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Robos en Tenerife: las 22 botellas de whisky y vino que acabaron en despido

Los tribunales españoles respaldan los despidos de empleados de supermercados que sustraen productos, desde whisky de alta gama hasta bombones, con sentencias que confirman las decisiones empresariales

Una dependienta carga un cubo de basura en un supermercado del Archipiélago.

Una dependienta carga un cubo de basura en un supermercado del Archipiélago. / Andrés Cruz

Santa Cruz de Tenerife

Los hurtos cometidos por empleados en tiendas de alimentación siguen dejando una larga lista de casos llamativos en toda España. Whisky de alta gama, cañas de lomo, vino, galletas, mostaza, pechugas de pollo, bombones o incluso una plancha de cochinillo son algunos de los productos que han acabado costando el puesto de trabajo a trabajadores de supermercados y comercios.

La casuística es muy amplia, pero el desenlace suele repetirse: despido disciplinario y respaldo judicial. Los tribunales vienen avalando, en la inmensa mayoría de los casos, las decisiones de las empresas cuando se acredita que el empleado sustrajo productos, permitió su salida sin abono o manipuló los precios para pagar menos.

El caso de Tenerife: 22 botellas de whisky

Uno de los despidos más llamativos por este tipo de hurtos se produjo en Tenerife. Una empleada de un comercio sustrajo, entre abril y septiembre de 2023, 22 botellas de whisky de alta gama, además de una docena de botellas de vino tinto crianza, otras tantas de blanco verdejo, espumosos variados, licor de pomelo y una caja de bombones.

En la lista de productos también figuraban una caja de torreznos fritos, galletas y mostaza antigua. Su despido fue ratificado por el Tribunal Superior de Justicia de Canarias el pasado 16 de enero.

Alcohol y alimentación, entre los productos más sustraídos

Las pérdidas por hurtos y robos en comercios alcanzaron en 2025 los 2.817 millones de euros, un 52% más que un año antes, según datos de la Asociación Española de Empresas de Gran Consumo (AECOC). Aunque esa estadística no desglosa qué parte corresponde a empleados, sí refleja que alimentación y bebidas siguen encabezando las categorías más afectadas, con el aceite de oliva al frente.

Ese patrón también se repite en los casos judiciales. Los productos más habituales son precisamente alimentos y bebidas: botellas de vino y whisky, carne, embutidos, dulces y conservas.

Dejar salir productos sin pagar también acaba en despido

No todos los casos pasan por esconder mercancía o sacarla del establecimiento. A veces, el fraude consiste en permitir que otra persona se lleve productos sin abonarlos.

Eso fue lo que ocurrió con una cajera que durante varias semanas de 2025 dejó que una conocida sacara sin pagar chorizo de herradura, patatas fritas, filetes, alitas de pollo y lomo adobado, entre otros artículos. La sentencia del 2 de febrero del Tribunal Superior de Justicia de Extremadura, en su sección de Cáceres, confirmó el despido.

El fallo dejó claro que se considera “robo, hurto o malversación” no solo sustraer productos directamente, sino también consumirlos, venderlos o cobrárselos a uno mismo o a terceros sin pagar o a precios ficticios.

Hurtos por 72 euros que también terminan en despido

El importe económico tampoco evita las consecuencias. En Andalucía, el despido de un trabajador fue ratificado el 27 de noviembre de 2025 por el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía, con sede en Granada, pese a que los productos sustraídos tenían un valor total de 72 euros.

Entre ellos había varias botellas de vino de baja gama, una lata de paté de atún, una caja de bombones, una brocha de maquillaje, una bandeja de pechugas de pollo y un sacacorchos.

Cambiar etiquetas o rebajar precios, otra vía de fraude

Otra práctica detectada en varios casos es la manipulación del precio de los productos. En Valladolid, una trabajadora de un centro comercial fue despedida después de rebajar de forma irregular el precio de un lomo de cebo ibérico nobleza castellana de medio kilo.

Según el relato de otra cajera, el artículo pasó de 20,13 euros a 4,99 euros, lo que permitió adquirir con ese sistema un total de 27 piezas de lomo. El Tribunal Superior de Justicia confirmó el despido en enero de este año.

Bacalao, bombones y cochinillo: los casos más insólitos

Entre los episodios más singulares figura también el de una empleada de Burgos que fue despedida tras sacar del comercio bolsas de bacalao, cajas de bombones y una plancha de cochinillo de casi un kilo, presuntamente con la ayuda de su marido y su hijo.

Su despido fue confirmado el 30 de octubre del año pasado por el Tribunal Superior de Justicia de Burgos, que también dio por acreditado que había abierto y troceado varias tartas presuntamente caducadas.

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