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Aguas

La borrasca elevó el nivel freático de la Vega Lagunera casi un metro

El Gobierno municipal destaca la utilidad del seguimiento en tiempo real del nivel freático, que se elevó casi un metro en La Laguna durante la borrasca Therese

Los barrancos de La Laguna vuelven a correr por las lluvias de Therese.

Los barrancos de La Laguna vuelven a correr por las lluvias de Therese. / Alberto Valdés / EFE

J. A. M.

La Laguna

Durante las últimas 24 horas de actividad de la borrasca Therese el nivel freático de La Laguna se elevó en casi un metro en varios puntos. En concreto, los piezómetros situados en Silverio Alonso y el parque La Constitución registraron subidas de unos 80 centímetros, mientras que el de Madre del Agua aumentó alrededor de 50 centímetros. Estos valores reflejan hasta qué punto el subsuelo lagunero reacciona ante lluvias intensas y por qué ese seguimiento en tiempo real resulta tan útil para la gestión del episodio.

Así lo destaca el Gobierno municipal a la hora de realzar el trabajo realizado por el dispositivo de efectivos técnicos y personales en labores preventivas y de gestión de incidencias derivadas de los efectos de la borrasca Therese, que descargó precipitaciones intensas en varios puntos del municipio. Una tarea que llevaron a cabo el Consistorio y la empresa responsable del servicio, Teidagua.

Un elemento que convierte a La Laguna en un caso particular durante la llegada de precipitaciones es su subsuelo. Los técnicos explican que la Vega Lagunera actúa de forma natural como un gran depósito de tormentas, ya que el terreno tiene capacidad para retener temporalmente parte del agua de lluvia, funcionando como una especie de gran presa o embalse natural que ayuda a frenar el avance del agua y a evitar que toda acabe circulando de golpe hacia cotas inferiores.

Esa función es clave para reducir el riesgo de inundaciones aguas abajo. Sin embargo, tiene un límite. Cuando el subsuelo aún tiene capacidad de retención, sigue funcionando como aliado frente a la lluvia. Pero cuando esa capacidad se agota, el escenario cambia radicalmente y cualquier nueva precipitación encuentra un terreno mucho menos capaz de absorber y almacenar agua, por lo que aumenta el riesgo de afecciones. De ahí la relevancia del control del nivel freático. n

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