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Puntales para salvar la Casa Amarilla, la cuna del estudio sobre chimpancés en el Puerto de la Cruz

La empresa propietaria presenta un proyecto para evitar que se venga abajo. El inmueble albergó la primera investigación sobre el comportamiento de los simios

Imagen actual de la Casa Amarilla, donde Köhler descubrió que los chimpancés razonan

Imagen actual de la Casa Amarilla, donde Köhler descubrió que los chimpancés razonan / Arturo Jiménez

Leticia Dorta Lemus

Leticia Dorta Lemus

El Ayuntamiento de Puerto de la Cruz pone en marcha el proceso para salvar de la desaparición a la Casa Amarilla, cuna del estudio sobre chimpancés del mundo en el siglo XX, tras años de abandono. El área de Urbanismo logra comprometer a la empresa propietaria, la constructora Grupo Daltre, para evitar el derribo de un inmueble declarado Bien de Interés Cultural (BIC) en 2011. Lo ha conseguido tras enviarle un requerimiento pidiéndole el mantenimiento y conservación de la vivienda.

Solo dos meses después, la llamada de auxilio del Consistorio portuense obtiene respuesta: la constructora propietaria de la histórica casa presenta un proyecto para apuntarlo y preservarlo. Está a la espera de las autorizaciones pertinentes del área de Patrimonio del Cabildo de Tenerife para iniciar las actuaciones que eviten, al menos, que edificio se venga abajo.

Apuntalamiento con triángulos de metal

La intención de la propiedad es instalar cerchas, unas estructuras triangulares de metal, en el interior del edificio para estabilizar las fachadas sin intervenir directamente sobre los muros históricos. Estas cerchas sustituirán temporalmente a los otros elementos que formaban el forjado y la cubierta. Además, ya se colocó un vallado para todo el solar –no solo para el inmueble– y se retiraron los escombros, enseres y basura acumulada en el interior debido a la ocupación ilegal.

La colaboración de la empresa propietaria está siendo definitiva para la recuperación del enclave científico, pionero en el estudio de los simios a principios del siglo XX. El concejal de Urbanismo del Puerto de la Cruz, David Hernández (ACP), explica que la Casa Amarilla cambió de dueño entre 2020 y 2021 y desde que llegaron los nuevos propietarios "la actitud ha sido otra con respecto a los anteriores".

Los terrenos en los que se encuentra la Casa Amarilla fueron adquiridos por el Grupo Daltre, cuya intención es desarrollar un complejo hotelero en la zona. Con el apuntalamiento el edificio "no se caerá más". "Queremos que siga teniendo identidad y que no sea una ruina", añade el concejal.

Incisivos con Patrimonio

En cuanto a los tiempos del área insular de Patrimonio, David Hernández promete que "seremos incisivo". "Vamos a insistir para obtener los permisos y ellos también son conscientes de la importancia de este edificio. No tardarán". Asegura que en Patrimonio "están siendo bastante diligentes en la autorizaciones sectoriales y esto tiene que ser muy rápido".

Tras muchos años de degradación e inacción, la salvación de la Casa Amarilla al fin ve la luz. "Estamos contentos porque vemos que la propiedad responde". "La situación de este tipo de inmuebles siempre se alarga porque los propietarios no suelen colaborar, si se encuentran", advierte Hernández. Al respecto, anuncia que el Ayuntamiento de Puerto de la Cruz comenzará procedimientos sancionadores para los dueños de edificios catalogados como BIC si no responden a las peticiones de la Administración local para su mantenimiento y conservación.

Los estudios de Köhler

La Casa Amarilla encierra en sus paredes ruinosas la historia del psicólogo alemán Wolfgang Köhler. Entre 1913 y 1918, el científico se instaló en la vivienda junto a seis chimpancés traídos desde África. Los estudios de Köhler demostraron que los simios tienen la capacidad de resolver problemas a través de un proceso mental súbito denominado insight. Esta fue la primera vez que se descubrió que estos animales razonan, por lo que el edificio portuense es clave en la historia del comportamiento de los primates y, en general, de la ciencia.

Puerto de la Cruz se situaba en el mapa internacional de los estudios científicos, consolidando la reputación de Köhler. Además de ser su laboratorio experimental entre plataneras, estableció en la Casa Amarilla su residencia habitual junto a los seis chimpancés.

Al finalizar la investigación, el inmueble pasó a otros usos residenciales o agrícolas. Estos cambios de utilidad, el paso del tiempo y las transformaciones urbanísticas dejaron a la Casa Amarilla en un proceso de abandono progresivo. Más tarde, en 2011, se reconocería su valor como Bien de Interés Cultural (BIC), aunque esta denominación no evitó la degradación del edificio. Cinco años más tarde, en 2016, se planteó la creación de un centro de neurociencias vinculado a la herencia de Wolfgang Köhler en una parcela de titularidad pública cercana a la casa. La disposición del Consorcio para la Rehabilitación de Puerto de la Cruz, la Universidad de La Laguna (ULL) y el Cabildo de Tenerife se quedó en la gaveta.

No estuvo sola

La Casa Amarilla no estuvo sola en sus peores años. En la hemeroteca quedan las reivindicaciones del catedrático de la ULL, Hipólito Marrero, el arquitecto, Pedro González, y Carlos Álvarez.

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