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El Teide es el volcán más vigilado del mundo

Gracias a la red de vigilancia del volcán, el IGN puede registrar señales muy débiles que antes pasaban desapercibidas, permitiendo un análisis exhaustivo de su actividad

Una panorámica del Teide

Una panorámica del Teide / Arturo Jiménez

Santa Cruz de Tenerife

El volcán del Teide es uno de los más vigilados del planeta. En Tenerife funciona una red de vigilancia formada por más de un centenar de estaciones, sensores y puntos de muestreo que analizan de forma permanente cualquier cambio en la actividad volcánica.

Este sistema permite detectar, en tiempo real, cualquier variación en la sismicidad, las deformaciones del terreno o las emisiones de gases, tres de los indicadores clave para analizar la evolución de un sistema volcánico activo.

Según el Instituto Geográfico Nacional (IGN), responsable de la vigilancia volcánica en España, esta red de instrumentación hace posible registrar señales muy débiles que hace apenas dos décadas pasaban inadvertidas.

Una red científica para vigilar el volcán

El control del volcán se basa en varios sistemas complementarios. Las estaciones sísmicas registran de forma continua los pequeños terremotos y vibraciones que se producen bajo las faldas del Teide, mientras que las estaciones GPS de alta precisión permiten medir deformaciones del terreno de apenas unos milímetros.

A estos sistemas se suman estaciones geoquímicas que analizan las emisiones de gases volcánicos —siendo el más relevante el dióxido de carbono—, sensores que monitorizan cambios de temperatura en zonas activas y observación visual permanente.

El especialista en sismología aplicada de la Universidad Europea de Canarias, Fernando Martínez Soto, destaca que este nivel de instrumentación permite detectar "cualquier pequeño movimiento" y seguir con gran precisión la evolución del sistema magmático.

Satélites y tecnología de alta precisión

La vigilancia del volcán también incorpora tecnología de geodesia avanzada y sistemas de radar satelital capaces de identificar deformaciones mínimas en la superficie terrestre.

El Instituto Volcanológico de Canarias (Involcan) explica que el seguimiento científico se apoya en redes multidisciplinares que combinan observaciones sísmicas, geodésicas y geoquímicas.

En este dispositivo participan distintos organismos de investigación. El Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) realiza campañas con gravímetros y sensores de gases, mientras que la Universidad de La Laguna (ULL) colabora en estudios sísmicos y geodésicos. Además, la Agencia Espacial Europea aporta datos de satélites como Sentinel-1.

Pulsos sísmicos detectados bajo Las Cañadas

La eficacia de este sistema ha quedado reflejada en la detección en el último mes de alrededor de varios eventos de pulsos sísmicos bajo la zona de Las Cañadas del Teide.

Estos sensores han identificado vibraciones de muy baja magnitud, entre 0,9 y 1,6 mbLg, localizadas a profundidades de entre siete y quince kilómetros bajo el nivel del mar.

El director del IGN en Canarias, Itahiza Domínguez, ha señalado que este tipo de señales forma parte de la actividad habitual de un sistema volcánico activo y no implica riesgo de erupción a corto o medio plazo.

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