Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

¿Quiénes fueron rescatados en el barranco de Santos de Santa Cruz de Tenerife por la borrasca Therese?

Las cuevas de este cauce chicharrero se han convertido en el hogar de una decena de personas, entre ellos una familia de Rumanía

Rescate en el barranco de Santos.

Rescate en el barranco de Santos. / María Pisaca

Santa Cruz de Tenerife

El pasado martes, 24 de marzo, debido a los efectos de la borrasca Therese, cinco ciudadanos y un perro tuvieron que ser rescatados en el barranco de Santos, en el municipio de Santa Cruz de Tenerife, tras verse sorprendidos por la fuerte lluvia y la repentina crecida del cauce. En el rescate intervinieron los Bomberos, la Policía Local y la Unidad Móvil de Atención (UMA) para personas sin hogar. Se encontraban allí porque las cuevas de este barranco, situadas entre el pabellón Ana Bautista y el Hotel Escuela Santa Cruz, se han convertido en su hogar. En total, en dichas cuevas habitan, actualmente, una decena de ciudadanos, que un día perdieron su casa y su trabajo, y a los que no les quedó otro remedio, según cuentan, que encontrar un rincón en la ciudad en el que poder dormir.

Estas diez personas se distribuyen en varias cuevas, escondidas en el fondo del barranco, entre piedras, muros y maleza. No hay puertas ni ventanas, pero sí grandes cortinas o amplios trozos de telas con los que resguardan su intimidad y lo poco que les cabe en estos espacios, algunos utensilios de cocina, una mesa y sillas, y un colchón o lona sobre la que dormir. En el exterior, varios tendederos para secar la ropa se convierten en la prueba irrefutable de que todas las cuevas están habitadas. Entre las personas que las ocupan se encuentra una familia procedente de Rumanía, una abuela, su hijo y su nieto, que señalan haber pasado algo de miedo con la crecida del cauce.

Rescate en el barranco de Santos.

Rescate en el barranco de Santos. / María Pisaca

Tras separarse de su compañera, hace unos catorce años, Sorín se trasladó con su hijo desde Rumanía a Santa Cruz de Tenerife «buscando una vida mejor». Y durante algún tiempo fue así. Tenían un techo bajo el que dormir y trabajo como personal de seguridad. Sin embargo, al perder su empleo, también ocurrió lo mismo con su casa. «Pasar de tener tu propia casa y tu intimidad a dormir en un albergue con personas sin hogar que no conoces es muy difícil, y yo estaba con mi hijo, aunque ya era mayor de edad. Decidimos buscar un lugar en la ciudad donde poder vivir y encontramos una cueva en este barranco. Esto ocurrió hace un año, aproximadamente, y desde entonces aquí estamos», cuenta este ciudadano.

Detalla que hace poco también trajo a su madre, porque ésta le pidió ayuda, ya que se encontraba «muy sola» en Rumanía. Tiene 88 años y se encuentra en silla de ruedas, por lo que el acceso por el barranco no es nada fácil para ellos, según explica. Asimismo, indica que al poco tiempo de llegar a Santa Cruz de Tenerife con su hijo, éste enfermó «y ahora tienen problemas mentales, por los que está tomando medicación». «Es que toda esta situación ha sido muy dura». Sorín pide ayuda para poder conseguir una vivienda y un puesto de trabajo, para poder cuidar en mejores condiciones de su hijo y de su madre.

«Para poder tener agua, tengo que recorrer dos kilómetros todos los días. Esto no se lo deseo a nadie pero le puede pasar a cualquiera. Un día tienes tu casa y empleo y, al siguiente, te ves en la calle, viviendo en un barranco y teniendo que ser rescatado cuando llueve intensamente», lamenta.

La concejala de Atención Social, la nacionalista Charín González, comenta que desde el Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife se les ha ofrecido recursos a los ciudadanos que ocupan las cuevas del barranco de Santos. «Por supuesto que intervenimos con ellos y les ofrecemos los recursos necesarios, pero no quieren ir al Centro Municipal de Acogida», explica la edil nacionalista.

Diagnóstico

El año pasado, los servicios sociales del Ayuntamiento chicharrero atendieron a 732 personas, de las que unas 220 presentan patologías mentales, 174 con un diagnóstico ya confirmado y 48 con indicios de que tengan algún trastorno mental. Esto supone más del 30% de los sintecho que se encuentran en las calles de la ciudad, «los cuales no están recibiendo una atención específica por parte del Servicio Canario de Salud», indica González.

Según el diagnóstico elaborado por el Ayuntamiento, más de la mitad de los sintecho atendidos por los servicios municipales, en concreto, un 55%, proceden de otros municipios, de otras islas o de otras comunidades. Esto suponen un total de 403 personas. El estudio también apunta que del total de ciudadanos sin hogar que han recibido la atención de los recursos municipales de Santa Cruz, el 81% son hombres y el 19% son mujeres. El diagnóstico detalla que el 62% son españoles, el 21% son extranjeros en situación regular y el 17%, extranjeros «sin papeles». El perfil de la persona sin hogar en la capital tinerfeña es «varón con una edad comprendida entre los 40 y los 65 años.

En la actualidad, en el municipio de Santa Cruz de Tenerife existentes varios asentamientos de personas sin hogar, como los ubicados en el barranco de Santos, cerca del Pabellón Pancho Camurria, o en el litoral del Suroeste.

En numerosas ocasiones, el Ayuntamiento de Santa Cruz ha solicitado la colaboración del Gobierno de Canarias, del Cabildo de Tenerife y del resto de municipios de la Isla para resolver el problema del sinhogarismo en la capital. También ha denunciado que en el Centro Municipal de Acogida, conocido como el albergue para personas sin hogar, se atiende a casi una treintena de mayores de 65 años que deberían contar con una plaza sociosanitaria.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents