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Caos con la baliza V-16: más de media España podría llevar una ilegal sin saberlo

Fabricantes y Tráfico coinciden en que la medida no se explicó bien y crece la confusión sobre qué dispositivos son legales

Baliza luminosa V-16 que deberán llevar los vehículos.

Baliza luminosa V-16 que deberán llevar los vehículos. / El Día

Santa Cruz de Tenerife

La baliza V-16 conectada, llamada a sustituir al triángulo de emergencia, sigue envuelta en la polémica casi cuatro meses después de su implantación obligatoria. Fabricantes del sector y la propia Dirección General de Tráfico (DGT) coinciden en que la medida no se ha explicado bien, y esa falta de claridad ha dejado a millones de conductores sin saber con certeza si cumplen la norma.

Según advierte la industria, más de la mitad del parque móvil español podría encontrarse en situación de incumplimiento sin ser consciente de ello. El motivo es sencillo: muchos conductores no saben qué balizas son válidas ni cómo deben actuar correctamente en caso de avería o accidente.

¿Qué problema hay con la baliza V-16?

La clave está en que no cualquier dispositivo sirve. La normativa exige que la baliza sea conectada, es decir, que pueda comunicar telemáticamente a la DGT que un vehículo ha quedado inmovilizado en la vía. Sin embargo, buena parte de los usuarios sigue sin distinguir entre una baliza homologada y otra que no cumple los requisitos actuales.

Esa confusión ha abierto un escenario de inseguridad tanto legal como práctica, porque muchos automovilistas creen estar preparados para una emergencia cuando en realidad podrían no estarlo.

La DGT admite que la información no ha sido la mejor

El director general de Tráfico, Pere Navarro, ha reconocido públicamente que "se podría haber informado mejor sobre las ventajas" de la luz V-16. Aun así, mantiene su respaldo al sistema y sostiene que la baliza "sigue adelante", aunque pide más tiempo para evaluar con rigor sus efectos reales.

La DGT calcula que en España ya deberían haberse vendido entre 18 y 20 millones de balizas, teniendo en cuenta que la obligación afecta a casi 32 millones de vehículos. Además, Tráfico asegura que el sistema genera hasta 3.000 avisos diarios.

Los fabricantes alertan de que la ausencia de campañas informativas claras y continuadas ha provocado errores en la interpretación de la norma y en la reacción ante una emergencia. A su juicio, esto no solo afecta a la seguridad vial, sino también a la protección del consumidor y a la confianza en un marco regulatorio sobre el que el sector ha realizado importantes inversiones.

Dudas también sobre su uso en carretera

A esta controversia se suma la preocupación por el uso correcto del dispositivo en situaciones reales. En las últimas semanas, varias informaciones sobre atropellos en carretera han reabierto el debate sobre cómo actúan los conductores cuando sufren una avería o un accidente.

La DGT ha asegurado que estudiará con más detalle por qué se producen estos atropellos, aunque por ahora no ha ofrecido conclusiones cerradas. Pere Navarro insiste en que hará falta más tiempo para medir con precisión el impacto de la baliza.

Un sistema obligatorio que sigue generando preguntas

La baliza V-16 conectada nació con la promesa de mejorar la seguridad y evitar que el conductor tenga que caminar por la calzada para colocar los triángulos. Sin embargo, la falta de claridad sobre su validez y su uso ha terminado generando el efecto contrario: más dudas entre los conductores.

Mientras la DGT pide tiempo y el sector reclama una mejor comunicación, la pregunta sigue en el aire para millones de automovilistas: si la baliza que llevan en el coche es realmente legal.

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