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Medio Ambiente

Alerta por el uso de especies exóticas invasoras en jardinería

La práctica, muy arraigada en la Isla, entraña grandes riesgos para los entornos naturales por su fácil propagación y adaptación al entorno

Alerta por el uso de especies exóticas invasoras en jardinería

Alerta por el uso de especies exóticas invasoras en jardinería / Cabildo de Tenerife

Santa Cruz de Tenerife

La Consejería de Medio Natural, Sostenibilidad, Seguridad y Emergencias del Cabildo de Tenerife advierte sobre las malas prácticas y la manipulación de especies exóticas invasoras en la jardinería doméstica. Se trata de una práctica muy arraigada en la Isla, pero que conlleva grandes riesgos para los entornos naturales insulares por su fácil propagación y adaptación tanto al clima como al terreno, lo que supone un grave problema de competencia para la biodiversidad autóctona las especies endémicas.

Esta alerta se incluye en el marco general informativo, formativo y de concienciación del área de Biodiversidad de la Corporación insular sobre el control de especies exóticas invasoras, para cuya erradicación destina tres millones de euros en el actual ejercicio.

De esta forma, la jardinería se convierte en un uno de los principales problemas para el mantenimiento del equilibrio biológico, ya que la plantación en terrenos privados de especies exóticas, en los patios, balcones, parterres o las propias podas incontroladas sin gestión de residuos pueden provocar la dispersión accidental de semillas o de raíces que permiten que estas plantas lleguen a los entornos silvestres. Por ello, se apela a la prevención en la manipulación de especies foráneas.

El área insular de Biodiversidad destina tres millones de euros a erradicar las variedades foráneas

La consejera insular de Medio Natural, Sostenibilidad, Seguridad y Emergencias, Blanca Pérez, explica que «la jardinería de flora ornamental o de otro tipo, así como la gestión de hierbajos o de poda se convierten en una puerta de entrada de exóticas a los entornos naturales de la Isla». Entre otras razones, «por la propia orografía del terreno, de los pueblos y ciudades que están directamente vinculadas con los barrancos, terrenos degradados, cunetas y suelos no urbanizados que son susceptibles de una rápida colonización». De ahí que «la cultura de la prevención debe iniciarse desde que se adquiere una planta que no es de las islas».

Blanca Pérez advierte que «lo que empieza por una cuestión estética o de belleza visual termina convirtiéndose, en muchas ocasiones, en un problema ambiental de primer orden». Esto obedece, apunta la consejera, a que «algunas de las especies introducidas se hacen fuertes en cualquiera de los espacios naturales de la Isla».

Ahí está el ejemplo del plumacho pampero (cortaderia selloana), el rabo de gato (pennisetum setaceum) o la caña común (arundo donax), que en la década de los años 60 y 70 fueron introducidas como plantas ornamentales y «se han convertido en un verdadero problema para la biodiversidad local», indica.

La consejera Blanca Pérez llama a actuar con prevención desde que se adquiere una planta que no es de la Isla

En Tenerife existen más de 70 especies de plantas exóticas invasoras que proceden de otras partes del mundo y han sido introducidas a lo largo de las últimas décadas por la acción humana en la Isla. Las mismas se han visto favorecidas por las condiciones climáticas, asilvestrándose y expandiéndose de manera paulatina por el territorio. Dicha expansión ha ocasionado en distintos ámbitos de la geografía insular el desplazamiento de las especies autóctonas, así como un gran daño al medio natural.

Una gran amenaza

En este caso, la presencia de especies invasoras es una gran amenaza para la conservación de la biodiversidad mundial. En Canarias, en general, y en Tenerife, en particular, aún más por ser un territorio insular con numerosos endemismos. En concreto, la Isla posee una de las mayores concentraciones de Europa, con más de la mitad de sus 1.370 especies vegetales propias de la región. Destacan las 160 de flora y miles de invertebrados únicos.

Entre otras clases de flora que amenazan la biodiversidad de Tenerife, al margen de las expuestas, se encuentran la crásula rosada (crásula multicaba, Sudáfrica), tojo (ulex eruopaeus, Oeste de Europa), pinillo (clásula lycopodioides, Sudáfrica), valeriana roja (cenrtranchus ruber, Mediterráneo), tunera indica (opuntia dillenii, Centroamérica-Caribe), cactus (Sudamérica), crestagallo del Cabo (chasmanthe aethiopica, Sudáfrica) o pluchea (pluchea ovalis, Asia-África).

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