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¿Piloto a los 17? Daniel Luis es el joven que vuela más alto en Tenerife

El orotavense Daniel Luis Garrido está a punto de obtener, con solo 16 años y apenas unos meses de formación reglada, la licencia para vuelos privados, paso previo a cumplir su sueño, casi obsesión, de conducir aparatos comerciales. Su escuela, el histórico Real Aeroclub de Los Rodeos, le augura un futuro muy prometedor.

La Laguna

Daniel Luis Garrido (La Orotava, 2009) no tiene todavía la licencia, pero es piloto de aviación casi desde que nació. Así se considera este autodidacta sin conexiones de su entorno con el mundo que le apasiona. A los 16 años es el alumno piloto –ese es el nombre técnico– más joven de Canarias. Comenzó la formación reglada en septiembre del año pasado, con la edad mínima recién cumplida, en el histórico Real Aeroclub de Tenerife , centro de referencia ubicado en Los Rodeos. En menos de seis meses ha dado casi todos los pasos para cumplir su sueño. Espera a tener los 17 en agosto para obtener la licencia privada que le permita volar antes de acceder a su «casi obsesión», asegura, de guiar los grandes aparatos comerciales, sobre todo el Airbus 330, el gigante que surca los aires.

Hijo único de sus orgullosos padres, Gustavo Adolfo y Judith –tinerfeño él y malagueña ella–, Daniel se mueve como pez en el agua, o mejor dicho como águila en el aire, en el tradicional ecosistema aeroportuario de Los Rodeos en torno a Tenerife Norte-Ciudad de La Laguna. A punto de cumplirse el cincuenta aniversario del terrible accidente de los Jumbos, en marzo de 1977, para la familia del histórico Real Aeroclub, donde se forma Daniel, es «una enorme satisfacción tenerlo aquí».

Lo subraya Ramón Díaz, presidente de la señera entidad desde 2024 –aunque sea un veterano con medio siglo de experiencia–, fundada en 1946 y con 78 socios en la actualidad. Díaz, que ejerce anfitrión, lo tiene muy claro:«Desde agosto tendrá la licencia privada y volará antes de sacarse el carnet de conducir». Sentencia: «Ser piloto puede ser la aspiración de muchos niños, pero llegar a lograrlo es bastante más complicado. Daniel lo tiene todo para conseguirlo».

Nuestro protagonista aparece muy elegante enfundado en su flamante traje de piloto. Así se considera él y lo valoran todos en la escuela, una de las tres ubicadas en Tenerife, las otras dos en el Sur. En ninguna hay un estudiante tan joven y tan cerca del objetivo.

El Teide como referencia

Daniel imaginaba de pequeño los paisajes de su Isla con el Teide como referencia. Ahora los enseña emocionado en su teléfono móvil tras captarlas desde el aire. Entre sus compañeros de Primero de Bachillerato en el IES Villalba Hervás despierta «sobre todo curiosidad» porque no es frecuente su actividad fuera del horario lectivo.

«Desde muy pequeño siento una obsesión por los aviones y cada vez que pasaban me ilusionaba» explica. Añade que «todos los días veía vídeos sobre ellos y cada vez que subía a uno intentaba ir a la cabina». Conoce a muchos pilotos y se ha desplazado a distintos eventos, pero buena aparte de su conocimiento viene del «vuelo en simuladores y redes de pilotos virtuales desde mi casa».

Son 2.700 horas en el simulador, incluido el presencial, en Madrid, del Airbus A320, donde obtuvo una nota brillante, inusual para su edad, en el aterrizaje. La considera una «increíble experiencia». Experiencia es lo que tiene por encima de la media respecto a otros aspirantes a piloto de más edad. También ha volado ya en cabina de Vueling e Iberia, además de contabilizar las horas acumuladas en avión ligero antes de septiembre y las que lleva en el curso actual.

El Aeroclub de Tenerife es una escuela «llena de buena gente» que, asegura, «me dio confianza y apostó por mí». Este proceso académico aúna teoría y práctica. En un par de ocasiones Daniel ha viajado Madrid a examinarse de varias asignaturas obligatorias. Lo hizo en la sede de Senasa (Servicios y Estudios para la Navegación Aérea y la Seguridad Aeronáutica), empresa pública líder en formación aeronáutica. Volvió a Tenerife repleto de sobresalientes. «Un orgullo para mis padres y mi escuela» resume. En algo más de un mes toca la tercera visita a Madrid para superar las tres últimas asignaturas. A partir de ahí, la recta final hasta recibir la ansiada licencia de piloto privado.

Un posible factor negativo es el elevado coste del proceso, aunque nuestro chico piloto no se achanta con la ayuda de sus padres. Se mueve entre aeronaves de más de 100.000 euros o tarifas de 170 por hora de vuelo. El curso de piloto privado con nueve asignaturas cuesta unos 20.000. El precio de las trece para la licencia comercial «varía según la escuela» señala Daniel, aunque su idea es ir cuando cumpla los 18 a European Flyers o a Jerez;de 80.000 a 120.000.

Primer aterrizaje

Recuerda que «en mi primer vuelo en el Aeroclub, aterricé solo». Su instructor. Pablo González, valoró el dominio de los códigos aeronáuticos. Eco Charlie o Delta Sierra son expresiones que maneja a la perfección. González sentenció con un Serás un buen piloto. Explica Daniel que «el hecho de que aterrices y controles la fraseología es lo que suele costar más por miedo o vergüenza». Apunta que «mi instructor me deja subir los planes de vuelo o calcular el centro de gravedad del avión».

«Lo de ser piloto lo llevo en la sangre» valora. Entiende que será duro cumplir su sueño pero se ve preparado con «inteligencia, disciplina constante, estudio y vocación». De Daniel sorprende su tranquilidad y una madurez impropia de los 16 años. Cualidades de un buen piloto. Como la cabeza amueblada y la pasión por lo suyo. No se plantea el riesgo aunque sabe que existe y está siempre ahí.

Su objetivo es acabar la formación en Jerez para entrar en Iberia y llegar a pilotar un Airbus 330

Dani, Ramón y la embajada de El Día cruzan medio aeropuerto de Los Rodeos en coche para llegar a un hangar que casi se puede tocar desde las instalaciones del Aeroclub. Supone pasar de la zona de tierra a la de aire. Hay que tener plan de vuelo -el cielo se abrió y se pudo solicitar- y pasar un estricto control de seguridad. La nave guarda varios aviones ligeros – avioneta «nos parece despectivo»–, apunta Ramón. Dos de ellas sirven para la formación. En el Piper 180 azul y blanco aprende a volar Daniel. Se mueve con soltura dentro del aparato, maneja la emisora y se pone los cascos para las fotos como un profesional.

Una jornada apasionante en el mundo de la aviación con Los Rodeos como escenario, el Real Aeroclub de enlace y Daniel Luis en el papel protagonista. Porque, «sin querer competir con nadie», es el piloto más joven es de Tenerife.

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