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Las calles de Tenerife que más hablan canario: de Fotingo a Cambullón pasando por Autodate y Chineguas

El Ayuntamiento de Santa Cruz bautizó las calles del barrio de La Gallega con canarismos, términos populares que rinden tributo al habla de las islas y a su origen anglosajón

La calle Queque, en la urbanización de toda Canarias con más canarismos.

La calle Queque, en la urbanización de toda Canarias con más canarismos. / Andrés Gutiérrez

Laura Artiles

Santa Cruz de Tenerife

Pasear por la urbanización de la parte alta de La Gallega, en el Distrito Suroeste de Santa Cruz de Tenerife, es como sumergirse en un diccionario de canarismos. Los vecinos bajan por la calle El Cambullón, salen de la zona por la avenida Litre y pasan por la calle Naife. Sara Hernández, residente del barrio, cuenta que su calle favorita es Fotingo. Otro vecino, Paco Fernández, comenta que vive en Autodate pero «es más de las papas chineguas», que también tienen su calle.

Las vías de esta urbanización rinden tributo al acervo popular canario. Hay algunas dedicadas a la fauna, como la calle El Perenquén, o a la flora, como la Bicácaro. También hay otras relacionadas con la gastronomía: El Queque o Chineguas. Todos son términos creados y moldeados a lo largo de la historia, que se integraron en el habla canaria. Con el paso del tiempo algunos se han ido perdiendo.

El origen de estos nombres surge a finales del siglo pasado. El que era entonces concejal de Servicios Generales del Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife, el nacionalista José Alberto Díaz-Estébanez, hoy portavoz del gobierno municipal y responsable de Hacienda, recuerda que con la rotulación de estas calles el Ayuntamiento pretendía lanzar un guiño a los canarismos. Tras consultarlo con los vecinos, se decidió bautizarlas con estos términos populares, una decisión de la que se hizo eco EL DÍA en el reportaje La tradición rotula las calles, publicado el 26 de abril de 1998.

Sin embargo, quien tuvo la idea fue Teresa Gómez, la entonces jefa del Servicio de Población y Demarcación Territorial del Ayuntamiento. Fue ella quien, tras mantener una charla con el investigador Manuel Hernández, le propuso la iniciativa a Díaz-Estébanez.

Esta es la urbanización de La Gallega con el callejero dedicado a los canarismos y cada una de las vías.

Esta es la urbanización de La Gallega con el callejero dedicado a los canarismos y cada una de las vías. / E. D.

Gran parte de las palabras seleccionadas tienen su origen en el inglés. Manuel Hernández detalla que «en las islas, la mayoría de las palabras anglosajonas que adoptamos a nuestra forma de hablar fue a través del comercio marítimo y el contacto con los británicos en los puertos de Santa Cruz y Las Palmas». «Una vez que el pleno aceptó la denominación de las vías públicas me puse manos a la obra», precisa.

Así, el investigador asegura que en los años 80 realizó un estudio sobre la huella británica en Canarias. «A través de la documentación que había en aquella época, fui recopilando los términos que se usaban en las Islas». Hay algunos términos populares a los que hay que darles algunas vueltas hasta llegar al concepto inglés. Es el caso de litre, que, según el investigador, tiene su origen en Mr. Little, que era dueño de una hacienda conocida como Sitio Litre. Esta palabra se usa para identificar a las personas presumidas y elegantes.

Otro es el de la palabra cambullón, que viene de la expresión come boy on, llamada que hacían desde los barcos ingleses para intercambiar mercancía y que se adaptó a nuestro vocabulario popular canario para referirse al trueque de productos evitando el pago de aduanas.

Un vecino mira a la urbanización de La Gallega con nombres del habla popular canario.

Un vecino mira a la urbanización de La Gallega con nombres del habla popular canario. / Andrés Gutiérrez / t

Hernández asegura que otros tienen un origen «más sencillo». Por ejemplo, naife, que es un cuchillo pequeño utilizado en el campo y proviene de knife, cuchillo en inglés. O puncha, que viene de la palabra punch, que significa golpear. Al igual que pasa con chercha, que procede de church, traducción de iglesia, y que se refiere al espacio destinado a enterrar a los no católicos en el cementerio.

Otras términos populares como dornajo, que es un recipiente de madera para dar de comer o beber a los animales; relente, esa humedad fría de la noche; canelo, el color castaño o también una pequeña cuña de hierro para herramientas; o detiladera, una piedra porosa para filtrar el agua, no son adaptaciones del inglés. Todos aparecen en esta zona de La Gallega, que es relativamente joven. Su explosión demográfica y urbanística se dio a inicios de este siglo. Anteriormente, se trataba de una zona dedicada a la agricultura, pero con el paso del tiempo han ido desapareciendo esas actividades y se ha convertido en una zona plenamente urbana.

Las placas de las calles La Destiladera y Queque, en la urbanización más canaria de Santa Cruz.

Las placas de las calles La Destiladera y Queque, en la urbanización más canaria de Santa Cruz. / Andrés Gutiérrez / t

El barrio está compuesto en su mayoría por casas adosadas de colores tierra. En la zona alta, edificios no muy antiguos transmiten aire de modernidad a las calles. Justo en el corazón de la urbanización, el parque La Hoya llena al barrio de vegetación. Es un espacio vivo, lleno de árboles y tiene un gran parque infantil donde se encuentra María García. No vive allí pero algunas tardes lleva a su hijo a jugar a los columpios. «Tiene 6 años y no sabe ni lo que es un canarismo», cuenta, «pero alguna vez me ha preguntado qué significa naife o chercha».  

Al otro lado del parque, en la cancha de fútbol y baloncesto, el sonido de la pelota marca el ritmo de la tarde. Por la zona pasea Sara Hernández con su perro, un mil leches. Es nueva en el barrio y confiesa que cuando llegó no sabía sobre los curiosos nombres de sus vías. «Vivo en la calle de El Piche y, aunque parezca mentira, no sabía lo que significaba», asegura. Dicha palabra viene del nombre de una ciudadano inglés que era residente en Canarias, Mr. Peach, que fue el primero en asfaltar la calle en la que vivía. «También he descubierto nuevas palabras, como sorimba o puncha, que nunca había escuchado», confiesa mientras se pone la capucha de la sudadera.

Una de las calles de la urbanización con palabras del habla popular de Canarias.

Una de las calles de la urbanización con palabras del habla popular de Canarias. / Andrés Gutiérrez / t

Y es que la sorimba, esa lluvia fina acompañada de viento, no es solo una palabra en una placa, sino también una realidad del tiempo en esta zona del suroeste de la capital. La ubicación del barrio, justo en la rampa que asciende hasta El Rosario, marca su clima. Además, en la urbanización hay otra vía que hace referencia al clima: la calle Relente. Si en La Gallega la sorimba suele ser la protagonista de sus días, el relente lo es de sus noches.

Si en La Gallega la sorimba suele ser la protagonista de sus días, el relente lo es de sus noches

En Tenerife hay muchas otras calles que homenajean el vocabulario canario. Otros casos son la calle del Gofio, en El Sobradillo, o Bejeque, en La Laguna. También está la calle del Fonil, en Arona. Aunque la singularidad del caso de La Gallega es que es único por la cantidad de palabras populares. Es la mayor concentración de canarismos por metro cuadrado de Tenerife.

Para vecinos como Paco Fernández estas denominaciones son motivo de orgullo. «No podemos permitir que nuestras palabras se pierdan», dice mientras mantiene la mirada fija en la placa de la calle la Chercha. Como también lo señala el edil de Infraestructuras del Ayuntamiento, Javier Rivero, en un vídeo colgado recientemente en sus redes sociales: «Que nuestras palabras estén en nuestras calles es una forma de cuidarlas, de que no se pierdan, de que sigan vivas». 

En el distrito hay otro parque, el de los Chusos. Esta palabra viene de shoes y hace referencia a los zapatos. A diferencia del parque la Hoya, este tiene solo dos pasillos centrales que marcan el camino a quien pasea por él. Sentado, bajo la sombra de las hojas, está Manolo Rodríguez, vecino que declara que «antes en el barrio sólo había casas de autoconstrucción». También relata que en los últimos años la zona ha vivido un crecimiento demográfico «enorme». La realidad es que en 2003 en La Gallega vivían cerca de mil personas y desde entonces ese número no ha parado de aumentar. Actualmente residen en la zona unos 8.000. 

En esta zona de La Gallega, el día a día se vive entre el rastro del piche y el aroma del queque, bajo la sombra de un bicácaro o resguardándose de la sorimba. Es curioso comprobar cómo, décadas después del bautizo de las calles, el barrio sigue cumpliendo con su objetivo: darle su lugar al léxico canario. Cada vez que un vecino da su dirección para un envío, o un niño le pregunta a sus padres por el significado de las placas de las calles, la historia de nuestro acervo popular vuelve a leerse en voz alta.

Significado de las palabras populares que dan nombre a 22 calles de La Gallega

Autodate: papas blancas y alargadas, del inglés up to date, que viene a significar «del día».

Barbusano: árbol de laurisilva o cabra blanca con hocico rayado.

Bicácaro: fruto de la bicacarera, planta con flores acampanadas, o persona con mirada torcida.

Boliche: canica usada para jugar, del inglés ball age.

Cambullón: trueque de productos, a menudo informal, con los barcos en el puerto, del inglés come buy on.

Canelo: color castaño o cuña de hierro para herramientas.

Chercha: espacio dedicado para no católicos en el cementerio, del inglés church.

Chinegua: papa pequeña y moteada de rojo, del inglés King Edward.

Chuso: zapatos, del ingés shoes.

Destiladera: piedra porosa para filtrar el agua.

Dornajo: recipiente de madera para dar de comer o beber a los animales.

Esteple: rueda de respuesto, del inglés step wheel.

Fotingo: coche viejo, del inglés foot it and go.

Litre: persona presumida y que destaca por su elegancia. Tiene su origen en Mr. Little, dueño de una hacienda conocida por Sitio Litre.

Lisa: reptil brillante, del inglés lizard.

Naife: cuchillo canario tradicional usado en el campo, del ingles knife.

Perenquén: reptil pequeño y de piel rugosa.

Piche: alquitrán para pavimentar carreteras. Procede de Mr. Peach, primero en asfaltar su calle.

Puncha: tacha pequeña, del inglés punch.

Queque: bizcocho casero, del inglés cake.

Relente: humedad fría de la noche.

Sorimba: lluvia fina con viento o borrachera.

Winche (o güinche): torno o polea mecánica para mover grandes pesos, del inglés winch.

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