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El banco de tierras de Tenerife arranca con 47.000 metros cuadrados

El Cabildo de la Isla incorpora diez parcelas para recuperar fincas en desuso para arrendar, vender o ceder en aparcería

Dos jóvenes en una de las parcelas incluidas en el banco de tierras, en La Laguna.

Dos jóvenes en una de las parcelas incluidas en el banco de tierras, en La Laguna. / María Pisaca

Santa Cruz de Tenerife

El Cabildo de Tenerife cuenta ya con más de 47.000 metros cuadrados baldíos para desarrollar el banco de tierras. Esta superficie inicial está repartida en diez parcelas ubicadas en cuatro municipios de la Isla. La iniciativa, diseñada para recuperar fincas improductivas y facilitar su puesta en explotación, concentra la mayor parte de las fincas en La Laguna, donde se localizan siete de los terrenos incorporados hasta ahora. El resto de las parcelas se distribuyen entre El Sauzal, Icod de los Vinos y La Orotava.

Estos 47.203 metros cuadrados constituyen una primera bolsa de suelo rústico que incluye terrenos agrícolas, ganaderos y mixtos, tanto en desuso como mantenidos o ya cultivados. Algunas de las fincas están disponibles para arrendamiento, otras para venta y otras para su cesión o aparcería. La mayoría cuentan con acceso para vehículos, aunque no todas disponen de agua. Entre los suelos ya incorporados hay terrenos que siguen cultivados o mantenidos, si bien predominan los espacios sin uso.

En gran parte de los casos se trata de fincas con acceso para vehículos, aunque no todas disponen de agua, uno de los factores que puede condicionar su futura explotación. Pese a ello, están en condiciones de sumarse a un primer stock de superficie agrícola o ganadera a la espera de sus productores. La empresa pública Gesplan es la encargada de gestionar esta iniciativa .

El proyecto busca poner en producción suelos baldíos y reforzar la prevención de incendios forestales

Entre las parcelas incluidas figura una finca en Tejina, en La Laguna, de 2.300 metros cuadrados, en desuso, con agua y disponible en régimen de arrendamiento.

También en este municipio aparecen terrenos para poner en producción en las zonas rurales de El Rincón, Los Baldíos, Las Mercedes, El Rodeo de la Paja, El Rodeo Alto y El Ortigal, con superficies que oscilan entre los 820 y los 9.538 metros cuadrados.

Fuera de La Laguna, el banco de tierras incorpora un terreno agrícola en La Fariña, en Icod de los Vinos, con 6.400 metros cuadrados y actualmente cultivado; una finca de manzanos en Ravelo, en El Sauzal, con 11.295 metros cuadrados (la mayor de todas las de este primer catálogo), y una parcela en Las Candias, en La Orotava, de 4.432 metros cuadrados, mantenida y con un precio fijado de 2.700 euros al año.

La propuesta del Cabildo de Tenerife pasa por actuar como intermediario entre los propietarios de estas fincas baldías y las personas interesadas en su recuperación y explotación, ya sea agrícola o ganadera. El modelo contempla distintas fórmulas, como el arrendamiento, la venta o la cesión en aparcería, con el objetivo de reactivar el uso productivo de unos terrenos que hoy permanecen abandonados o infrautilizados.

La iniciativa forma parte del Plan de Medianías, impulsado por la Corporación insular como herramienta para restaurar ecosistemas y reforzar la prevención de incendios forestales en zonas de interfaz, próximas a núcleos de población. El programa también prevé incentivar el pastoreo controlado mediante acuerdos con ganaderos, de forma que el uso del suelo contribuya al mantenimiento del territorio y a la gestión del monte bajo.

El gran incendio de 2023

El Plan de Medianías lo puso en marcha el Cabildo tras el incendio que afectó en 2023 a una docena de municipios. La subvención disponible para ello de dos millones, de los que la Corporación aporta 300.000 euros (15%), fue concedida por la Fundación Biodiversidad estatal para apoyo a programas y proyectos de impulso a la bioeconomía, que debe estar ejecutado en octubre de 2027.

Esta iniciativa beneficiaria de la ayuda europea se centra en las medianías y pivota en tres ejes: la autoprotección, la mejora de la biodiversidad natural y agraria y la recuperación de los terrenos abandonados, trabajos que se ejecutan a través de la empresa mixta Gesplan. En el caso de la autoprotección, el trabajo pone el foco en asesorar y apoyar a los vecinos para generar espacios defendibles de sus casas, viviendas y accesos.

Para ello, los técnicos evalúan el riesgo que derivan en medidas por parte de cuadrillas que realizan los trabajos de limpieza. El servicio incluye triturar restos vegetales como alternativa más segura a las quemas agrícolas para su utilización en acolchado o mejora del suelo con restos orgánicos.

El último eje es el referido a la recuperación de terrenos abandonados, que se corresponde con la apuesta por el banco de tierras como una medida fundamental en el desarrollo del Plan de Medianías.

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