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La Casa Amarilla de Puerto de la Cruz aún pendiente de un proyecto de conservación

El Ayuntamiento de Puerto de la Cruz ha solicitado a los propietarios de la Casa Amarilla medidas urgentes de mantenimiento, mientras se decide el futuro de este Bien de Interés Cultural.

La Casa Amarilla en ruinas

La Casa Amarilla en ruinas / Arturo Jiménez

Puerto de la Cruz

La Casa Amarilla de Puerto de la Cruz, uno de los enclaves científicos más singulares del siglo XX en Europa, vuelve a estar en el centro del debate. Tras años de abandono y deterioro progresivo, el área de Urbanismo del ayuntamiento portuense ha solicitado a la propiedad la adopción urgente de medidas de mantenimiento, apuntalamiento y conservación para frenar el avanzado estado de degradación del inmueble, declarado Bien de Interés Cultural (BIC) en 2011.

En los últimos meses, se ha limpiado y retirado los escombros de la casona de propiedad privada. Sus propietarios se han comprometido a presentar un proyecto técnico de mantenimiento que dé cumplimiento a la orden de ejecución dictada por Urbanismo. El objetivo es salvaguardar la estructura mientras se mientras se decide su destino final.

Es ese movimiento administrativo el que ha reactivado una reivindicación que lleva décadas latiendo en el ámbito científico. "Dan ganas de agachar la cabeza cuando te preguntan por ella", confiesa el catedrático de la Universidad de La Laguna (ULL) Hipólito Marrero.

Seis chimpancés

Entre 1913 y 1918, en esa vivienda rodeada entonces de plataneras, el psicólogo alemán Wolfgang Köhler se situó en la Isla con seis chimpancés traídos desde África. En el patio y en dependencias adaptadas del inmueble, Köhler desarrolló experimentos que cambiarían la historia de la psicología. El psicólogo alemán Wolfgang Köhler demostró que los chimpancés eran capaces de resolver problemas no solo por ensayo y error, sino a través de un proceso mental súbito, el llamado insight. Fue la primera vez que se acreditó científicamente que los grandes primates podían razonar, acortando así la brecha conceptual que separaba a humanos y animales.

Los estudios realizados en Puerto de la Cruz se difundieron internacionalmente a través de publicaciones científicas que consolidaron la reputación de Köhler y situaron a Tenerife en el mapa académico mundial. Durante esos años, la casa no solo fue laboratorio, sino también residencia del investigador. Tras su cierre, el inmueble volvió a usos residenciales y agrícolas. Con el paso del tiempo, los cambios urbanísticos y la pérdida de su función original condujeron al abandono progresivo. Décadas después, su relevancia histórica sería reconocida formalmente con la declaración como BIC.

Un hito científico en ruinas

"Aquello fue un impacto tremendo", explica Marrero. Este experimento confirmaba teorías evolutivas y cuestionaba la idea de que solo el ser humano tenía capacidades mentales superiores. Las investigaciones desarrolladas en Tenerife, consolidaron la Psicología de la Gestalt y marcaron un punto de inflexión en la historia de la ciencia.

Hoy, el lugar donde se produjo ese giro intelectual permanece sin techo. Pedro González, arquitecto, lidera junto a Marrero y Carlos Álvarez la defensa del inmueble. González describe la Casa Amarilla como una casa tradicional canaria, con muros de barro y piedra. "No tiene cubierta y los muros están abiertos por arriba, lo que hace que se vaya deteriorando cada vez más", añade.

No cree que el derrumbe sea inminente, pero sí advierte que la degradación es progresiva: "Para recuperarla sería necesario consolidar muros y reconstruir la cubierta". Y ahí aparece el principal obstáculo, como es la titularidad privada.

En manos del propietario del terreno

Aunque fue declarada Bien de Interés Cultural en 2011 –una figura que la protege por su valor histórico–, no obliga automáticamente a una rehabilitación integral. "Dependerá exclusivamente de la voluntad del propietario", señala González. Actualmente, los terrenos han sido adquiridos por el grupo Daltre, que proyecta desarrollar un complejo hotelero en la zona. El dueño desalojó el inmueble, que durante años fue foco de ocupación y degradación, y lo aseguró perimetralmente. Más allá de eso, el futuro sigue siendo incierto.

La reivindicación no es nueva. "Podemos llevar perfectamente cuarenta años reclamando la rehabilitación", lamenta Marrero. Hubo momentos en los que sentían que era posible. En 2016, el Consorcio para la rehabilitación de Puerto de la Cruz llegó a plantear, junto a la ULL y al Cabildo de Tenerife, la creación de un Centro de Neurociencias vinculado al legado científico de Köhler en una parcela cercana de titularidad municipal.

Centro de Neurociencias

La idea era convertir el enclave en un espacio para congresos, atraer investigadores internacionales, reforzar la presencia académica en el municipio y proyectar su historia científica hacia el exterior. "En Alemania e Inglaterra hay grupos que estarían dispuestos a venir", asegura Marrero. «Existe memoria de Köhler en Europa y esto podría ser un polo cultural y científico». Pero el proyecto no prosperó.

La reciente exigencia municipal supone, para Marrero y González, un paso necesario. Sin embargo, no garantiza nada más allá de la consolidación básica. "Sin liderazgo institucional y sin financiación pública es difícil que salga adelante un proyecto sólido", advierte Marrero. Mientras tanto, la casa sigue ahí. Casi invisible a los ojos de quienes desconocen lo que ocurrió entre esas paredes. "La mayoría pasa y no sabe lo que es. Y estamos hablando del primer centro de estudios primatológicos del mundo", dice González. A lo que Marrero añade que cuando nombra la Casa Amarilla durante sus clases universitarias, "la gran mayoría de los alumnos no saben de lo que hablo".

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