Descubren una nueva supertierra a 91 años luz en un sistema planetario cercano
El planeta, denominado HD 176986 d, orbita una estrella enana naranja y eleva a tres el número de mundos conocidos en este sistema

Recreación del sistema planetario HD 176986 / Gabriel Pérez Díaz (IAC)

Un equipo científico internacional encabezado por el Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC) ha identificado una nueva supertierra en el sistema planetario de la estrella HD 176986, situada a unos 91 años luz de la Tierra. El descubrimiento amplía a tres el número de planetas conocidos en torno a esta estrella y refuerza la importancia de las campañas de observación a largo plazo.
El hallazgo ha sido publicado en la revista científica Astronomy and Astrophysics y se basa en un exhaustivo seguimiento de la estrella durante varios años con instrumentos de alta precisión.
Un sistema planetario que sigue creciendo
La estrella HD 176986 es una enana naranja de tipo K, ligeramente más pequeña que el Sol. Ya era conocida por albergar dos planetas desde 2018, cuando una investigación liderada por personal del IAC permitió identificar los mundos HD 176986 b y HD 176986 c, con periodos orbitales de 6,5 y 16,8 días, respectivamente.
El nuevo planeta, bautizado como HD 176986 d, completa una órbita alrededor de su estrella cada 61,4 días, lo que lo convierte en el más externo de los tres detectados hasta ahora.
Por su masa —inferior a siete veces la de la Tierra— se clasifica como una supertierra, es decir, un planeta más masivo que el nuestro pero claramente más pequeño que los gigantes gaseosos como Júpiter o Saturno.
Un tipo de planeta difícil de detectar
Según explica el IAC, apenas se conocen una docena de planetas con periodos orbitales superiores a 50 días y masas inferiores a siete veces la terrestre. Este tipo de mundos resulta especialmente complejo de identificar porque generan señales muy débiles en los datos observacionales.
Detectarlos exige una gran cantidad de mediciones y un seguimiento prolongado en el tiempo. En este caso, el equipo científico recopiló datos durante más de 350 noches de observación.
Tecnología avanzada y observaciones internacionales
El descubrimiento se realizó mediante el método de velocidad radial, que permite medir el ligero movimiento de una estrella provocado por la atracción gravitatoria de los planetas que la orbitan.
Para ello se utilizaron algunos de los espectrógrafos más avanzados del mundo, como HARPS y ESPRESSO, instalados en los observatorios de La Silla y Paranal, en Chile, así como HARPS-N, ubicado en el Observatorio del Roque de los Muchachos, en La Palma.
Separar la señal del planeta
Uno de los principales retos fue confirmar que la señal detectada tenía realmente un origen planetario y no estaba relacionada con la actividad de la estrella.
Para descartar esta posibilidad, el equipo aplicó diferentes pruebas y empleó herramientas innovadoras de análisis como YARARA, que permite depurar los espectros estelares y corregir posibles fuentes de ruido que podrían imitar una señal planetaria.
Tras estas verificaciones, la señal del planeta se mantuvo consistente, lo que permitió confirmar su existencia.
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