extraordinarias que la convierten en una «súper fruta»: baja en calorías, destaca por su alto contenido en antioxidantes (betalaínas, vitamina C), fibra y minerales como hierro, calcio y fósforo.

Flor de la pitaya en el cultivo de la fruta del dragón en el municipio de Arico, en Tenerife.

Flor de la pitaya en el cultivo de la fruta del dragón en el municipio de Arico, en Tenerife. / María Pisaca

 Pitaber se ha centrado en el mercado nacional debido a la alta demanda de las grandes cadenas. De ahí que ya no exporte a Alemania un 20% como hace unos años, detalla Isora García al tiempo que recorre las hileras de estos cactus trepadores que producen esta delicia de colores chillones.

El cultivo está sembrado en invernaderos de malla y al aire libre, ambos con una excelente calidad, limpios de residuos con el fin de no alterar los beneficios y propiedades que esta fruta posee. Actualmente, disponemos de 1 hectárea de pitaya en cultivo certificado en ecológico y cuatro hectáreas en cultivo convencional.

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