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Polo, el último vecino nacido en El Draguillo, fue hallado sin vida en la pista de El Draguillo tras la tormenta en Tenerife

El hallazgo del cadáver de Hipólito González Sosa, conocido como Polo, en Anaga, activó un dispositivo que tardó siete horas en trasladar el cuerpo; se descartó el traslado en helicóptero y al final acudieron los bomberos

Hallan muerto a Polo, el guardián del Draguillo, en la pista de Benijo

María Pisaca

Humberto Gonar

Humberto Gonar

Santa Cruz de Tenerife

Poco antes de las nueve de la mañana, el portavoz de la Policía Local de Santa Cruz de Tenerife daba cuenta del hallazgo del cadáver que habían descubierto dos senderistas franceses y comunicado al 1-1-2. El cuerpo se encontraba en la pista que lleva el nombre del lugar donde vivía, a cien metros del caserío, justo antes de la última curva que anuncia la llegada.

Sobre la marcha se activó el dispositivo, que además coincidió con que la concejala de Anaga y también responsable de Seguridad, Gladis de León, había enviado a cinco patrullas a la zona para atender posibles incidencias después del aguacero del martes. Nada más llegar los agentes, fue identificado el fallecido: Hipólito González Sosa, conocido por todos como Polo. El último vecino nacido en El Draguillo, guardián de Las Palmas de Anaga y también de las veinticuatro casas que configuran el referido asentamiento.

El más pequeño de tres hermanos decidió quedarse en el lugar donde nació y se crió, trabajando el campo y cuidando un rebaño de cabras.

La tarde del miércoles, al aflojar la lluvia, fue de Casa Paca a su casa, a dos kilómetros; por el camino envió fotos de la cascada a una amiga. Fue su última conexión

Polo era el enlace de los dueños de las casas, el manitas que arreglaba todo, el contacto del ayuntamiento para saber en tiempo real qué pasaba en la zona cuando había incidencias, de ahí que, cuando se confirmó su fallecimiento, la noticia cayera como un jarro de agua fría.

Siete horas de espera

Vivir en Anaga, y en particular en El Draguillo, donde se acaba el tráfico rodado, tiene su precio. El descubrimiento del cuerpo en la carretera se alertó a las nueve; poco más de media hora después fue confirmado e identificado por la Policía Local. Se activó a la Nacional y al dispositivo de emergencias, que nada pudo hacer por salvarle la vida y... pasaron ¡siete horas! hasta que llegaron los bomberos y, a las 16:10 horas, procedieron a trasladar el cadáver desde la última curva de El Draguillo hasta el acceso de la pista del caserío; previamente se llegó a sopesar incluso la posibilidad de un traslado en helicóptero.

«Tampoco podría aterrizar aquí, salvo que lo hiciera en una de las dos explanadas que se localizan frente al restaurante Venta Marrero, que en temporada alta se ha utilizado para estacionamiento de vehículos».

¿Qué le pasó a Polo?

«¿Sabes que se murió Polo?». Fue la pregunta más repetida entre los vecinos de Taganana y sus caseríos y asentamientos. Ni Jesús Marrero, del restaurante Venta Marrero, se había enterado, y eso que había coincidido ayer con otro vecino de Benijo. A partir de ahí, la segunda cuestión fundamental: «¿murió por la tormenta o le pasó algo?».

El descubrimiento del cadáver activa el protocolo de investigación, con la correspondiente autopsia que determinará qué pasó.

Las últimas horas

Lo que sí se sabe es que el martes Polo fue, como todos los días, a Casa África, en Benijo, y a las cuatro de la tarde se marchó a su casa, cuando escampó el aguacero, que se encuentra a dos kilómetros, distancia insignificante para un hombre fuerte como él.

A las cuatro y media remitió a una amiga unas fotografías de la cascada de Benijo. Fue la última conexión de su móvil. A partir de ahí, conjeturas para justificar el motivo de por qué su cuerpo presentaba magulladuras, tal vez si se cayó y fue víctima de un desprendimiento. A eso se suma que iba con camiseta y una posible hipotermia en una noche fría y lluviosa.

Hace tres meses Polo se cayó y estuvo tres días en el fondo de un barranco hasta ser rescatado con vida días después. No corrió la misma suerte esta vez.

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