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Barrio a barrio

Un millón y medio para recuperar las ermitas de San Telmo y Regla

El ritmo de los trabajos desarrollados en San Telmo permtirá su finalización a final de año, mientras que continúa la mejora en Regla

Humberto Gonar

Humberto Gonar

Santa Cruz de Tenerife

Cabildo de Tenerife, Obispado Nivariense y Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife colaboran en la recuperación de dos enclaves vitales en la historia de la capital. El objetivo de una inversión de 1,4 millones de euros es rescatar del paso del tiempo las ermitas de San Telmo y Regla, vinculadas a la fundación de la ciudad. La intervención pretende, como poco, garantizar la esperanza de vida del patrimonio histórico.

La mayor parte de esta inversión corresponde a la ermita de Regla, que se sitúa en la avenida marítima, frente al Auditorio de Tenerife. Sus trabajos de restauración alcanzan los 853.339 euros: el Cabildo aporta 682.671 euros, mientras que el Obispado financia los 170.667 euros restantes. En paralelo, la ermita de San Telmo cuenta con un presupuesto de 548.464 euros, con una aportación insular de 398.464 euros y una contribución conjunta de 150.000 euros por parte del Obispado y el Ayuntamiento.

Más allá de la cuantía, el calendario marca diferencias. La intervención en San Telmo avanza a buen ritmo y tiene como horizonte su finalización a finales de este año, lo que la convierte en la actuación más inmediata. En cambio, la restauración de Regla continúa en fase de ejecución sin una fecha cerrada, aunque está prevista una visita técnica a finales de mes que permitirá evaluar el estado de los trabajos y ajustar plazos.

En el caso de San Telmo, el proyecto contempla una rehabilitación integral que abarca desde la restauración de las cubiertas hasta la intervención en elementos estructurales de madera, pasando por la reparación de grietas, la renovación de morteros y la sustitución completa de la instalación eléctrica. También se actúa sobre espacios interiores de especial valor, como el coro, el púlpito y las escaleras, todo ello bajo criterios de conservación patrimonial.

La ermita de Regla afronta una intervención de mayor relevancia económica y técnica

La directora insular de Patrimonio Histórico, Isabel de Esteban, subrayó que la restauración de las ermitas de San Telmo y Regla responde no solo a la conservación arquitectónica, sino a la necesidad de preservar elementos clave de la identidad cultural y religiosa de Tenerife. Destacó además el compromiso del Cabildo a través del Programa Insular de Patrimonio Histórico y la colaboración con el Obispado, para impulsar intervenciones integrales para garantizar la conservación y recuperación de ambos inmuebles, referentes patrimoniales de Santa Cruz.

Valor histórico

Esta actuación cobra especial relevancia por el significado histórico del inmueble. La ermita de San Telmo, construida a comienzos del siglo XVI por la cofradía de pescadores, es uno de los escasos vestigios del primer núcleo de población vinculado al mar. Su origen está ligado a los mareantes que habitaban el primitivo barrio del Cabo, donde el templo funcionaba no solo como espacio de culto, sino también como eje social de una comunidad estrechamente vinculada a la actividad portuaria.

A lo largo de los siglos, el edificio ha experimentado múltiples transformaciones, adaptándose a las necesidades de cada época y resistiendo episodios de deterioro. Desde su uso como depósito de cadáveres durante epidemias hasta su papel como lugar de asistencia en crisis sanitarias, San Telmo ha sido testigo directo de la evolución de la ciudad. Su recuperación permitirá devolver protagonismo a uno de los espacios más representativos del origen marinero de Santa Cruz.

Por su parte, la ermita de Regla afronta una intervención de mayor relevancia económica y técnica. Los trabajos buscan corregir los problemas estructurales acumulados durante décadas, muchos de ellos derivados de las alteraciones urbanísticas que modificaron su entorno. La diferencia de cota respecto a las vías colindantes, por ejemplo, ha provocado inundaciones recurrentes, lo que ha obligado a replantear soluciones que garanticen su conservación futura.

La importancia de Regla trasciende lo arquitectónico. Construida en 1643, tras la finalización del Castillo de San Juan –Castillo Negro–, nació como capilla destinada a la guarnición militar que ocupaba una zona entonces alejada del casco urbano. Su ubicación en el antiguo camino del Calvario, en el barrio de Los Llanos, la convirtió en un punto de referencia tanto para soldados como para vecinos.

A lo largo de su historia, la ermita ha sido objeto de ampliaciones, donaciones y reformas impulsadas por particulares, reflejo de la fuerte devoción que ha suscitado entre la población. También ha desempeñado funciones diversas: hospital de aislamiento durante epidemias, lugar de enterramiento, depósito militar o incluso escuela. Este carácter polivalente la convierte en un testimonio vivo de las distintas etapas que ha atravesado la ciudad.

Pese a las transformaciones urbanas que desdibujaron su entorno original —especialmente tras las intervenciones del siglo XX que provocaron el desplazamiento de cientos de familias—, la ermita ha mantenido su vínculo con la memoria colectiva. La festividad de la Virgen de Regla, cada 8 de septiembre, sigue reuniendo a antiguos vecinos que reivindican este espacio como parte esencial de su identidad.

La restauración de ambas ermitas que va más allá de la conservación física. Se trata de recuperar piezas clave en la historia de Santa Cruz de Tenerife, reforzando el vínculo entre la ciudad y su origen.

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