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Hay agua garantizada para regar durante los próximos seis meses en Tenerife

Las balsas de San Antonio, Valle Molina y Teno Alto se encuentran al 100% de su capacidad y otras trece superan el 80%

Balsa de El Saltadero, en Granadilla de Abona, que se encuentra al 99% de su capacidad tras las intensas lluvias de la borrasca Therese

Balsa de El Saltadero, en Granadilla de Abona, que se encuentra al 99% de su capacidad tras las intensas lluvias de la borrasca Therese / Arturo Jiménez

Leticia Dorta Lemus

Leticia Dorta Lemus

Las lluvias de la borrasca Therese garantizan el agua de regadío más allá de los meses de verano. Son seis meses de alivio para los 11.000 abonados a la red insular después de años de intensa sequía. Es la guinda del pastel después de que con las lluvias de este invierno se diera por finalizada en febrero la emergencia hídrica declarada a inicios de la legislatura. El Cabildo insular asegura que las balsas gestionadas por la empresa pública Balsas de Tenerife (Balten) están al 78,14% y acumulan 3,9 millones de metros cúbicos. Un 77,9% de media en las instalaciones del Norte y un 78,5% en el Sur. En 2025, se alcanzó la cifra de 3,1 millones en el primer trimestre del año. El volumen global de agua en los embalses de la empresa pública es de más de cinco millones de metros cúbicos.

Las balsas de San Antonio, en La Matanza de Acentejo, la de Valle Molina, en Tegueste, y la de Teno Alto, en Buenavista del Norte, están al 100% de su capacidad con 786.000 metros cúbicos de agua entre las tres. Pero es que, según datos aportados por la Consejería de Sector Primario de la institución insular, 13 de los 19 embalses operativos -el de El Boquerón (La Laguna) y San Lorenzo (Arona) están en obras- se sitúan por encima del 80% de su volumen.

Mucha agua en el Sur

Además, las lluvias también fueron generosas en la vertiente sur de Tenerife durante el paso de la borrasca Therese. Prueba de ello es que la balsa de El Saltadero, en Granadilla de Abona, se encuentra al 99% de su capacidad. También en el mismo municipio, la infraestructura hídrica de San Isidro está al 95%, mientras que la de Trevejos (Vilaflor) está 89% y la de Lomo El Balo (Guía de Isora) al 84%. De las cinco instalaciones hídricas del Sur, todas tienen niveles superiores al 85% a excepción de la de San Lorenzo, en Arona, que está inoperativa por obras. También se cuela en el ránking de las balsas más colmadas la de la montaña de Taco, en el municipio de Los Silos, con un 95%.

Este volumen de agua almacenada supone, según el Cabildo de Tenerife, el noveno mejor registro de los últimos 20 años. Durante lo que va de marzo, las balsas cuentan con 388.000 metros cúbicos adicionales a las reservas generales. A pesar de la intensidad de las lluvias, no se registraron incidencias en los depósitos gestionados por Balten.

Más de medio millón de metros cúbicos de agua están en la balsa de Valle Molina, en Tegueste, en estos momentos. Es uno de los embalses con más capacidad en Tenerife. Se construyó en 1985 y resultó ser un acierto fabricarlo a pesar de que el plan de Balsas del Norte recogía que en esta comarca, la del Nordeste, no se producían excedentes que almacenar. Ahora, es la balsa más llena y con más agua tras las lluvias persistentes de Therese.

Entre dos conos volcánicos

Algo más al Norte, en La Matanza de Acentejo, se sitúa el depósito de San Antonio con 157.000 metros cúbicos de agua. Está llena tras el paso de la borrasca Therese. Está entre dos conos volcánicos y resulta ser uno de los embalses más versátiles, según Balten. Además de regar por gravedad las medianías de La Victoria y La Matanza de Acentejo, dispone de dos elevaciones que permiten, hacia el oeste, llegar hasta Pino Alto (Santa Úrsula) y hasta Fray Diego en Tacoronte, en dirección este.

El oeste fue uno de los puntos más beneficiados por las lluvias del último temporal de 2026. La balsa de Teno Alto, Buenavista del Norte, también se encuentra al 100% de almacenaje con 14.700 metros cúbicos de agua. Se construyó en 1998. Está perfectamente adaptada al paisaje del Macizo, justo en la línea divisoria entre el Norte y el Oeste. Aunque tiene gran importancia en el contexto hidráulico insular permite la subsistencia la agricultura en este núcleo aislado.

El Saltadero, en Granadilla de Abona, está al 99% de los más de 450.000 metros cúbicos que alberga. Son casi un millón de pipas de agua. Se creó en 1999 y nació dentro del Plan Hidráulico Insular de 1967. En este último proyecto se incluían otras 12 obras y esta balsa sirvió como prueba para impermeabilizar estructuras muy deformables sometidas a cargas de agua sin precedentes.

Agua regenerada

También en el municipio de Granadilla de Abona está la balsa de San Isidro. El volumen de agua está a más del 97%. Construida en 1991, es la instalación hídrica cabecera de una zona tomatera limitada. Además, es baluarte para las estrategias de transporte de agua regenerada entre Santa Cruz y Arona.

Vilaflor registró fuertes y abundantes lluvias durante los días más intensos de la borrasca Therese. El almacenamiento de agua de la balsa de Trevejos es buena prueba de ello: se encuentra casi al 95% de 278.000 metro cúbicos. Es una de las más recientes, se edificó en 2002, en el margen derecho del barranco de la Vica, y la cota máxima del nivel de agua está a 1.317 metros de altitud. Balten la califica como una reivindicación de los chasneros para el riego de una extensión de cultivo de 3,5 millones de metros cuadrados.

La balsa de la montaña de Taco, en Los Silos, es la de mayor capacidad de las 21 gestionadas por Balten en Tenerife. Tiene más de 820.000 metros cúbicos de agua y está al 94,7% de su capacidad. Su mayor peculiaridad tiene que ver con su ubicación: dentro de un cono volcánico extinto y coronando la comarca de la Isla Baja. Se construyó en 1985, incluyéndose en el plan de Balsas de Tenerife de la década. Fue la primera en construirse de todas las que estaban dentro de ese ambicioso proyecto para surtir a los agricultores del Noroeste, que son, en su inmensa mayoría, plataneros.

Rehabilitar el paisaje

Otra balsa que supera el 90% de su capacidad tras la influencia de Therese es la de Los Partidos, en el límite del oeste entre el Sur y el Norte. Aunque no destaca por su capacidad -solo 14.000 metros cúbicos de agua- garantiza el regadío a los agricultores de las medianías de El Tanque, municipio en el que se ubica, y el de Los Silos. Es el embalse más joven, ya que solo cuenta con 20 años. Su ubicación, en el interior de una antigua cantera de extracción de áridos, es una prueba de cómo una obra hidráulica rehabilita el paisaje, según Balten.

Al suroeste de Tenerife, está la balsa de Lomo del Balo, en Guía de Isora. Con más de medio millón de metros cúbicos de agua, se encuentra al 86,3% de su almacenaje. Se construyó en 2002 y su principal función es recibir los excedentes de la estación de la desaladora de Aripe. Anteriormente, recepcionaba aguas de escorrentía captadas en el macizo de Teno.

Los datos de la capacidad de las balsas son muy favorables. Algo que empuja al Consejero de Sector Primario del Cabildo de Tenerife, Valentín González, a «afrontar el verano con garantías para el regadío. Es previsible que no suframos ningún tipo de tensión durante la temporada más calurosa», asume. Los 11.000 agricultores abonados que registra la institución insular «consumen 24 millones de metros cúbicos de agua al año», aporta como dato relevante. A estas alturas del año, los embalses tienen «unos 775.000 metros cúbicos más que el año pasado y encaramos el verano sin restricciones», apunta. Todo hace pensar que los meses estivales de 2026 pasarán sin menor dificultad para que los miles de agricultores que se surten de las balsas de Balten rieguen sin problemas.

González lanza un mensaje de prudencia y recuerda que «el agua es un bien escaso. Las lluvias supondrán una menor demanda por parte de los agricultores, pero queremos que se haga un uso responsable de este recurso».

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