Canarias mantiene viva la tradición de comer pescado en Semana Santa: "Encargamos más porque aumenta la demanda en estas fechas"
Renunciar al consumo de carne es, todavía, costumbre en muchos hogares de las Islas, por lo que la compra de otros poductos se dispara durante estos días

Clientes hacen cola en una de las pescaderías del Mercado Nuestra Señora de África, en Santa Cruz. / Andrés Gutiérrez
En Canarias, la Semana Santa sigue sabiendo a tradición. Renunciar al consumo de carne, sobre todo el Jueves y el Viernes Santo, es una costumbre que se remonta a la edad media y que aún perdura en muchos de los hogares de las Islas. «En aquella época, la carne era un alimento especial y extraordinario que no se consumía a diario», señala el investigador lagunero Julio Torres. En este contexto, se establecieron ciertos días de humildad y recogimiento que pretendían promover un estilo de vida más sencillo y moderado. «Eran jornadas de abstinencia, en las que se evitaban excesos y se optaba por una vida más austera, también en la alimentación», agrega.
Esta tradición, lejos de desaparecer, se mantiene perenne en la sociedad. Y es que estos días, las compras de pescado en el Archipiélago se han disparado. Dueños de algunas de las pescaderías del Mercado de Nuestra Señora de África (La Recova), en Santa Cruz de Tenerife, como Juana Fuentes –de pescadería Juana–, lo confirman: «Solemos encargar más pescado para estas fechas porque sabemos que la gente compra cantidades mayores».
Actividad en La Recova
A primera hora de la mañana, los pasillos de La Recova se llenan de clientes que acuden a sus puestecitos de confianza para conseguir el mejor género. Desde pescado salado, rapes y merluzas hasta el famoso bacalao para prepararlo en encebollado. Hay quienes dejan la compra de estos productos para el último día, pero la mayor parte de los clientes de Carmen González, dueña de Malpálica, es previsora. «Compran el pescado con mucha antelación, de hecho, la semana pasada ya hubo afluencia de gente por aquí», señala.
La alemana Tina Armbarmbrust, que reside actualmente en Tenerife, es una de estas clientas cautelosas. Desde el martes –primer día de la semana que abren las pescaderías– se acercó a buscar un gran ejemplar de mero para su familia. «En mi país no suele haber este tipo de productos, así que aprovecho y los consumo durante el Viernes Santo», revela. Por su parte, la vecina Berta Rodríguez se inclinó por el abadejo para hacer una sopa de pescado y rodajas fritas.
Héctor Hernández, que compra habitualmente en La Recova, prefirió el atún para prepararlo en mojo con papas arrugadas. Y María González, que acude con regularidad a la pescadería Nicomedes, se decantó por el bacalao. «A veces lo hacemos guisado y otras veces encebollado», cuenta.
Días con más colas
Los días con mayor afluencia suelen ser los martes y miércoles de Semana Santa. «Aunque hay quienes hacen compras muy justitas a última hora del Jueves Santo», agrega Carmen González. La selección del producto varía en función de los gustos de cada cliente. «Estos últimos días les ha dado por el cherne, el rape y la merluza», detalla. En cambio, los consumidores de Fuentes optan por cherne, sama y abadejo para prepararlos en cazuelas, al horno o a la plancha. Eso sí, sin duda alguna, las colas de Salazones Río dejan claro que el pescado salado es una de los platos por excelencia de esta semana.
Pero mantener la tradición y el respeto durante la Semana Santa puede ser una tarea complicada para quienes no son grandes amantes del pescado. Los que tienen pequeños en casa describen este proceso como un auténtico desafío. Efrén Moreno, que vive en Santa Cruz, es uno de estos padres. «Para los niños resulta más difícil comer pescado, por eso intento comprar los que tienen menos espinas y cocinárselos en forma de churros», apunta.
Recetas clásicas
En este contexto, la última publicación de Julio Torres Momentos de la Semana Santa Lagunera puede ser de gran ayuda –para niños y no tan niños– puede servir de ayuda. La obra recoge historias características de las procesiones laguneras e identifica cada día con una receta de cocina. La ensaladilla, el escaldón o los churros de pescado son algunas de las opciones que ofrece el libreto. «Aunque otra de mis publicaciones se centra específicamente en gastronomía de Cuaresma», detalla.
Según Torres, Canarias cuenta con una cocina muy variada, «riquísima e impresionante». Así, comenta que la cazuela de mero, las garbanzas con bacalao, las potas o el pescado salado son algunas de las opciones más comunes entre los isleños.
El toque dulce
Además de estas recetas, menciona otras en su libro. Postres típicos como los rosquetes monjiles o las cañitas del señor protagonizan el apartado dulce. Pero la primera receta con la que abre la publicación es la de las famosas torrijas laguneras, populares entre la población isleña. Para su preparación, Torres recomienda cortar en rebanadas del pan del día anterior.
Pero en los últimos años se ha popularizado la compra de panes específicos. «Se corta con más facilidad y tiene la forma redonda de las torrijas», puntualiza Cristina Suárez, dueña de la panadería Las Posadas –también en La Recova–. Y añade que la población lo compra mucho, sobre todo por encargo.
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