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Fórmulas para proteger la naturaleza

Tenerife convierte al Pijaral en el quinto sendero con una ecotasa para el acceso

El Cabildo aplicará la medida en breve tras hacerlo en los dos senderos del pico del Teide v Aumentará los espacios a los que solo se puede entrar con permiso

Sendero del Pijaral, en el Parque Rural de Anaga. |

Sendero del Pijaral, en el Parque Rural de Anaga. | / ARTURO JIMÉNEZ

Leticia Dorta Lemus

Leticia Dorta Lemus

Santa Cruz de Tenerife

El Pijaral, en la vertiente norte del macizo de Anaga y conocido como el bosque encantado, será el quinto sendero de Tenerife en el que se implante la ecotasa. Actualmente, el acceso es gratuito pero es obligatorio tener una autorización para poder adentrarse en una de las joyas de la laurisilva de la Isla. No tenerla cuesta 600 euros de multa. En breve también habrá que pagar.

El Cabildo de Tenerife ya trabaja para activar el cobro a los no residentes del acceso a este camino con un alto grado de protección. Forma parte del plan emprendido por el gobierno insular para incrementar el número de espacios con limitaciones al acceso –tanto a través de un permiso como de una ecotasa– en base a una capacidad de aforo. En el Pijaral, por ejemplo, no puede haber más de 100 personas al día.

El Cabildo extiende la ecotasa a uno de los parajes con acceso regulado más solicitados. Las reservas para el Pijaral se completan los 365 días del año. Quitando quienes no hicieron uso de las autorizaciones, los senderistas que recorrieron este dinosaurio vegetal el año pasado fueron más de 31.000.

En este momento la Isla tiene 41 senderos o espacios naturales en los que hay que pedir autorización –a través de la plataforma de internet Tenerife On– o pagar para hacer actividades. Pronto serán más. La consejera insular de Medio Natural, Blanca Pérez, confirma la ampliación de este modelo y detalla que tiene como fin «la protección y conservación de la naturaleza privilegiada de la Isla», que recuerda tiene un 53% de su territorio con alguna figura de protección. «El modelo funciona. Pedir una auto autorización o cobrar una ecotasa son medidas de protección y disuasión para controlar las zonas con más valor que reducen la presión».

Ya había que pedir reserva para disfrutar del Pijaral, en Anaga, pero los no residentes también tendrán que pagar

Los técnicos Medio Natural estudiarán caso por caso para que las medidas que acoten la entrada se adapten a las características de cada zona. El siguiente ya está decidido. El Pijaral sigue la estela de otros cuatro puntos ya regulados con ecotasa. El barranco del Infierno (Adeje) –lo gestiona una empresa externa-, el barranco de Masca (Buenavista del Norte) y los dos senderos que ascienden hasta el pico del Teide (La Rambleta y Telesforo Bravo) son los otros enclaves en los que es necesario pagar. En los casos de Masca y el Teide, es gratis para los residentes, mientras los no empadronados deben pagar 15 euros. Y en Barranco del Infierno, los adultos no residentes deben abonar 15 euros y los residentes, 5.

El primer espacio natural que se incorporó a la ecotasa este mandato fue el barranco de Masca. Los atascos que provoca el acceso masivo de visitantes a uno de los senderos más impresionantes de Tenerife hizo que se comenzase a limitar el paso en 2021 y a cobrar desde 2024. El año pasado recibió 24.000 visitas, y su centro de visitantes, 85.482. Otro ejemplo de camino restringido –hay que reservar aunque es gratuito– es el situado en Monte Aguirre de Anaga- desde La Asomada a Cruz de Afur. En2025, recibió 6.262 visitas.

Más allá de la restricción económica, en Tenerife existen otros 37 espacios naturales más que también cuentan con algún tipo de regulación y en los que se necesita un permiso a través de una reserva.

Los 41 espacios naturales de la Isla con restricciones de acceso

Los 41 espacios naturales de la Isla con restricciones de acceso / El Día

Los dos senderos de acceso al pico de El Teide comenzaron con la ecotasa el 19 de enero. En los primeros 15 días de funcionamiento recibieron 3.000 personas con un aforo máximo de 300 en cada jornada. Ayer se cumplieron tres meses de la implantación del modelo de pago el ritmo de las visitas es el mismo. De esta manera, en estos primeros meses del año, este sendero está cerca de los 20.000 visitantes. Nada lejos de los más de 31.000 que recibió El Pijaral en todo 2025.

El Barranco del Infierno es un caso peculiar dentro de los enclaves regulados. La gestión de la entrada la lleva el Ayuntamiento de Adeje, que externalizó su control a través de una concesión a una empresa privada. Los datos de asistencia del año pasado aportados por el Consistorio sureño apuntan que fueron más de 49.000 personas. El aforo es de 300 visitantes diarios y las medidas de seguridad para acceder obligan al uso de casco y en la mayoría de los casos las rutas cuentan con un guía oficial.

Limitaciones para acampar

Y no solo hay límites en los senderos. También hay que pedir autorización para acampar con caseta en alguna de las 15 zonas habilitadas. En 2025, se reservaron más de 42.000 plazas para esta actividad. Uno de los problemas detectados por el gobierno insular en este ámbito es la multiplicidad de reservas para una misma fecha. Es decir, una persona guarda una plaza en diferentes áreas en un mismo período y a última hora se decide por una de ellas, dejando sin opción a otros visitantes. El área de Medio Natural también trabaja para acabar con este comportamiento a través de Tenerife On. En lo que se refiere a la acampada en vivac (al aire libre) hubo 2.812 reservas en cuatro zonas ubicadas en el Parque Nacional del Teide: Guajara, Pico Viejo, Montaña Blanca y El Teide.

Otro de los modelos de disfrute de la naturaleza que quiere mejorar la corporación insular es el de las caravanas, con un gran incremento de practicantes en los últimos años. El año pasado se registraron más de 27.000 solicitudes por parte de caravanistas. El turismo rodante es uno de los principales quebraderos de cabeza. En lo que compete a Medio Natural, existen cinco áreas para estacionar estos vehículos-casa aunque no cuentan con puntos ecológicos (vertido de aguas negras y grises). El Cabildo trabaja en Montaña Roja, en El Médano, y en la construcción de una nueva área para caravanas en Pinalito, en la vertiente sur de la Corona Forestal.

En la Isla hay 41 parajes naturales donde es obligatorio pedir autorización para hacer actividades

La afición por hacer actividades en la naturaleza se disparó tras la pandemia de la covid. Seis años después, la fiebre por el medio ambiente –y por coleccionar paisajes en redes sociales– continúa sumándose a la ingente cantidad de turistas -más de 7,5 millones en 2025- que visitan Tenerife. La masificación de algunos enclaves naturales obliga al Cabildo a incrementar la regulación. Uno de los principales puntos negros es Anaga, por su cercanía al área metropolitana. Padece bloqueos diarios en las carreteras que enfada a los habitantes de los caseríos.

Algunas de las medidas que se adoptarán se discutieron el pasado jueves en una reunión entre los vecinos, la institución insular y los ayuntamientos de Santa Cruz y La Laguna. Además de las controles de acceso, se estudia la implantación de un sistema de guaguas lanzadera que faciliten la entrada sin la necesidad de usar el vehículo privado.

La plataforma ‘Tenerife On’

La mayoría de los espacios naturales que dependen del Cabildo de Tenerife canalizan sus reservas a través de la plataforma Tenerife On (www.tenerifeon.es). En este portal se puede reservar y pedir los permisos necesarios tanto para realizar senderos, como para zonas de acampada con vivac (al aire libre), casetas de campaña o caravanas; o también para la gestión de grupos grandes en áreas recreativas.

La escalada y el barranquismo también dependen de la entidad insular, pero no se gestionan en esta página web. Los lugares regulados para la práctica del barranquismo son Los Carrizales y Lomo Morín (Buenavista del Norte), Chimoche (Güímar) y Los Arcos (La Orotava). Para la escalada hay dos puntos regulados: el risco de Guaria (Guía de Isora) y El Roquito (Arona).

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