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Colegio de Procuradores

La nueva organización judicial, una oportunidad para demostrar el valor diferencial de la Procura

El procurador ha pasado de intermediario físico a garante del proceso en la transformación digital de la justicia

Gloria Oramas Reyes, Decana del Ilustre Colegio de Procuradores de Santa Cruz de Tenerife.

Gloria Oramas Reyes, Decana del Ilustre Colegio de Procuradores de Santa Cruz de Tenerife. / El Día

Santa Cruz de Tenerife

El procurador es un gestor jurídico-tecnológico que posee competencias tradicionales como el conocimiento de la ley, el dominio del procedimiento y la representación procesal, a las que ha sumado nuevas competencias judiciales del siglo XXI, como son la gestión documental electrónica, la ciberseguridad y la inteligencia artificial. De esta forma, el procurador se ha convertido en el puente esencial en la justicia entre tradición e innovación.

Su compromiso permanente hace posible la justicia con eficacia, ética y humanidad.

La representación procesal exige juicio, prudencia y responsabilidad, cualidades profundamente humanas e insustituibles que el procurador posee y desarrolla en su trabajo. También en su relación horizontal con el abogado, con el que forma un equipo de trabajo fundamental.

A lo largo de los años, la visibilidad social del trabajo del procurador ha estado en la sombra, a pesar de su importancia para acelerar la justicia y abaratar costes a la administración. Pero ha llegado el momento de revertir ese desconocimiento.

El futuro de la profesión pasa por la inteligencia artificial aplicada a la gestión procesal y el análisis de documentos; la automatización de tareas para generar mayor eficiencia; y la interoperabilidad entre sistemas judiciales y plataformas privadas. La garantía humana que aporta el procurador garantiza una justicia transparente y segura.

El procurador puede asegurar que cada actuación cumpla las exigencias procesales con rigor, cercanía y confianza, al utilizar herramientas de justicia digital como LexNET, notificaciones electrónicas y registros telemáticos que agilizan el procedimiento.

Estamos hablando de que el procurador es un profesional híbrido que integra tradición e innovación. El procurador es más que un transmisor de documentos. En su trabajo diario aporta seguridad garantizando que cada actuación cumpla las exigencias procesales y se respeten los derechos de las partes; asegurando el control de plazos para evitar errores críticos en el procedimiento; y aportando estabilidad al sistema judicial en un contexto de cambio tecnológico constante.

La digitalización no ha diluido la figura del procurador, sino que la ha consolidado como eslabón esencial. La importancia del procurador en el procedimiento asegura el impulso y agilización de la justicia, como colaborador necesario de la Administración en los actos de comunicación.

Pero también colaborando con la administración en la modernización de la justicia manteniendo reuniones constantes con el Ministerio y el Gobierno de Canarias.

El procurador ofrece un servicio a la sociedad a través del turno de oficio, pero también en la formación en las universidades, con un equipo de profesores que se dedican a la formación continua en el Máster habilitante para adquirir la condición de abogado y procurador en la facultad de Derecho de la Universidad de La Laguna.

Una formación constante también como colectivo profesional, que nos permite dominar la tecnología para ponerla al servicio de la sociedad.

Saber de dónde venimos y nuestra importancia como profesión en el contexto actual, nos exige además mantenernos en la lucha reclamando una pensión digna para los procuradores mutualistas, a los que no se ha facilitado una pasarela al Reta.

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