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La repulsa contra la guerra centra la reivindicación de la marea morada en Tenerife

La marea morada que partió del Parque García Sanabria reclamó el fin de los totalitarismos y la ultraderecha y alertó sobre el maltrato a las migrantes y el colectivo Lgtbiq+

8M en Tenerife

María Pisaca

Patricia Ginovés

Patricia Ginovés

Santa Cruz de Tenerife

La repulsa contra los conflictos bélicos marcó el paso de las concentraciones del Día Internacional de la Mujer que se celebraron en Canarias. Las mujeres tinerfeñas se manifestaron en las calles de la capital chicharrera contra la «violencia institucional, vicaria y sexual» y denunciaron el «capitalismo patriarcal violento» que existe hoy en día en prácticamente todos los rincones del planeta debido al «ascenso del fascismo y la creciente militarización», especialmente destacado, dijeron las portavoces de la Plataforma Feminista 8M de Tenerife -organizadora de la movilización isleña-, en un territorio como Canarias. Pero si un grito se oyó más alto que cualquier otro fue el de «¡No a la guerra!». No en vano, Resistir la ofensiva patriarcal y Tumbar al fascismo fueron los dos llamamientos realizados en la capital tinerfeña.

Unas 11.000 personas asistieron a las dos manifestaciones convocadas en Santa Cruz de Tenerife y en Las Palmas de Gran Canaria, que arrancaron a las 12:00 horas, según fuentes de la Delegación del Gobierno. Mientras que en Tenerife se movilizaron alrededor de 4.500 personas -a los que hay que sumar los varios centenares que el día anterior se acercaron a la concentración anunciadora que se desarrolló en La Laguna-, en la capital grancanaria lo hicieron unas 6.500 bajo el lema Feministas en resistencia contra la ofensiva patriarcal.

En el caso de Santa Cruz de Tenerife, la manifestación partió a las doce de la mañana del Reloj de Flores del Parque García Sanabria y, tras pasar por la plaza Weyler y por la céntrica calle Castillo, desembocó en la plaza de Candelaria donde, precisamente, se leyó el manifiesto de la concentración. Fue en este punto donde se reunió un mayor número de personas, tanto mujeres como familias enteras, y donde también se hizo patente una mayor presencia de hombres que en otros tramos del recorrido.

8M en Tenerife: la manifestación del Día de la Mujer, en imágenes

8M en Tenerife: la manifestación del Día de la Mujer, en imágenes / María Pisaca

El derribo de las fronteras, la defensa del libre tránsito y el acogimiento digno de las personas migrantes fueron algunas de las reivindicaciones realizadas por la plataforma tinerfeña, que apeló por una «sociedad en la que cese la barbarie» y por «un mundo que respete los derechos humanos» para así poner fin a los genocidios que se repiten en diferentes partes del planeta en la actualidad. Fue en este punto en el que las mujeres congregadas en la capital chicharrera mostraron su solidaridad con todos los pueblos que sufren guerras y ocupaciones, en especial el pueblo palestino, del que se vieron diferentes banderas ondeando durante la marcha, así como con el pueblo saharaui, que también contó con diferentes representantes que incluso tomaron la palabra durante la jornada.

Ni guerras que nos destruyan ni paz que nos oprima. Ese fue otro de los cánticos entonados durante la mañana por las manifestantes, cuyas portavoces recordaron que «los sectores de ultraderecha legitiman ideas conservadoras sobre las mujeres y sus cuerpos, denigran a las identidades disidentes y atacan nuestros derechos, poniendo en peligro avances duramente conquistados». Todas estas mujeres que se reunieron durante la jornada dominical en esta manifestación tinerfeña gritaron bien alto que son imparables porque «juntas podemos crear una sociedad libre de la violencia machista y de la cultura cisheteropatriarcal».

La precariedad laboral, las brechas de género en salarios y pensiones o la falta de corresponsabilidad en los cuidados también fueron otras de las reivindicaciones de la Plataforma, que afirmó luchar por «una sociedad en la que las relaciones y formas de convivencia sean placenteras y libres de violencia», pero también reclamaron «un planeta habitable» y unas Islas «en las que se pueda vivir dignamente».

Buen ambiente y pancartas

La portavoz de la Plataforma Feminista 8M Tenerife, Ana María Hernández, destacó minutos antes del inicio de la marcha en Santa Cruz de Tenerife que ésta se centraba este año en el ascenso de los totalitarismos y la lucha contra la ultraderecha conservadora. En cuanto al nuevo recorrido de la manifestación en la capital, expresó que, al coincidir esta celebración en 2026 con domingo, «queríamos reunirnos en un lugar donde supiéramos que iba a haber familias, para llamarles la atención y animarles a participar».

Así, una hora antes del inicio de la manifestación, los alrededores del Reloj de Flores del Parque García Sanabria acogieron un taller de pancartas al que acudieron participantes de todas las edades para luego iniciar la marcha, que a su llegada a Weyler transformó sus consignas en un canto en contra de la guerra.

Nancy Díaz pertenece a Mujeres del Sur, que es la asociación representativa del 8M en el sur de Tenerife. Este domingo se levantó a las seis de la mañana para coger la guagua y llegar a la capital a tiempo para confeccionar su pancarta en el Reloj de Flores. Mujer migrante, madre emprendedora se podía leer en el cartel que portó desde la primera fila de la manifestación minutos después. A sus 75 años, no recuerda un año que no se haya manifestado contra las injusticias de la sociedad. En el caso del 8M, lleva 15 años acudiendo sin falta a las concentraciones en la Isla.

Tampoco ha faltado a ninguna manifestación tinerfeña del 8M Mercedes González, que dentro de unos meses cumple 70 años y acude desde hace décadas junto a su marido. «Vivimos nuestro día a día muy atentos de que todos aquellos derechos y avances que hemos logrado no se pierda, pero nos encontramos en una era muy triste en la que no nos queda otra que seguir manifestándonos», expresó minutos antes de que el reloj marcara las doce de la mañana. El matrimonio llegado desde Barranco Grande lamentó que hubiera tan pocos hombres en la concentración.

Precisamente Óscar Acosta, de La Laguna, y Fabio Silvera, de Tacoronte, fueron de los pocos hombres que se acercaron al inicio de la manifestación. Junto con Virginia Rodríguez, destacaron la importancia de luchar este año a favor del colectivo Lgtbiq+ y «por nuestras hermanas trans». Rodríguez es profesora y aseguró que «veo día a día en las aulas cómo van ganando terreno los discursos de odio de la ultraderecha» y por eso llamó a manifestarse al total de la sociedad, porque «esto es algo que nos atañe a todos».

La pequeña Leire Saqués, de ocho años, acudió a su primera manifestación por el Día Internacional de la Mujer. En su pancarta se podía leer Esto es pelear como una niña y ella misma destacó la importancia de acudir a esta cita porque «hay países en los que a las mujeres les pasan muchas cosas malas» e, incluso, no tuvo que irse muy lejos para recordar que a su abuela «le tenía que dar permiso mi abuelo para hacer algunas cosas».

8M en Tenerife: la manifestación del Día de la Mujer, en imágenes

8M en Tenerife: la manifestación del Día de la Mujer, en imágenes / María Pisaca

Las portavoces de la plataforma organizadora en Santa Cruz de Tenerife expresaron, a su llegada a la plaza de España, que «nos va la vida en esta lucha y también contra la guerra» y por eso reclamaron que no se vuelvan a iniciar más conflictos en nombre de las mujeres. Además, dos colectivos tomaron protagonismo en la mañana del domingo, el colectivo Lgtbiq+ y las mujeres migrantes, «los dos grandes grupos señalados por el fascismo». Alertaron, además, del asesinato de numerosas mujeres, no solo en Canarias o España, sino en muchos otros países. «Ya nos han metido en esta guerra y solo la ciudadanía, con las feministas a la cabeza, vamos a poder pararla». Precisamente, representantes del colectivo Lgtbiq+ afirmaron que este 8M tocaba hablar de «las amenazas que se ciernen sobre las hermanas trans» y afirmaron que «sufrimos un retroceso porque a las mujeres se nos ridiculiza, censura e inválida y se nos niegan derechos ya conseguidos».

Pusieron nombre a casos de discriminación que se están produciendo en Tenerife, donde «hay gobiernos municipales que cuestionan nuestros derechos y en los que ha quedado claro que desprecian la diversidad». A pesar de llevar a cabo reivindicaciones propias de este colectivo, recordaron que «nuestras luchas no compiten entre sí, sino que deben entrelazarse».

A continuación, mujeres migrantes tomaron la palabra para recodar que «emigrar es un derecho», por lo que mostraron su repulsa a todos aquellos movimientos que están en contra de los derechos de las mujeres. «Los migrantes llegamos a Canarias para convertirnos en parte de la sociedad, porque entre todos sumamos y aportamos», recordaron las mujeres africanas reunidas en la plaza de Candelaria, donde otras manifestantes también hicieron hincapié en que «nos ha costado mucho poner los derechos en el centro y no se puede romantizar el trabajo duro y precario que realizan las mujeres». «El amor lo demuestro luchando por los derechos y por la clase obrera», concluyeron todas las personas reunidas en la plaza de Candelaria de Santa Cruz de Tenerife.

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