Medio Natural
El control del muflón en Tenerife arranca entre críticas de las cuadrillas de cazadores
La Asociación Cazadores de Canarias denuncia desigualdades en el reparto de las jornadas de ‘apremio’ y pide al Cabildo corregir los criterios

Un ejemplar de muflón en el Parque de la Corona Forestal de Tenerife. / El Día
El control del muflón en Tenerife arranca entre críticas de las cuadrillas colaboradoras. La Asociación Cazadores de Canarias denuncia desigualdades en el reparto de las jornadas de apremio, o días autorizados de forma excepcional dentro de una campaña de caza –suelen coincidir con la primera jornada–, y pide al Cabildo que corrija los criterios de puntuación de cara a la próxima fase de la campaña.
La campaña de caza del muflón en los espacios naturales protegidos de la Isla comenzará con un primer periodo el próximo 7 de abril y se prolongará hasta el 12 de mayo. El inicio del operativo está marcado por el malestar de parte de las cuadrillas colaboradoras, que cuestionan el sistema de adjudicación de los turnos. Las 47 cuadrillas participantes asistieron al sorteo celebrado por el área técnica insular de Medio Natural en el Pabellón Santiago Martín. Según Cazadores de Canarias, el proceso volvió a generar «notable malestar y desconformidad» en el colectivo por unas condiciones que, a su juicio, provocan un agravio comparativo entre los participantes.
El foco de la crítica se sitúa en las jornadas adicionales, conocidas coloquialmente como de apremio, que la Administración reserva para aquellas cuadrillas que logren una mayor puntuación al cierre de la campaña, es decir, a quienes más piezas cazan. El sistema actual otorga dos puntos por la captura de ejemplares hembras y uno por cada muflón macho.
La asociación considera que medir la eficacia únicamente por el resultado final no tiene en cuenta factores que condicionan de forma desigual el desempeño de cada cuadrilla. Entre ellos, cita la distinta densidad de animales según el sector, el número de jornadas de caza previstas en cada zona, el orden de entrada en la campaña o la diferente duración de las jornadas.
Desigualdades en áreas y tiempo
Según expone el colectivo, no es lo mismo actuar en áreas con mayor presión cinegética o menos tiempo disponible que hacerlo en zonas con mejores condiciones para lograr capturas.
Cazadores de Canarias sostiene que la Administración debe garantizar la igualdad de oportunidades y no establecer diferencias sin corregir antes esos condicionantes. Recuerda que esta situación ya fue trasladada al Cabildo en 2021 y que desde entonces tanto la asociación como numerosos cazadores han reiterado sus quejas por distintos canales sin que, afirma, se haya dado una solución.

Un cazador en plena jornada de control del muflón / El Día
De cara a la segunda fase de la campaña, prevista para octubre y noviembre, volverán a reclamar la aplicación de un coeficiente corrector que permita compensar las desigualdades. En caso de no ser viable, piden la supresión definitiva de las jornadas de apremio, al considerar que generan división.
Pese a las críticas, la asociación subraya el papel de los cazadores en el control de la población del muflón y otros herbívoros. Según datos del Cabildo, las cuadrillas colaboradoras logran tasas de abatimiento superiores a las de entidades privadas contratadas. Además, las piezas abatidas por los cazadores son aprovechadas para consumo, a diferencia de las capturadas por personal contratado, que quedan en el medio natural.
Cinco años para erradicarlo del Teide
El Cabildo de Tenerife tendrá un plazo máximo de cinco años para acabar de forma definitiva con los ejemplares de muflón que quedan en el Parque Nacional del Teide. Lo contempla el nuevo Plan Rector de Uso y Gestión (PRUG) de la joya de la naturaleza tinerfeña.
Esta especie emparentada con la oveja, con el nombre científico de Ovis gmelini musimon, es una de las principales amenazas para la flora exclusiva de la cima de España. Según este documento, la Corporación insular, como gestora del Teide, debe elaborar un plan específico de erradicación de esta especie durante los doce meses posteriores a su entrada en vigor –diciembre del año pasado– que «planteará un objetivo de erradicación en un periodo no superior a cinco años». Su eliminación se seguirá haciendo a través de las dos campañas de caza que se organizan cada año.
El año pasado fueron 47 cuadrillas –con hasta 22 cazadores cada una que han recibido la autorización– las que se desplegaron.
El muflón fue introducido en el Teide por el franquismo en los estertores de la dictadura. Los primeros once ejemplares llegaron a bordo de un avión alemán en febrero de 1971 procedentes de Córcega. El régimen se saltó las más elementales normas de conservación e introdujo estas ovejas de alta montaña, con amplias poblaciones en la Europa continental y que jamás habían pisado la Isla, como privilegio para que unas élites pudieran practicar por primera vez la caza mayor. Los muflones se convirtieron en parte del paisaje de las Cañadas, sobre todo los machos con sus grandes cuernos. Desde el primer momento, sin embargo, también supusieron una seria amenaza para la biodiversidad del Teide.
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