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La sorprendente historia de una periodista de Nueva York y cómo halló a su verdadera familia en Tenerife

La profesora y conferencista neoyorquina conoció en marzo a su verdadera familia en la Isla, a la que halló gracias a unas pruebas de ADN

Carmen Rita Wong y su tía Carmen Expósito, en el encuentro de la periodista neoyorquina con su familia paterna en Tenerife.

Carmen Rita Wong y su tía Carmen Expósito, en el encuentro de la periodista neoyorquina con su familia paterna en Tenerife. / Juan García Cruz (Foto Ritmo Sport)

Daniel Millet

Daniel Millet

Santa Cruz de Tenerife

Imagina que te pasas 50 años pensando que tienes un padre chino, como te aseguró siempre tu madre, aunque carezcas del menor rasgo oriental. Que llevas todo ese tiempo llamándolo «papi». Imagina que de repente te enteras, después de tanto tiempo, que era mentira. Que tu padre no es quien pensabas, ese hombre que se había casado con tu madre y te había cuidado, que había formado una familia multicultural con una mujer latina (procedente de República Dominicana). Que tu padre biológico es en realidad un hombre nacido en Tenerife del que no sabías nada. Y que tu madre lo ocultó sin que sepas por qué.  

No es una película de Almodóvar ni una serie de Netflix. Es real. Le ocurrió a una periodista y conferencista de Nueva York. Carmen Rita Wong debería llamarse Carmen Rita Expósito. Aún no se ha cambiado el apellido –tampoco ha dicho que tenga pensado hacerlo–, pero sí ha conocido a la que es realmente su familia biológica paterna. El encuentro ocurrió hace poco, cuando Carmen viajó desde la ciudad de los rascacielos a la isla del Teide para verse por primera vez con sus tíos, primos, sobrinos... Aquellos que estuvieron ahí medio siglo hasta que por fin los descubrió. Aquellos que sí conocieron a su progenitor. Ella no. Había muerto mucho tiempo antes de enterarse de su verdadera ascendencia. De su identidad.

«Fue un reencuentro precioso», comenta Carmen Rita desde Estados Unidos. «Ver a mi tía y mis primos fue muy emotivo. ¡Y fue increíble ver cuánto nos parecíamos! En sus ojos vi los míos y también los de mi hija. Nos recibieron a mi cuñada y a mí con tanta calidez y cariño que fue una verdadera bendición». ¿Cómo se enteró tan tarde de la identidad de su verdadero padre? ¿Cómo trascendió esta increíble historia que vincula a sitios tan alejados como República Dominicana, Estados Unidos, China y Canarias?

Todo salió a la luz en 2022. Carmen Rita Wong, una mujer muy conocida en Estados Unidos –periodista de NBC, colaboradora de The New York Times y de Oprah Magazine, profesora de la Universidad de Nueva York–, publica un libro autobiográfico. El título –¿Por qué no me lo dijiste?– ya da pistas sobre el hecho más crucial de las 269 páginas. Convertido en un bestseller –fue catalogado como uno de los mejores libros del año–, la autora cuenta con detalle la curiosa manera de hallar su origen isleño.

Inicio en Nueva York

Hija de la dominicana afincada en Nueva York Guadalupe Altagracia, Carmen pensó gran parte de su vida que su padre era un hombre nacido en Taiwán, de ascendencia china, llamado Peter Ting Wong, quien le dio su primer apellido. La madre era costurera de Óscar de la Renta, famoso diseñador de moda dominicano-estadounidense que llegó a vestir a personalidades como Jacqueline Kennedy, la que fuera primera dama de EEUU como esposa de John F. Kennedy. Fue en la Gran Manzana donde Lupe conoce a Peter Wong, con el que se casa.

Durante la infancia y juventud, Lupe le dejó claro a Carmen, sin el menor género de duda, que papi era Peter. Ya desde pequeña, sin embargo, le empezaron a entrar dudas. No solo porque careciese del más mínimo rasgo asiático, sino por sensaciones que se fueron sucediendo con los años y algunos datos aportados por la madre que no cuadraban con la línea cronológica.

Lupe se separa pronto de Peter y se enamora de Marty. Cambia a un chino buscavidas y ludópata por un estadounidense blanco prototípico. Carmen deja el barrio de Harlem, donde se había criado en un ambiente diverso entre latinos, chinos y afroamericanos, por New Hampshire, la típica zona residencial de blancos de clase media.

«Algo no encajaba con papi», escribe Carmen Rita Wong en ¿Por qué no me lo dijiste? «No era tanto que yo no pareciera china; había algo más», añade en la publicación, en la que admite: «Empecé a escuchar una voz dentro de mí. No quería escucharla, pero no podía deshacerme de ella. Era la duda».

Dudas sobre la identidad real del padre

La madre se había separado por segunda vez, había conocido a otro hombre, lo había dejado... Había tenido seis hijos, cinco hembras y un varón, dos presuntamente con Peter y cuatro con Marty. Pese a los vaivenes de Lupe, Carmen mantiene una estrecha relación con Peter y Marty. Tan buena que a ambos los llama «papá». Pero si aquellas idas y venidas de su madre alimentan las sospechas, estas se acrecientan cuando Marty, viendo que Lupe cae enferma, confiesa a Carmen que él es su padre biológico y que la madre le ha ocultado muchas más cosas.

La neoyorquina ya había superado los 30 años y la revelación la deja perpleja. «¿Cómo dejas de ser china? ¿Te deshaces de treinta y un años de vida como quien muda de piel? ¿Borras todos los días de tu pasado como quien borra una pizarra?», se pregunta en la novela.

Carmen Rita siempre compartió con su hermano Álex los recelos respecto a su procedencia paterna y la posibilidad de recurrir a la genética para resolver el dilema. Pero también coincidían en cierta inseguridad sobre el uso del ADN. Era tal la curiosidad de ella que decide lanzarse primero a hacerse las pruebas. Lo hace a través de la empresa Ancestry. Además, su madre acababa de fallecer sin cambiar jamás su versión. Era el momento.

Los primeros resultados no fueron concluyentes, si bien dejaron claro que no había rastro de ADN asiático, sino europeo y africano. En 2018, Álex compra un kit de otra empresa: 23andMe. Carmen constata que no hay la menor huella china en su sangre y la prevalencia sitúa sus orígenes entre África, Italia y Portugal. En medio de las indagaciones aparece otra teoría: Lupe pudo concebir a Carmen en una relación con un médico cubano. 

Un equipo de expertos en genealogía

 La bola de incertidumbre crece. Carmen decide entonces contratar a un equipo de expertos en genealogía que tienen acceso a Ancestry, 23andMe y GEDmatch, la base de datos estadounidense de ADN. También se une a grupos genealógicos de Facebook y The DNA Detectives, donde expone su caso. 

Había comenzado a redactar su historia cuando al fin llega la respuesta. «En el verano de 2021, mientras escribía el libro, ya sin genealogistas, investigaciones o llamadas telefónicas, de repente mi padre biológico deja de ser un papá fantasma». Solo tuvo que refrescar su cuenta de Ancestry para descubrirlo. La empresa le había enviado una lista de personas con un ADN compatible con el suyo. La encabezaba una mujer que compartía un 11% de material genético. Podía ser una sobrina.

Le envió un mensaje. Era nieta de su verdadero padre, que había muerto hacía 19 años. También vivían en Estados Unidos. «Lloré el día entero», rememora Carmen. «Había perdido la oportunidad de conocer a mi padre». Quedaron. En la cita, la joven aparece con su madre, hermana a su vez de Carmen. «No nos parecíamos, pero nos sentíamos parecidas».

El padre se llamaba Florencio Expósito Velázquez. Nacido en el municipio tinerfeño de Icod de los Vinos, en una familia numerosa de 11 hermanos, había emigrado a Venezuela y se había afincado finalmente en Nueva York a principios de los años 70. Era un donjuán apañado al que llamaban Frank. Se había mantenido en permanente contacto con sus familiares de la Isla, a la que viajaba para encontrarse con ellos con cierta regularidad.

Florencio Expósito, padre biológico tinerfeño de la periodista y profesora estadounidense Carmen Rita Wong.

Florencio Expósito, padre biológico tinerfeño de la periodista y profesora estadounidense Carmen Rita Wong. / E. D.

Con quien más tenía relación Florencio era con su hermana Carmen Expósito. Hoy, a sus 83 años, Carmen reside en Candelaria. Recuerda con gran emoción cómo de forma sorpresiva supo que tenía una nueva sobrina, de la que desconocía su existencia. «La familia de Nueva York ya me había comentado que había aparecido una hija desconocida de Florencio», cuenta Carmen Expósito. «No conocía los detalles. Hasta que un día recibo una videollamada. Era Carmen Rita. Me quedé sorprendida, sin palabras, al mismo tiempo que sentí una gran alegría por ponerle cara».

Primer encuentro en la ciudad de los rascacielos

Carmen Rita invitó a su tía tinerfeña a Nueva York. Esta ya había estado allí para visitar a sus allegados neoyorquinos. Lo que no sabía Carmen Rita hasta que se vieron en Manhattan era que su tocaya, aparte de sangre de su sangre, era todo un personaje: la primera mujer que pilotó un coche de rallys en Tenerife y la primera que circuló con una moto de gran cilindrada por la Isla.

Carmen Rita quería conocer al resto de sus familiares tinerfeños. Así que decidió coger un avión, junto a la viuda de su hermano Álex, y se plantó en la Isla hace muy poco, la última semana de marzo. No era un lugar desconocido para la escritora y productora, como ella misma reconoce. «No había estado pero claro que conocía las Islas Canarias antes de venir. Soy una persona culta y, con mis orígenes diversos, siempre he sentido curiosidad por el mundo y sus gentes».

Carmen Rita Wong, en Tenerife con su tía Carmen Expósito, en el encuentro familiar de finales de marzo en Candelaria.

Carmen Rita Wong, en Tenerife con su tía Carmen Expósito, en el encuentro familiar de finales de marzo en Candelaria. / Juan García Cruz (Foto Ritmo Sport)

Su principal anfitriona tinerfeña, la tita Carmen Expósito, recuerda que el encuentro fue «impresionante, cargado de emociones». Se celebró en un restaurante de Candelaria, durante un almuerzo al que acudieron una treintena de personas. «Aunque su español no es muy fluido, al momento sentimos que era de la familia», revela Carmen Expósito. «El parecido físico, los gestos... No cabía ninguna duda».

En aquella reunión, entre papas arrugadas y pescado fresco, hubo alguien que sintió una conexión especial, inmediata. Es Raquel Couto, una de las primas isleñas de Carmen Rita. «Llegué un poco tarde», se acuerda Raquel. «Desde el primer instante que la vi me dije: es de las nuestras. No solo era el parecido. Hubo una conexión espontánea. Nos emocionamos. Lloramos. Me dijo que frente a mí era como si se viera en un espejo. Fue un momento que jamás olvidaré».

No lo olvidará ninguno de los que estuvo allí, sobre todo Carmen Rita, quien también disfrutó mucho con sus excursiones por Tenerife. «La isla es preciosa. Me impresionaron mucho los molinos de viento y la calidad de las infraestructuras». Disfrutó con la excursión al Teide, que calificó de «magnífica». Y una de las cosas que más le llamó la atención fue el cambio de clima del sur, donde se alojaba, al norte. Pero lo que más le gustó, por encima de todo, fue haberse reencontrado con sus raíces, al otro lado del Atlántico, donde jamás imaginó.

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