Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Víctor de León, biólogo y divulgador científico en redes sociales: "Hablar de naturaleza en Canarias está tan de moda, que hasta Quevedo hace canciones sobre esto"

Natural de Icod de los Vinos, la biodiversidad de Canarias le fascinó y decidió que las redes sociales y el humor eran las mejores herramientas para hablar sobre ello

El biólogo y divulgador, Víctor de León,  pasea por el jardín del campus central de la Universidad de La Laguna

El biólogo y divulgador, Víctor de León, pasea por el jardín del campus central de la Universidad de La Laguna / María Pisaca

Leticia Dorta Lemus

Leticia Dorta Lemus

Se autodefine como un entusiasta, un cuentacuentos ambiental. Considera el humor una herramienta fundamental para transmitir el contenido medioambiental. Hay muchas cosas positivas que comunicar en este ámbito y lo que intenta es sembrar la semilla de la concienciación, nada más. Sin tutelas, ni imposiciones.

¿Víctor de León diría que su esencia está en la divulgación medioambiental?

Sí, completamente.

¿Y por qué?

Desde pequeño he sido una persona que se centraba de forma obsesiva en lo que le interesaba. Llega un momento en el que, ya dentro de la carrera de Biología o incluso haciendo el Máster de Biodiversidad, empiezo a descubrir cosas que sencillamente resultan fascinantes. No entiendo cómo la gente no da volteretas por la calle cada vez que conocen relaciones entre distintos puntos. Desde el entusiasmo de reconocer el funcionamiento de diferentes claves ambientales, sentí el impulso de comunicar lo que me resulta sorprendente. ¿Cómo es posible que la gente no lo sepa o no necesite saber esto?, me pregunto.

El conocimiento está al alcance de la mano, en sentido literal. ¿Cree que científicos como Wolfredo Wilpredt o Telesforo Bravo tenían mucho más difícil la labor divulgativa?

Son perfiles muy diferentes. Personas como Telesforo Bravo empezaron a estudiar ya tarde. Efectivamente, tenían muchas más complejidades. Bravo pasó a la historia como un divulgador muy cercano que se llevaba a la gente a descubrir las cosas que él veía de primera mano. Yo tengo un perfil mucho más digital, trato de transmitir las cosas que me encuentro por el campo desde las redes. Empecé sin tener recursos desde aquella web conocida como Twitter, con textos divulgativos muy desenfadados, haciendo esquemas con Paint porque me parecía gracioso ser un poco cutre. Existen demasiados formalismos en el mundo científico y ambiental. Antes, hacer un vídeo era una cosa impensable y ahora, cualquier persona, desde un móvil con cualquier aplicación te puede montar un vídeo espectacular en una o dos horas. Creo que hay muchísimas más facilidades para llegar a la gente, lo cual hace que también el contenido no sea del todo riguroso.

¿Esto es peligroso?

Sí, totalmente. La tendencia de las personas que nos dedicamos a divulgar en redes se va tiñendo, poco a poco, como la de un influencer de medio ambiente. Creo que ahí hay ciertos roces que no tienen por qué ser del todo negativos, pero si al final tu objetivo no es divulgar, sino ser un influencer y tu temática es el medio ambiente, quizá lo que se quiera es simplemente destacar, llamar la atención, y hablan de naturaleza porque en Canarias ahora está de moda, y hay que decirlo. Hasta Quevedo tiene canciones hablando de la naturaleza del Archipiélago. Ahora, de repente, todo el mundo está flipando con los cardones. Pero hay gente que llega a desinformar, a veces de forma accidental, a veces de forma un poco malintencionada. Quiero pensar que la mayor parte del tiempo es accidental, porque la realidad es que el mundo natural de las Islas es muy complejo y si no se trabaja desde la rigurosidad, querer compartir algo sin tener toda la información puede llevar a grandes malentendidos.

De León observando una de las especies botánicas del jardín del campus central de la ULL

De León observando una de las especies botánicas del jardín del campus central de la ULL / María Pisaca

La divulgación científica en los soportes digitales, ¿es una moda pasajera o es una necesidad de la población?

Creo que las dos. Por un lado, es verdad que es una moda. Ahora todo el mundo sube vídeos o fotos de paisajes y ya no te los venden como un lugar que simplemente es bonito o turístico, sino que te lo muestran como un lugar diverso con un valor intrínseco propio y natural. En ese sentido, sí que creo que se ha convertido un poco en una moda, lo cual no tiene por qué ser algo negativo, pero también es algo necesario. Un alumno en prácticas me decía que se sorprendía, porque cuando empezó a formarse en el mundo forestal no tenía ni idea del impacto a nivel de biodiversidad que tienen las Islas a nivel mundial. Canarias es un punto caliente de biodiversidad. La mayor parte de los endemismos que se encuentran en España son de origen canario. El dato está en que en torno al 20% de plantas endémicas de España son canarias, lo cual sería una de cada cinco, aproximadamente el 5% de la superficie del país. Esto es una auténtica barbaridad y no somos conscientes de eso hasta que lo comparamos con lo que hay alrededor. Comunicar todo esto, que haya feedback con gente que viva en otras partes del mundo y que pueda compararlo también con sus propias realidades, nos ha hecho reflexionar sobre el privilegio y responsabilidad que tenemos con la naturaleza aquí.

¿En qué estado está ahora la biodiversidad en Canarias?

Es paradójica, porque nunca hemos tenido y recibido tanta información sobre las especies y los ecosistemas que tenemos; nunca hemos tenido tantas figuras de protección, más o menos efectivas, pero también nunca nos hemos enfrentado a los retos a los que nos estamos enfrentando ahora: un modelo económico que nos está pasando por encima, una burocracia que dificulta la tarea de protección de estas especies y, también, mucho postureo. La biodiversidad en Canarias es frágil porque aquellas especies más sensibles suelen ser las que están más expuestas. Muchas veces, las medidas que se van a tener que tomar para conservarlas no van a ser populares ni para los turistas ni para los locales. Se van a tener que tomar medidas que no le van a gustar a nadie. Por eso creo que al reto al que nos enfrentamos ahora en Canarias es a la aplicación de medidas cada vez más restrictivas para conservar la biodiversidad.

¿Medidas drásticas?

En algunos casos sí, habrá otros donde se puedan buscar puntos intermedios. Al final depende de que todos colaboremos. No todas las medidas tienen por qué ser restrictivas, pero eso requiere de una cantidad de autodisciplina y de conocimiento del medio natural, de su sensibilidad y del riesgo que supone que no todo el mundo tiene. A muchas personas directamente ni siquiera les importa.

La situación de la biodiversidad en Canarias es paradójica ahora mismo: nunca hemos tenido tanta información y figuras de protección, pero nunca nos hemos enfrentado a los retos que tenemos ahora

Volviendo al pasado, ¿piensa que antes, aunque hubiera menos medios, la población estaba más concienciada sobre el patrimonio ambiental de Canarias?

Estaban concienciadas en cuanto al momento histórico, porque antes una persona que iba al monte sin permisos, por ejemplo, hacía talas a matarrasa porque pensarían que estaban haciendo un servicio para evitar los incendios forestales y que eso era lo normal y lo natural. Hoy en día sabemos que no se puede subir al monte a hacer esto porque revientas todo lo que hay y, al final, lo que permites es la proliferación de especies que encima van a beneficiarse de esas talas y que van a hacer del monte un lugar más peligroso. Son contextos diferentes, aunque no hace tanto tiempo. Por ejemplo, el Parque Nacional del Teide se fundó en 1954: en esa época tener cabras y llevarlas al monte a pastar era algo supernatural. Tenías conciencia por la naturaleza. Hoy en día llevar cabras al Teide es casi terrorismo ambiental y te pueden hasta multar. Ahora tenemos muchísima más información, más medios para acceder a esa información y hay gente que está muy concienciada y gente que está abrumada por la cantidad de información que hay disponible.

Quizá antes el medio natural se veía más como un modo de aprovechamiento y por eso se cometían ese tipo de acciones que acaba de comentar.

Claro. Pensar en nuestros abuelos como personas que destruyen el medio ambiente no es real. Eran personas que simplemente vivían del monte, del campo y utilizaban todos los medios disponibles para sobrevivir. Ahora, tenemos mucha más conciencia y también hay más gente que se ofende cuando ve algo que daña el medio natural. Hemos mejorado, pero todavía hay muchísimo margen de mejora y tenemos que asegurarnos de que toda esta moda sobre la naturaleza no se quede en un tema superficial.

En el contexto actual y ambiental de Tenerife, ¿es necesaria la información o que la gente haga lo que le parece a pesar de la divulgación?

Es importante tener toda la información disponible y que quien se quiera interesar pueda acceder o que tenga a quién preguntar para que después, por sus propios medios, se forme una opinión. No hay que enseñar a la población como si fuese un menor de edad que estás tutelando, pero sí hay que dar herramientas para acceder al conocimiento. En mi caso, como divulgador, no trato de enseñar nada, solo trato de sembrar una semilla de interés por un tema en concreto. Por ejemplo, a mí se me ocurre hablar de bosque termófilo, que es uno de los ecosistemas más amenazados en todo el territorio en Canarias, pero particularmente en Tenerife. Concienciar a la población sobre la importancia de conservar este ecosistema puede ser clave para que el día de mañana una señora que quiere seguir adornando su jardín no compre un geranio, sino que vaya a un vivero y rescate una magarza de Tenerife. Eso fomenta que la propia biodiversidad de invertebrados y de plantas que pueda haber alrededor mejore. Es importante dar herramientas y no imponer para que la gente lo integre, tome su decisión y asuma como propio ese rol de conservar naturaleza.

¿Alguna vez ha hecho frente a algún perfil que no estuviera de acuerdo con lo que divulga?

Sí. A veces hay gente que, simplemente, no está de acuerdo o no lo comparte, o hay quienes están muy metidos en el tema y es muy puntilloso con cómo se comunica la información; los que consideran que un molde de un fósil no se puede considerar como tal, que sería lo más bajo, y gente deseándome la castración química por hablar del impacto de los gatos en los reptiles de Canarias. Otras veces hablamos del impacto del cambio climático, que al ser un ente más abstracto y mucho más gradual, muchas personas no lo pueden ver directamente y se llevan las manos a la cabeza porque parece que deslegitima cualquier realidad que estés exponiendo. Los principales detractores son negacionistas del cambio climático, animalistas o muchos cazadores. Después están los conspiranoicos de la administración, porque cada vez que se habla de un tema que no haga quedar mal a las instituciones piensan que todo es un bulo propagado por los cabildos para quedar bien. Estos son los cuatro jinetes del apocalipsis de las redes sociales que atacan cada vez que subo un vídeo.

Tiene tres vertientes profesionales: la divulgación en redes sociales, el podcast Palique divulgativo y su labor en Fénix Canarias. ¿Siente predilección por alguna de ellas?

Mi cuenta personal, @biodiversital, no es una predilección. Simplemente, es mi patio de recreo. Hablo del tema que me apetezca y me fascina. Hago un poco lo que quiero. Palique divulgativo somos cuatro frikis de la ciencia: un físico, dos biólogos y un ambientólogo que nos juntamos para hablar de actualidad científica y, sobre todo, enfocado en el medio natural de Canarias. Es como una barra de bar de cuñados, pero hablando de ciencia en lugar de fútbol. Y después, Fénix Canarias, una asociación sin ánimo de lucro que sí es mi profesión como tal. Lo bonito de Fénix es que me permite desarrollar proyectos físicos que suelen ser muy visuales. Por ejemplo, en Tenerife tenemos cinco colegios donde los niños tienen un comedero para aves, ponen frutos y les hemos instalado unas cámaras para que, de vez en cuando, miren las fotos y vean qué aves comen, beben agua, si se bañan… Tratamos de interpretar esos resultados para, por un lado, que esos pájaros dispersen los frutos y, por otro, para que el alumnado se fascine viendo los pájaros. Se trata de sembrar esa semilla de interés y que entiendan que todo está conectado. Entonces, ¿por cuál me decanto? Todo tiene su momento y su formato y mejor así, porque si no estaría haciendo lo mismo en todos lados y me volvería loco.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents