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El autismo en Canarias exige más formación a docentes y sanitarios

Asociaciones como Apanate y Aspercan piden más capacitación a profesionales de la Sanidad y la Educación en las Islas con el objetivo de garantizar una atención adecuada para personas con TEA

ARCHIVO - Un interno de la Unidad de Autismo de San Juan de Dios realiza una actividad para mejorar su psicomotricidad. | | E.D.

ARCHIVO - Un interno de la Unidad de Autismo de San Juan de Dios realiza una actividad para mejorar su psicomotricidad. | | E.D. / El Día

Santa Cruz de Tenerife

Sanidad y Educación están en el punto de mira de las asociaciones de Trastorno del Espectro Autista (TEA) en Canarias, que exigen más formación a estos profesionales para garantizar respuestas adecuadas a las necesidades del colectivo. Esta es una de sus principales reivindicaciones y por la que hoy, con motivo del Día Mundial de Concienciación sobre el Autismo –que se celebra cada 2 de abril–, alzan la voz.

En concreto, la Asociación Canaria de Trastorno del Espectro Autista (Apanate)– y en concordancia con el lema de la campaña de la Confederación Autismo España, Menos juicio, más apoyos– solicita que se impulsen políticas para garantizar los derechos de las personas con TEA, incluido el desarrollo efectivo de la Estrategia Española en Trastornos del Espectro del Autismo.

Estrategia Española en TEA

Esta iniciativa, aprobada por el Gobierno de España hace once años, establece el marco de referencia para cualquier acción estatal, autonómica y local en esta materia. Aunque no fue hasta ocho años después que llegó su primer plan de acción, en 2023. Dotado de casi 40 millones de euros, pautó medidas concretas hasta 2027 para mejorar la calidad de vida de las personas con TEA.

El documento aborda temáticas como la educación inclusiva, el empleo, la accesibilidad o la vida independiente. Sin embargo, a día de hoy, estas acciones no han llegado a materializarse del todo. «Estamos en pañales y aún nos falta mucho para lograr que esas líneas de acción se cumplan», indica la coordinadora de servicios de Apanate, Elisa Hernández. En este sentido, solicita a los poderes públicos que se vele por los derechos de las personas con autismo y que establezcan iniciativas que permitan avanzar e implementar este plan, especialmente en materia de sanidad y educación.

Peticiones según el ámbito de actuación

Sanidad. La falta de diagnósticos precoces y la escasez de unidades de Atención Temprana, así como los largos tiempos de espera durante los procesos de derivación, condicionan la evolución de las personas con Trastorno del Espectro Autista (TEA). Por este motivo, las asociaciones reclaman más capacitación del personal para mejorar las respuestas. Por otro lado, solicitan adaptaciones de los protocolos de seguimiento y prevención de la salud, para garantizar sus derechos fundamentales.

Educación. Al igual que en Sanidad, la falta de formación de los docentes afecta a la trayectoria académica de las personas con TEA. Asimismo, las entidades insisten en adaptar las metodología a las necesidades de este alumnado, que procesa la información de una manera diferente, para que no tenga que recurrir a un Centro de Educación Especial.

Vivienda. Las asociaciones recalcan la importancia de construir recursos alojativos, como en el que trabaja Apanate, para garantizar la independencia de las personas con autismo.

Empleo. Las entidades solicitan mayor agilidad en la emisión de los certificados de discapacidad, ya que su larga espera impide la incorporación de las personas con autismo al mercado laboral.

Ocio. La adaptación de eventos como conciertos y actividades sociales es una de las principales demandas de los asociados, que hasta ahora solo han recibido soluciones «insuficientes» que no aseguran una inclusión real y efectiva.

Por ejemplo, la falta de diagnósticos precoces es una de las principales reivindicaciones de la entidad. «La ley de Atención Temprana en Canarias no está del todo implantada y apenas existen unidades de este tipo para detectar las primeras señales del autismo», menciona. A esto se suma la lentitud de los protocolos de derivación. «Los tiempos de espera para pasar de un especialista a otro son enormes y se pierden meses muy valiosos para las familias», concreta. En conjunto, estas deficiencias imposibilitan una intervención adecuada en tiempo y forma.

Prevención de la salud

Es una reivindicación que comparte la Asociación de Asperger-TEA Islas Canarias (Aspercan). «Muchos adultos presentan problemas como ansiedad social, aislamiento y falta de redes de apoyo, precisamente, por un diagnóstico tardío», apunta la trabajadora social de la entidad Cathaysa González. Y añade que la falta de formación por parte de los profesionales está detrás de estas situaciones. «Hay mucha desinformación todavía y no se dan buenas respuestas a las necesidades de las personas con autismo», concreta.

Por otro lado, Hernández recuerda que la prevención y el seguimiento de la salud de personas con TEA es complejo. «Se pretende aplicar los mismos protocolos de atención y hay que entender que una persona con TEA no reacciona igual que otro tipo de paciente», explica. Así, la comunicación de las dolencias, la exploración y la realización de pruebas diagnósticas a personas con autismo conlleva ciertas particularidades que no siempre se contemplan. «Muchos no se pueden comunicar y son los familiares o nosotros mismos, los profesionales que los acompañamos, los que podemos entender que su salud se está deteriorando», aclara.

Deficiencias en Educación

En lo que se refiere a la educación, Apanate solicita formación para el personal docente y financiación para conseguir la plena inclusión de las personas con autismo en las aulas de Canarias. «Es importante formar al personal y que se asigne el dinero necesario para que las personas con TEA no tengan que acudir a un centro de educación especial (CEE)», cuenta.

Y es que, en realidad, estos estudiantes pueden desarrollar su trayectoria académica en aulas ordinarias. «Pero Canarias está a la cola en este aspecto», comenta. En la Península, por ejemplo, los CEE ya están empezando a desaparecer y en su lugar se están incorporando centros de recursos. «Aquí todavía existe ese miedo a perder los CEE porque se entiende como algo negativo, y es verdad que se puede volver perjudicial si no se brindan los apoyos necesarios para garantizar una educación inclusiva», sentencia.

En esta misma línea, González insiste en que muchos estudiantes con TEA se cambian varias veces de centro escolar porque no se realizan las adaptaciones como es debido. «Es cierto que les dan más tiempo para realizar exámenes, pero a la hora de explicar el contenido no entienden que las personas con TEA no captan la información de la misma manera que una persona neurotípica», detalla.

Recursos alojativos

En materia de vivienda también hay aspectos a contemplar. A principios de este año, y después de casi dos décadas de espera, Apanate pudo colocar la primera piedra de su complejo residencial, que se situará en el barrio del Coromoto, en La Laguna. Es el primer recurso alojativo de este tipo de la entidad y permitirá a 20 personas con TEA desarrollar autonomía personal.

Pese a que se trata de un gran avance, Hernández advierte de que, «por desgracia», no van a poder satisfacer la demanda todas las personas con autismo en Canarias que esperan tener una vida independiente. «Si la vivienda en general es un bien escaso, para una persona con discapacidad lo es aún más», indica la coordinadora. Por este motivo, resalta la importancia de crear este tipo de recursos para garantizar uno de los derechos fundamentales de las personas con TEA.

En cuanto al empleo, el retraso en la emisión de los certificados de discapacidad es un aspecto que condiciona la incorporación de las personas con TEA al mercado laboral. «Cuando fue la pandemia por coronavirus, la lista de espera por este documento se retrasó bastante y, aunque es cierto que el gobierno ha intentado agilizar los trámites, aún se espera demasiado», cuenta González. En este sentido, muchas personas se encuentran en el «limbo», porque aunque tienen autismo diagnosticado deben esperar años por la documentación.

Agilizar la burocracia

«Sin ella no pueden acceder a un empleo y tampoco incorporarse a un puesto de trabajo normativo porque carece de la adaptación necesario para su ejecución», añade. Asimismo, señala que las personas con un diagnóstico tardío se ven doblemente perjudicadas en este aspecto. «Hay chicos con 25 años que acaban de recibir el diagnóstico y van a tener que esperar otros cinco para tener el certificado», subraya. En este contexto, llegan a los 30 años sin ningún tipo de experiencia laboral, lo que condiciona otros aspectos de su vida

Por último, González rescata el ocio adaptado como otra de las demandas de los asociados. Según la trabajadora social, la aclimatación de actividades para personas con autismo son insuficientes y no garantizan una inclusión efectiva. «En Carnavales se adaptó un tramo con menos ruido para las personas con TEA, pero no supuso una inclusión real», cuenta. Ella es consciente de que en eventos tan grandes puede resultar complejo realizar adaptaciones eficientes. Sin embargo, confía en qué se encuentren otras alternativas para garantizar este derecho de las personas con autismo.

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