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Tetiana Roieva, presidenta de la Unión de Mujeres de Chernihiv: «La guerra de Ucrania ha vuelto a dejar claro el liderazgo femenino»

La ucraniana firmó esta mañana un acuerdo de cooperación internacional con la Asociación de Empresarias y Profesionales BPW Canarias para establecer una relación entre las residentas de las Islas y de su país

Tetiana Roieva, presdienta de la Unión de Mujeres de la región de Chernihiv.

Tetiana Roieva, presdienta de la Unión de Mujeres de la región de Chernihiv. / Andrés Gutiérrez

La Laguna

La vida de la ucraniana Tetiana Roieva cambió por completo el 24 de febrero de 2022. No solo porque las tropas rusas decidieron invadir su país natal ese día, sino porque a raíz de esa desgracia se puso al mando de una pequeña organización sin ánimo de lucro que, sin saberlo, cambiaría la vida de muchas mujeres. Roieva es presidenta de la Unión de Mujeres de la región de Chernihiv, una asociación que opera en el norte de Ucrania y que se centra en la protección de los derechos de las mujeres y en la asistencia social.

Y esta mañana, precisamente, esta ucraniana selló un hito para la población que representa. Junto a la vicepresidenta de la Asociación de Mujeres Empresarias y Profesionales BPW Canarias, Victoria López, y la Diputada del Común, Lola Padrón, firmó un acuerdo de cooperación internacional que pretende construir una relación bidireccional entre las mujeres isleñas y ucranianas. El acto, que se enmarcó en la celebración del Congreso Internacional de Cooperación Municipal y Turismo de Paz «Ucrania - España», en el Espacio Mutua Tinerfeña en La Laguna, sirvió también para reconocer la labor que desempeña esta red de mujeres.

Historia de la asociación

La Unión de Mujeres de la región de Chernihiv nació en los años 90 como una red empresarial, profesional y comprometida con el empoderamiento de la mujer y su visibilidad en la vida económica y pública. Sin embargo, lo que comenzó como una organización de empresarias en sus inicios hoy en día desempeña una labor más social.

En concreto, la región de Chernihiv, situada a unos 100 kilómetros de la frontera rusa, fue una de las zonas más castigadas por las tropas rusas durante el comienzo de la invasión. «Fuimos la primera ciudad en recibir los ataques, ya que para llegar a la capital debían pasar por nosotros», señaló Roieva. Así, unos 2.000 tanques pasaron por la ciudad ese 24 de febrero. No obstante, no llegaron a asentarse en la ciudad porque los ucranianos se encargaron de atacar sus puentes para evitar el paso del ejército. «Al principio funcionó, pero más tarde hallaron otros caminos y consiguieron acceder a la ciudad», recordó.

Durante semanas, la población de Chernihiv vivió condiciones extremadamente difíciles. «Pasamos 40 días rodeados de tropas, sin luz, agua ni conexión de ningún tipo», agregó. Además de los tanques, las bombas y los misiles eran parte del día a día. Y poco a poco, los rusos continuaron avanzando hacia su objetivo. La mayoría de los hombres se desplazaron las zonas de conflicto para luchar contra el ejército ruso. Incluso hasta el día de hoy. «Muchos están en el frente y no con sus familias», explicó. Todo esto ha provocado consecuencias en la estructura social y económica de la ciudad.

Papel de la mujer

Y, en este contexto, la guerra ha vuelto a reforzar el papel de las mujeres como agentes clave para el cambio social. También ha puesto en evidencia su importancia. «Muchas de ellas son más fuertes y han asumido un liderazgo fundamental, tanto en su entorno familiar como en la sociedad», detalló. Así, han tomado un papel activo en el sostén de actividades esenciales, como la recuperación del tejido económico y la reconstrucción del entorno. Todo mientras la guerra continúa. «Gran parte de la responsabilidad cae sobre nosotras», añadió.

Ahora, pese a que han pasado cuatro años del comienzo del conflicto, la situación continúa prácticamente igual. «Siguen cayendo bombas, los niños continúan estudiando a distancia y los cortes en la electricidad se mantienen», subrayó. Y para más inri, este invierto está siendo uno de los más helados del país. «Estamos a menos veinte grados y sin calefacción», agregó.

Potenciar el talento de mujeres

En este panorama, la labor de las asociaciones se ha vuelto fundamental para sacar el país adelante. Pero la Unión de Mujeres no solo se ha encargado de brindar apoyo a las que son, ahora, el motor de Chernihiv. También se ha centrado en potenciar el talento de muchas refugiadas. Es el caso de Olga Lulina, una joven de Bakhmut que lo perdió todo con la guerra. «Acudió a nosotras y en tan solo tres meses logró abrir un pequeño puesto de venta de crepes en la ciudad», contó.

Gracias al apoyo de la organización, también recibió ayuda económica y pudo montar su propia cafetería. «Le puso Hola Bakhmut, en honor a su ciudad natal, que quedó prácticamente destruida», relató. Y es que a diferencia de Bakhmut, Chernihiv aún es una ciudad habitable. «No podemos acostumbrarnos a la guerra, pero tenemos que sobrevivir de alguna manera y, aunque la ciudad está en ruinas, podemos permanecer allí», confiesa.

Este nuevo convenio entre Canarias y Ucrania marca el inicio de una nueva relación de cooperación internacional, que tiene especial relevancia por el papel que juega el Archipiélago en la acogida de refugiados. Sobre todo de mujeres y niños. «Estamos seguras de que nuestra experiencia, cultura, forma de vida y trabajo pueden servir para crear vínculos y cooperación con las personas que residen en las Islas», concluyó.

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