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Los ingenieros agrónomos lanzan un mensaje de calma: el uso del agua regenerada en agricultura es seguro

El Colegio de Ingenieros Agrónomos asegura que el estudio, que detectó bacterias resistentes a antibióticos en aguas reutilizadas, no demuestra ningún peligro directo para los consumidores ni para los alimentos

La finca Mar y Sol, que promueve la agricultura ecológica

La finca Mar y Sol, que promueve la agricultura ecológica / Arturo Jiménez

Santa Cruz de Tenerife

El uso de aguas regeneradas en la agricultura no supone un riesgo para la salud ni para la seguridad alimentaria. Así lo ha subrayado este lunes el Colegio de Ingenieros Agrónomos de Centro y Canarias, que ha querido frenal la preocuación generada tras la difusión de un estudio sobre bacterias resistentes a antibióticos en este tipo de recursos hídricos.

La entidad recalca que la investigación citada no demuestra ningún riesgo directo para los consumidores, ya que únicamente identifica la presencia de determinados microorganismos en el agua, sin establecer una relación con posibles efectos en los alimentos.

Además, recuerdan que el uso de agua regenerada está sujeto a una estricta normativa europea, que fija controles de calidad muy exigentes. De hecho, el propio estudio reconoce que parámetros clave como los niveles de Escherichia coli se encuentran dentro de los límites permitidos.

Lejos de generar alarma, los expertos insisten en que estos trabajos científicos deben servir para mejorar los sistemas actuales. En este sentido, apuntan a la necesidad de seguir avanzando en aspectos como el almacenamiento y la monitorización del agua, dentro de un proceso de mejora continua.

En territorios como Canarias, donde la escasez de recursos hídricos es una realidad estructural, el uso de agua regenerada se ha convertido en una herramienta clave para garantizar la sostenibilidad del sector agrícola.

El Colegio también destaca que agricultores y técnicos aplican protocolos de seguridad y buenas prácticas que minimizan cualquier riesgo, al tiempo que recuerda que el problema de la resistencia a antibióticos es un desafío global cuyo origen principal se encuentra en ámbitos sanitarios y urbanos, no en la agricultura.

Por último, los ingenieros agrónomos hacen un llamamiento a la responsabilidad en la difusión de este tipo de estudios, alertando de que una comunicación sin el debido rigor puede generar alarmas injustificadas y afectar a la confianza en el sector agrario.

El organismo reitera su compromiso con una agricultura segura, sostenible y basada en la evidencia científica, y respalda todas las iniciativas que contribuyan a mejorar la gestión del agua regenerada.

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