Luis Argüello, presidente de la Conferencia Episcopal Española: "La Iglesia no entra en polémicas: anuncia la dignidad humana y el bien común”
El jefe de la Iglesia española participó en el Congreso Fe y Cultura en La Laguna sin obviar en esta entrevista el viaje del papa a Canarias, el rifirrafe entre Abascal y Mazuelos o el resurgir religioso entre los jóvenes.

El presidente de la Conferencia Episcopal Española, Luis Argüello, en el Obispado de La Laguna. / María Pisaca

Fue ordenado sacerdote en el año 1986, con Juan Pablo II y nombrado obispo en la etapa del papa Francisco. Don Luis, ¿es más afín a Wojtyła o a Bergoglio?
Para mí son dos papas especialmente significativos: toda mi vida de discernimiento vocacional y de formación y vivencia del ministerio ha tenido que ver con Juan Pablo II, pero luego quien me ha llamado a ser obispo ha sido el papa Francisco. Reconozco la continuidad de la vida de la Iglesia y creo que hay dos factores comunes: el ser papas que acogen lo que el Espíritu Santo dice en el Concilio Vaticano II. Y segundo, que son dos papas no italianos, uno conocedor de lo que significa haber vivido bajo los dos totalitarismos más fuertes del siglo XX, el nazismo y el comunismo, y otro, de lo que significa venir de una metrópoli del sur. Son dos aportaciones, dos miradas de este mundo en cambio para que el Concilio Vaticano II dispusiera a la Iglesia, y cada uno ha acogido esta llamada según su sensibilidad y su contexto. Ambas aportaciones son valiosas en la vida de la Iglesia.
Abogado, casi hermano de La Salle y luego cura y obispo.
Viví con los hermanos de La Salle. Estuve interno en el colegio de Lourdes que los hermanos de La Salle tienen en Valladolid. Estuve siete años allí. Hice todavía el bachillerato antiguo de la ley Moyano del siglo XIX. Y luego estudié derecho y viví en el colegio mayor que llevaban los hermanos de La Salle. Por lo tanto, fueron doce años de relación con los hermanos de La Salle, tanto en el colegio como en el colegio mayor.
La visita del papa a Canarias tiene límites logísticos, pero un gran valor simbólico»
¿Por qué no ser hermano de La Salle y sí sacerdote?
El Señor nos piensa y nos llama a la vida ya con un plan. El asunto es descubrir cuál es ese plan. Yo esa inquietud la tenía desde el colegio. Y es verdad que lo que tenía más fácil… cuando estudié en el Lourdes había 70 hermanos de La Salle frente a la realidad actual. Dentro de tener esta inquietud, yo sí que me lo planteé, y los hermanos de La Salle también (se sonríe).
¿Y cuándo se planteó ser cura y por qué?
Estaba muy implicado en el proyecto pastoral de los hermanos de La Salle… fueron juntándose piezas para ver que mi ministerio tenía que ver con el anuncio de la palabra, con la reconciliación y con la comunión. Eso cristaliza un Viernes Santo del año 83 en el que sentí como una removida interior en la que todo lo vivido adquirió un nombre: una llamada a ser presbítero. Fui a ver al obispo y me admitió al seminario.
¿Hay un resurgir religioso en la juventud española?
Creo que lo que hay en nuestra sociedad, y de una forma especial en los jóvenes, es una búsqueda que seguramente tiene diversos orígenes. Uno tiene que ver con un cierto malestar respecto a lo que el mundo de la sociedad de consumo y del individualismo puede ofrecer. También la incertidumbre ante las situaciones laborales y del mundo. Desde ahí hay una búsqueda. Estas búsquedas a muchos jóvenes se les llevan a lugares horribles: el consumo de drogas es muy alto, también entre jóvenes. O a experiencias vertiginosas de todo tipo. Pero dentro de esas búsquedas también hay una búsqueda de espiritualidad y de sentido. Y dentro de ella, un grupo significativo de jóvenes está buscando en el Evangelio, en la Iglesia, en el testimonio de otros, respuestas a su inquietud.
«Regularizar a los que ya están en España tiene sentido también desde el bien común»
El proceso de regularización de migrantes motivó un rifirrafe entre el presidente de Vox, Santiago Abascal, y el obispo de la Diócesis de Canarias, José Mazuelos.
La Iglesia tiene que anunciar el Evangelio y sus consecuencias sociales. No entrar en polémicas, sino hablar de dignidad humana y bien común. El papa ha querido ampliar la mirada. Los obispos de Canarias han llamado a la dignidad, a la fraternidad y a la solidaridad; es un asunto que desborda a las Islas y es también europeo.
Ha sido precisamente un gobierno socialista el que ha regularizado la situación de migrantes.
La doctrina social dice dos cosas: los estados tienen derecho a regular flujos migratorios, pero la dignidad humana no la dan las leyes. Muchos de los que están aquí llevan tiempo, trabajan, están empadronados. Regularizarlos tiene sentido también desde el bien común. La mayoría son iberoamericanos, aunque la ruta canaria sea africana.
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