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¿Ha sido este invierno en Canarias más frío de lo habitual?

Una peculiar dinámica atmosférica ha facilitado que más borrascas alcancen el Archipiélago, pero el periodo no destaca entre los más gélidos del último cuarto de siglo, y los científicos recuerdan que estos periodos fríos son compatibles con las previsiones del cambio climático

Verónica Pavés

Verónica Pavés

Santa Cruz de Tenerife

El invierno más frío del último lustro quizás sea recordado por sus incesantes lluvias y sus permanentes cielos grises, pero no destacará precisamente por sus temperaturas. La notable caída en los termómetros que ha llevado a muchos a recuperar los plumíferos, los chaquetones y chubasqueros que se habían quedado relegados al fondo del armario, es más bien un espejismo que hace recordar un tiempo donde el cambio climático no era más que una predicción catastrofista de un futurible que parecía que nunca llegaría. Por eso, lejos de ser el pistoletazo de salida hacia la recuperación de la normalidad climática, este invierno es otro recordatorio de que vivimos en un planeta en el que ya nada es igual.

Según la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet), Canarias ha vivido un invierno de lo más normal, que cierra incluso con una anomalía cálida de 0,2 grados. Una realidad que contrasta con la percepción social de una población que, acostumbrada a sufrir algunos de los inviernos más cálidos de las últimas décadas, ha considerado este periodo más frío de lo habitual. Su percepción podría no estar errada, pues diciembre y enero fueron meses fríos.

Sin embargo, a ambos les ha seguido un febrero muy cálido que ha roto por completo la tendencia fría y también ha pinchado la ensoñación social que aspiraba de un periodo hibernal. "Cuando viene un año que no sigue la misma pauta de calor que los anteriores, se puede tener la sensación de que ha hecho mucho frío, pero basta con analizar los datos y comparar las series climatológicas para darse cuenta de que no", afirma el físico y meteorólogo de Meteored, José Miguel Viñas.

Borrascas a baja latitud

Pese a no destacar especialmente como invierno frío, sí que ha sido húmedo y lluvioso. "Ha habido situaciones que han favorecido que el aire frío baje a latitudes más al sur", destaca Viñas, que insiste: "sobre todo en la península han entrado borrascas muy directas, y alguna de ellas ha tocado Canarias". En concreto, durante este invierno, han sido cuatro los nombres que han protagonizado el tiempo lluvioso del Archipiélago: Emilia, Bram, Francis e Ingrid. Cuatro borrascas que, aunque no alcanzaron de lleno las Islas, sí llegaron a tocar tierra.

Un hombre pasea por La Laguna abrigado.

Un hombre pasea por La Laguna abrigado. / Arturo Jiménez

La llegada de estas estructuras a una latitud tan sur como Canarias no es raro. De hecho, está asociada a la prevalencia de un patrón meteorológico conocido: un bloqueo anticiclónico escandinavo que facilita que estas borrascas se descuelguen del chorro polar y lleguen casi hasta el ecuador. Lo que ha sorprendido a los científicos no es, por tanto, la disposición atmosférica que ha dado lugar a las lluvias en Canarias, sino que la atmósfera nunca había estado tanto tiempo anclada en la misma posición.

"Ha sido un patrón muy persistente", revela David Suárez, delegado de la Aemet en Canarias, que añade que el Archipiélago también ha estado influido por el anticiclón de las Azores. "Al no haberse desdibujado, muchas de las borrascas se han deslizado por él y llegado a nosotros por el norte", revela el científico.

Al mismo tiempo, el chorro polar ha sido menos "comedido". "Si normalmente está más situado en torno al Ártico, este año se ha desplazado hacia Groenlandia", revela Viñas, que insiste que esto ha permitido que el frío escape del polo norte.

El cambio climático sigue su curso

Aunque aún es pronto para desentrañar las razones –pues se requieren estudios pormenorizados que analicen al detalle el fenómeno–, los primeros análisis muestran una posible relación entre este patrón persistente y el cambio climático.

"Tenemos un Ártico con cada vez menos hielo, y esa pérdida de hielo se manifiesta en alteraciones en la dinámica atmosférica", destaca Viñas, que insiste en que "esos desalojos de aire frío en determinados momentos pueden relacionarse con la evolución de la cobertura de nieve". Sin embargo, como advierte, aún es pronto para señalar una causa más profunda que la que se puede percibir a simple vista.

En todo caso, y pese a la sensación generalizada de frío que ha inundado a la sociedad canaria después de cinco años de mucho calor, este invierno no deja de ser un espejismo. "El cambio climático sigue estando presente, y es probable que eso solo sea una excepción", lamenta Viñas, quien advierte que, pese a las incesantes lluvias, es posible que la sequía vuelva a hacer mella en las Islas.

"Si las temperaturas siguen siendo altas, es muy probable que en poco tiempo se vuelva a una situación sequía porque el calor aumenta la evaporación del agua contenida en la tierra", resalta. Es lo que se denomina, como explica el investigador, una sequía repentina, un fenómeno cada vez más común que ocurre cuando en un territorio vuelve la sequía pese a haber acumulado abundantes lluvias durante el invierno.

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