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Meteorología

La calima arrastra un veranito invernal que durará muy poco en Canarias

El tiempo loco de este invierno ha traído un veranito que permanecerá hasta la tarde del miércoles, con calor y calima

Una pareja camina ayer bajo el sol por el lago de la plaza de España de Santa Cruz.

Una pareja camina ayer bajo el sol por el lago de la plaza de España de Santa Cruz. / María Pisaca

Daniel Millet

Daniel Millet

Santa Cruz de Tenerife

Masas de aire cálido procedentes de África traen a Canarias la calima y con ella un veranito que rompe la sucesión de borrascas y precipitaciones de este invierno y que durará poco, solo hasta la tarde de mañana miércoles. La subida de las temperaturas ha sido drástica desde el pasado domingo, con termómetros que superaron ayer los 30 grados en puntos como La Aldea de San Nicolás (Gran Canaria, 32,2 a las 14:40 horas), el aeropuerto Tenerife Sur (31,4 a las 13:50), Adeje (Tenerife, 30,9, a las 13:00), Santa Cruz de Tenerife (zona centro, 30,5 a las 12:40) y Anaga (Tenerife, 30,3 a las 12:10).

Esta irrupción de aire caliente pone al Archipiélago en su clasificación habitual de la meteorología nacional, al acaparar las diez temperaturas más altas del país, según los datos que publica en su página web la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet). El calor también afectó a la cara norte de la Isla, no solo a la sur. Ahí están los 27 grados de La Victoria o los casi 26 del aeropuerto Tenerife Norte Ciudad de La Laguna. En el resto de las islas de la provincia occidental, el mercurio superó los 28 grados en Valverde (El Hierro), rozó los 30 grados en Vallehermoso (La Gomera) y los 28 en el aeropuerto de La Palma.

El aire procedente del África continental, además de calor, pasa sobre las Islas cargado de polvo del Sáhara, lo que lleva a la Aemet a activar un aviso de nivel amarillo. La calima es un visitante frecuente a estas alturas del año pero está lejos de los máximos que marcaron las de 2020 y 2022, cuando fueron tan intensas que incluso obligaron a cerrar aeropuertos y suspender actividades por la falta de visibilidad y los riesgos para la salud.

Este veranito permanecerá al menos hasta la tarde de mañana miércoles, aseguró ayer David Suárez, delegado territorial de Aemet en Canarias, que prevé otro cambio pronunciado desde ese momento y especialmente a partir del jueves por la mañana. «El polvo en suspensión comenzará a desaparecer este miércoles con la entrada de un aire frío que puede dejar incluso precipitaciones entre la tarde-noche del miércoles y el jueves, pero sobre todo provocará una caída en los termómetros», detalló Suárez.

Aún no siendo tan densa como en los peores episodios de 2020 y 2022, ha obligado mantener el aviso de nivel amarillo (peligro bajo) en todo el Archipiélago canario, con una visibilidad que queda reducida a unos 3.000 metros. Todas las Islas han activado los avisos, que implican una serie de recomendaciones para los isleños como evitar la exposición prolongada al aire libre, mantener puertas y ventanas cerradas y no realizar esfuerzos físicos en el exterior. Pero el polvo y el calor también les ha llevado a sacar el abanico.

La calima tiene efectos negativos sobre la salud, sobre todo a la hora de provocar problemas respiratorios. Pero tiene otra cara muy positiva, tanto que la propia Canarias o un área tan vital para el equilibrio climático del planeta como el Amazonas, en América del Sur, le deben al polvo que levantan los fuertes vientos del desierto del Sáhara su razón de ser.

Estas nubes de arena saharaui actúan como un fertilizante natural en los montes de las Islas y la selva amazónica gracias a un proceso atmosférico de largo alcance. Lo explica el televisivo meteorólogo Mario Picazo en sus redes sociales: «En las regiones áridas del Sáhara, los fuertes vientos levantan enormes cantidades de partículas finas del suelo, ricas en minerales como fósforo, calcio, potasio e hierro, que quedan suspendidas en la atmósfera. Estas nubes de polvo pueden ascender a varios kilómetros de altura y ser transportadas por los vientos alisios a través del océano Atlántico durante días o semanas. Al llegar a Sudamérica, parte de ese polvo se deposita sobre la Amazonia mediante la lluvia o por caída directa».

Este aporte mineral es especialmente importante, según Picazo, porque los suelos amazónicos, aunque sostienen una vegetación exuberante, son pobres en nutrientes debido a la intensa lixiviación causada por las lluvias. El fósforo sahariano, en particular, compensa esas pérdidas.

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