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Trabajadores del puerto de Tenerife salen a la calle: el colectivo denuncia la pérdida de empleos que provocará la marcha de un gran buque de Granadilla

El colectivo convoca una manifestación este martes, 28 de abril, para denunciar la pérdida de actividad industrial, empleo cualificado y oportunidades vinculadas a las plataformas de petróleo, gas y energía eólica marina situadas en alta mar

Vista panorámica del puerto de Granadilla

Vista panorámica del puerto de Granadilla / E.D.

Santa Cruz de Tenerife

Los trabajadores del puerto de Tenerife han convocado una manifestación para este martes de 12:00 a 14:00 horas, en la Plaza General Gutiérrez Mellado, frente a la Presidencia del Gobierno de Canarias, en Santa Cruz de Tenerife. El objetivo de la protesta es denunciar lo que consideran una pérdida de oportunidades industriales y laborales para la isla. Todo ello tras la comunicación recibida por el operador del FPSO Petrojarl I para abandonar el puerto de Granadilla al término del plazo administrativo autorizado para reparaciones.

El colectivo sostiene que esta decisión pone en riesgo la continuidad de un proyecto técnico de gran dimensión que actualmente se desarrolla en Tenerife. Según los trabajadores, la salida del activo supondría trasladar fuera de la isla una actividad con capacidad para generar empleo cualificado, movimiento económico y carga de trabajo para empresas auxiliares vinculadas al sector portuario e industrial.

La movilización se plantea como una llamada de atención a las administraciones públicas. "No pedimos privilegios, pedimos poder trabajar", señalan desde el colectivo, que reclama un cambio de rumbo en la política portuaria y una apuesta más clara por la industria, la competencia y la creación de empleo en Tenerife.

¿Qué es el Petrojarl I y por qué genera preocupación?

El Petrojarl I es un buque de tipo FPSO, siglas en inglés de Floating Production Storage and Offloading. Este tipo de unidad se utiliza en la industria offshore para procesar, almacenar y transferir hidrocarburos en el mar. No se trata, por tanto, de una reparación naval convencional, sino de un activo industrial complejo que requiere trabajos especializados y una alta coordinación técnica.

La compañía Amplus Energy anunció la adquisición del Petrojarl I como parte de su entrada en el mercado de FPSO, presentándolo como una unidad adaptable y con historial operativo en distintos proyectos.

Según la información aportada por los trabajadores, los trabajos asociados al proyecto incluyen intervenciones en sistemas de proceso, integridad estructural, utilities y adaptación normativa, con participación de diferentes especialidades técnicas. Este tipo de operaciones suele implicar a personal de ingeniería, mecánica, electricidad, soldadura, pintura industrial, logística, prevención de riesgos y servicios portuarios.

Las principales reclamaciones de los trabajadores portuarios

La principal reivindicación de los manifestantes es que se garantice un marco estable para que proyectos como el del Petrojarl I puedan desarrollarse en Tenerife. Los trabajadores defienden que la isla no puede permitirse perder encargos industriales de alto valor añadido cuando existen infraestructuras portuarias y empresas capaces de participar en estas operaciones.

El colectivo insiste en que la actividad offshore no solo genera empleo directo. También arrastra a talleres, proveedores, empresas de transporte, servicios técnicos, alojamiento, restauración, suministros industriales y otros sectores auxiliares. Por eso consideran que la marcha del proyecto tendría consecuencias más amplias que la pérdida de una reparación concreta.

Otra de las demandas es contar con seguridad jurídica y criterios claros para los operadores que deciden trabajar en los puertos de Tenerife. Los trabajadores alertan de que la incertidumbre regulatoria puede desincentivar futuras inversiones industriales y hacer que otros puertos compitan en mejores condiciones por proyectos similares.

En este punto, el colectivo reclama a las administraciones que faciliten condiciones de igualdad para el desarrollo de actividad industrial, siempre dentro de la normativa portuaria, ambiental y de seguridad que corresponda.

Un sector con capacidad de arrastre

Los trabajadores subrayan que los proyectos offshore, es decir las actividades de servicio, logística y reparación para plataformas de petróleo, gas y energía eólica marina situadas en alta mar, tienen una elevada densidad técnica. No se limitan a trabajos puntuales sobre un buque, sino que requieren planificación, ingeniería, coordinación de gremios, certificaciones, inspecciones y cumplimiento de estándares internacionales.

Esa complejidad es precisamente lo que, según el colectivo, convierte al Petrojarl I en una oportunidad para Tenerife. La presencia de un activo de estas características en Granadilla permite generar carga de trabajo especializada y proyectar la capacidad de la isla en un sector donde compiten otros puertos del Atlántico.

El temor de los convocantes es que, si el proyecto se marcha, se pierdan no solo los empleos asociados a esta intervención, sino también confianza para atraer nuevas operaciones industriales.

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