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Tenerife tardará una década en contar con la mayoría de las grandes obras

José Miguel Ruano defiende que el Cabildo agiliza los proyectos La CEOE advierte que los retrasos derivan en la pérdida de economía y competitividad

Retención de tráfico en la Autopista del Norte (TF-5).

Retención de tráfico en la Autopista del Norte (TF-5). / El Día

J. A. M.

Mejorar la calidad de las leyes, simplificar los procedimientos administrativos, establecer plazos reales y exigibles a las administraciones públicas y priorizar los proyectos estratégicos son los grandes hitos que contribuirían a resolver la demora en la ejecución de las obras que precisa la Isla. El presidente provincial de la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE), Pedro Alfonso, entiende que la línea de trabajo debe ser «resolver los que ya tenemos y seguir añadiendo nuevos proyectos». Tenerife padece un déficit de inversión superior a 4.500 millones de euros en obras fundamentales cuya ejecución está ralentizada, en proyectos, paralizadas o en debate. El vicepresidente segundo del Cabildo, José Miguel Ruano, reconoce que la Isla tardará una década en contar con esas grandes obras, salvo algunas que estarán antes.

Es el caso del Tren del Sur, para el que anunció que la obra del trazado entre San Isidro (Granadilla de Abona) y Adeje comenzará en 2028 y se prolongará cinco años. Es un ejemplo de la agilización de algunos de los proyectos pendientes que el actual Gobierno insular sostiene que, «al optar por dividir su ejecución por fases, se hace realizable y posible». No ocurre lo mismo con el Tren del Norte, sobre el que «no hay decisión definitiva» teniendo en cuenta las condiciones de la comarca. Hoy es solo «un concurso de ideas».

La maraña legislativa y burocrática es un hecho irrefutable, pero destaca el aspecto garantista. Es el caso de la declaración de impacto ambiental: «Nos quejamos por ello, pero es importante y forma parte del proceso». Ruano señaló este estudio como imprescindible «en un territorio tan sensible como el nuestro». Si bien es de obligado cumplimiento, introduce un factor de lentitud porque «si es una valoración simplificada, su elaboración requiere 18 meses; si es ordinaria, no son menos de 24».

El presidente de la patronal empresarial se refirió a otra consecuencia de la demora en las obras: «Cada año que un proyecto se retrasa, la economía pierde actividad, competitividad y oportunidades». Pedro Alfonso reclamó el compromiso de Europa y del Estado, porque «muchos de los proyectos pendientes tienen que ver con la simplificación administrativa estatal o con fondos del Presupuesto General del Estado o con financiación extraordinaria de la Unión Europea».

El crecimiento poblacional registrado en Tenerife es otro factor a tener en cuenta. En el marco del avance en la planificación que lleva a cabo el Cabildo, su vicepresidente segundo, José Miguel Ruano aclaró que en el Plan de Ordenación Insular del Territorio (PIOT) -cuya modificación está en marcha- «no estaba previsto el factor demográfico que se ha producido, mucho más acelerado del proyectado». Es un elemento que «hay que gestionar porque tensiona infraestructuras y servicios».

Los terceros carriles de San Isidro a Oroteanda y de aquí a Playa de las Américas en el Sur, así como el de Guamasa al aeropuerto Tenerife Norte son proyectos acelerados por el Cabildo, defendió Ruano, para quien en materia de infraestructuras «se avanzó muy poco en el mandato pasado», con gobiernos autonómico e insular liderado por el PSOE.

Aspectos relevantes

No escondió que «resolver el nudo de La Laguna» es lo fundamental en la TF-5, una carretera con tramos que tienen una densidad de tráfico «equivalente» a la M-3 de Madrid. Abogó por «buscar alternativas» a la vía exterior «que rechaza La Laguna» y consideró factible prolongar el tranvía hasta Los Rodeos al contar con el visto bueno del Consistorio lagunero.

En su análisis de las actuaciones pendientes citó el puerto de Fonsalía, uno de esos proyectos que se cae de la lista al estar descartada su construcción. La cuestión que se plantea José Miguel Ruano es «cómo resolver la conexión de Tenerife con las Islas Verdes (La Palma, La Gomera y El Hierro)». Realzó la «solución soterrada» de la comunicación rodada con el puerto de Los Cristianos como una apuesta mejor que la de Fonsalía.

Mientras el presidente de la CEOE Tenerife, Pedro Alfonso advirtió de que «tenemos que integrar todo este desarrollo en una sostenibilidad que genere riqueza y empleo», el vicepresidente segundo del Cabildo consideró que «estamos en el rumbo adecuado y a velocidad de crucero para que todas estas grandes infraestructuras se puedan hacer», resumió Ruano, quien también recordó que el discurso de la presidenta del Cabildo, Rosa Dávila, al respecto «es realizarlas con el menor coste ambiental posible».

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