El Drago de Icod de los Vinos, un ejemplo a seguir
El monumental drago supera siglos de amenazas y hoy se consolida como símbolo natural, histórico y cultural de Canarias

Parque del Drago.
Visitar hoy el Parque del Drago es adentrarse en uno de los espacios naturales más emblemáticos de Canarias. En su interior se alza el majestuoso drago, un ejemplar único de Dracaena Draco y un símbolo de Icod de los Vinos declarado Monumento Nacional en 1917, con más de 800 años de historia, lo que lo convierte en una auténtica joya botánica y uno de los iconos de Tenerife.
Pero si miramos al pasado, el Drago de Icod de los Vinos no lo ha tenido fácil para sobrevivir hasta nuestros días. Durante años, su entorno sufrió importantes alteraciones que pusieron en peligro su conservación, como en 1924, cuando el solar a su alrededor se convirtió en un basurero, llegando incluso a tener que colocar un cartel prohibiendo tirar la basura. Además, las siguientes décadas serían frecuentes los actos vandálicos, incluso en 1983 sufrió un pequeño incendio en el tronco.
Y es a raíz de este incidente, cuando el alcalde la época, Carmelo Méndez Quintero, solicitó la opinión de Juan Alberto Rodríguez, doctor en Ciencias Biológicas, con especialidad en Botánica, sobre el estado del drago. Este insigne icodense descubrió que estaba pasando por un mal momento en cuanto a salud y recomendó contratar los servicios de un técnico con prestigio mundial en grandes árboles.
Fue así como llegó a Icod de los Vinos el norteamericano Kenneth Allen, que marcaría un punto de inflexión en el futuro del Drago de Icod de los Vinos. El científico concluyó que había que adoptar medidas urgentes y algunas de gran calado, como, por ejemplo, que la carretera que pasaba a escasos centímetros del árbol debía desaparecer y el árbol debía mejorar su entorno, dejándolo libre del suelo supercompactado. Por otra parte, la putrefacción del interior del árbol era debido a un exceso de humedad producida, sobre todo, por el riego de la flora de los jardines anexos diseñados décadas atrás (los dragos se mantienen solo con el agua de la lluvia) y, por último, era necesario estudiar la posibilidad de colocar una estructura artificial en el interior del árbol al objeto de sujetar su peso.
Con la complicidad del entonces presidente de Canarias, Jerónimo Saavedra, se lleva a cabo el desvío de la carretera que pasaba a escasos centímetros del drago, pero era necesario dotar al mismo de un entorno envuelto de naturaleza, surgiendo así el proyecto del Parque del Drago.
Hoy el Parque del Drago se extiende a lo largo de tres hectáreas y ofrece un recorrido por la biodiversidad a través de senderos, señalización botánica, acequias tradicionales, antiguos muros de cultivo y restos históricos como el callejón del Molino, así como atraviesa el barranco Caforiño, un elemento natural que enriquece el paisaje y refuerza la conexión con el entorno original. Además de ser un lugar de paseo y contemplación, el parque se ha convertido en un modelo de turismo sostenible, promoviendo la educación ambiental y el respeto por el patrimonio natural.
Para el concejal de Turismo e Icodtesa, empresa responsable de la gestión del drago y su parque, Gerardo Rizo, las medidas políticas adoptadas en la década de los años 80 y la posterior construcción del parque, devolviendo al drago a un entorno natural, fue vital para su recuperación. “Tenemos que continuar trabajando en invertir y poner a disposición de los expertos los medios técnicos suficientes para la conservación del drago y, para ello, desde 2025 hemos aumentado considerablemente la partida económica destinada a la conservación y mantenimiento del drago, recogido en el plan de actuación, inversión y financiación de la empresa, cosa que antes no existía, y que ya se han ejecutado varios de los proyectos contemplados”.
Juan Manuel Luis Zamora, ingeniero técnico agrícola, es la persona junto a su equipo de mantenimiento y conservación, encargado de la conservación diaria del drago y su parque, contando para ello con el asesoramiento del comité técnico. Zamora es una de las personas que mejor conoce los dragos, incluso recientemente fue solicitado por el Ayuntamiento de Los Realejos tras la caída del drago de San Francisco.
Según Juan Manuel Luis Zamora, el drago de Icod de los Vinos presenta actualmente un estado general estable, acorde con su avanzada edad, de ahí la importancia de que el drago cuente con el actual Plan de Mantenimiento anual, que recoge, por ejemplo, una inspección técnica mensual y tratamientos fitosanitarios (en caso necesario), trabajos de mantenimiento de copa, revisión periódica de cavidades del tronco y control de humedad en zonas internas, así como la protección de su sistema radicular, con un control de los visitantes a su alrededor, y el mantenimiento de la zona de protección del suelo.
Por otra parte, al contar ahora con un incremento de la partida económica en conservación, se pueden llevar a cabo nuevas medidas de conservación patrimonial, como aplicar medidas técnicas de arboricultura especializada en árboles monumentales, estudios con vuelo de dron o la colocación semanas atrás de sensores de medición de viento. Próximamente se realizará un estudio de resistencia de la estructura.
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