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Las familias de Tenerife recogen firmas para exigir una solución "urgente" a la falta de personal en comedores escolares

La Federación de Ampas de Tenerife (Fitapa) inicia una campaña de recogida de firmas en Change.org, tras constatar cierres parciales en comedores y problemas en la cobertura de bajas

El personal atiende a varios niños en un comedor de Tenerife

El personal atiende a varios niños en un comedor de Tenerife / María Pisaca

Santa Cruz de Tenerife

La Federación de Ampas de Tenerife (Fitapa) ha creado una campaña en Change.org para exigir «una solución urgente» a la falta de personal que sufren muchos comedores de Canarias. Toda esta polémica estalló hace poco más de dos semanas, cuando equipos directivos y familias de varios centros tinerfeños –como el CEIP Granadilla y el Teófilo Pérez– alertaron de que apenas se estaban cubriendo bajas o vacantes en sus cocinas y comedores, una situación que incluso había derivado en cierres parciales del servicio. Ahora, a través de este frente común, han logrado recoger en tan solo unos días más de 2.400 firmas para pedir «medidas efectivas que garanticen la continuidad y la estabilidad de estos recursos».

Mientras la Consejería de Educación defiende que nunca han suscrito tantos contratos de Personal de Administración y Servicios (PAS) como en este curso, las familias denuncian que los niños han llegado a quedarse sin comedor porque las vacantes no se cubren. Entonces, ¿qué está ocurriendo en los comedores escolares de las Islas?

Desde el departamento que dirige Poli Suárez reconocen que no se trata de casos aislados y que son muchas las escuelas de zonas periféricas que tienen este problema. Sin embargo, advierten que no se debe a una mala gestión, sino que es «muy complicado» encontrar personas para cubrir estas bajas. «Tenemos unos 5.500 puestos de estructura, es decir, que deberían estar siempre activos y este año hemos hecho casi la mitad de contrataciones; tenemos unas circunstancias superexcepcionales, hay mucha baja médica», explican desde la Consejería. En concreto desde septiembre hasta marzo han suscrito 2.174 contratos, frente a los 1.842 de todo el curso anterior –un 20% más y aún resta un trimestre–.

Un problema crónico

Por su parte, el presidente de Fitapa, Manuel Delgado, señala que como entidad han decidido meterse en el conflicto porque «cada vez eran más las ampas que estaban preocupadas por este tema». Lo que quieren, según expone, es que las listas de personal corran de otra forma. «El otro día le decía a un profesor que llevo viendo este problema una década y él me respondió que sucede desde hace, al menos, 20 años. ¿En todo este tiempo no se ha podido implementar un sistema efectivo para cubrir las bajas?», critica.

Esta problemática, lejos de resolverse –resalta Delgado–, se ha cronificado en el tiempo, generando consecuencias directas sobre la atención, el cuidado y la seguridad del alumnado durante este servicio, considerado esencial dentro de los colegios. «No solo cumplen una función alimentaria, sino que también tienen un importante papel educativo y en la conciliación familiar; es más, para muchos niños el almuerzo es su única comida completa del día», destaca al respecto.

Consecuencias

La desorganización, la sobrecarga de la plantilla y la «evidente merma» de calidad en la atención que reciben los más pequeños son solo algunas de las consecuencias que enumera el responsable. Así, considera «inadmisible» que, tras años de quejas e incidencias reiteradas por parte de la comunidad educativa, todavía no se haya implementado una solución eficaz y estable.

Educación reitera que la situación no es tan sencilla como parece y que, aunque hagan esfuerzos extras, muchas veces no consiguen candidatos. En las áreas metropolitanas es relativamente sencillo solventar estas ausencias, pero todo se complica en zonas más alejadas como el sur o el norte de Tenerife y Gran Canaria, así como en las islas no capitalinas.

Cuando se produce una baja médica o una vacante en un centro, la Consejería intenta contratar a un sustituto o, al menos, mover a un refuerzo, es decir, a un trabajador que preste servicio en otro centro y pueda desplazarse para cubrir una necesidad puntual. Recursos Humanos tira de la lista de empleo para suplir ausencias, pero muchas veces es prácticamente una tarea imposible por las condiciones del puesto y la ubicación del colegio. Por ejemplo, si una persona tiene que renunciar al Ingreso Mínimo Vital (IMV) para trabajar cuatro horas en el sur de Tenerife por casi el mismo dinero, hay muchas posibilidades de que no acepte.

Otras vías

Para casos como el del personal de cocina, Educación puede acudir al Servicio Canario de Empleo para lanzar una oferta a sus demandantes. Sin embargo, pese a tener esa herramienta, muchas veces no se consigue cubrir la baja con la rapidez que se necesita. La mayoría de ocasiones, la incorporación debe ser inmediata por lo que –según aseguran– el equipo tiene que hacer malabares.

Sin una solución a la vista, al menos a corto plazo, la Federación de ampas solicita en un comunicado «que el responsable de esta Dirección Territorial ponga su cargo a disposición de sus superiores, con el fin de que se designe a un profesional que pueda garantizar una gestión eficaz y acorde a las necesidades del sistema educativo». Además, advierten que «si no hacen caso» habrá que pasar a otro tipo de acciones porque tiene claro que «en esta tierra hay paro y gente que quiere trabajar».

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