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Tenerife encadena más de 40 horas de enjambre sísmico, la vibración volcánica más larga registrada bajo las faldas del Teide

Se trata de una serie de más de 2.500 terremotos híbridos, es decir, una mezcla de seísmos localizables y pulsos sísmicos repetitivos

Un investigador del IGN realiza un análisis de los últimos enjambres en Tenerife.

Un investigador del IGN realiza un análisis de los últimos enjambres en Tenerife. / Andrés Gutiérrez

Verónica Pavés

Verónica Pavés

Santa Cruz de Tenerife

Las entrañas de Tenerife llevan ya más de 36 horas temblando. Desde las 23:00 horas del pasado miércoles, la zona del oeste de Las Cañadas del Teide ha registrado más de 3.000 terremotos híbridos –una mezcla entre temblores localizables y pulsos sísmicos repetitivos–, lo que lo convierte en el enjambre más largo registrado en la isla de los últimos diez años.

Pese a lo inusual que pueda resultar este evento, los científicos insisten en que se encuadra dentro de lo esperable en una isla volcánicamente activa y que, por el momento, no supone un cambio en la tendencia de los últimos días. Por tanto, no es tampoco precursor de que vaya a ocurrir una erupción en la isla a medio o corto plazo (en días o meses).

El enjambre comenzó a las 23:00 horas del miércoles 18 de febrero y, a estas horas, continúa ocasionando estas señales sísmicas, tan pequeñas que son apenas imperceptibles por la población. De hecho, solo gracias a la amplia red sísmica de la que dispone la isla (más de 100 estaciones distribuidas especialmente en el entorno del Teide), es que los científicos han sido capaces de detectar estos microeventos sísmicos.

El oeste de Las Cañadas

El análisis conjunto de la serie mantiene su localización la zona oeste de Las Cañadas del Teide, entre 7 y 8 kilómetros de profundidad por debajo del nivel del mar, un área donde ya se habían registrado enjambres sísmicos de características similares en octubre de 2016, junio de 2019, junio y julio de 2022, noviembre de 2024, agosto de 2024, 12 de febrero y 16 y 17 de febrero de 2026.

Terremotos en los últimos tres días

Terremotos en los últimos tres días / IGN

El análisis realizado por el Instituto Geográfico Nacional (IGN) muestra que la serie mantiene su localización la zona oeste de Las Cañadas del Teide, por lo que no existe migración de la actividad sísmica. Todos los microsismos se están registrando entre 7 y 8 kilómetros de profundidad por debajo del nivel del mar. La misma área donde ya se habían registrado enjambres sísmicos de características similares en los últimos diez años: en octubre de 2016, junio de 2019, junio y julio de 2022, noviembre de 2024, agosto de 2024, y los pasados 12 de febrero y 16-17 de febrero de 2026. Se trata, por ende, del octavo enjambre registrado en la isla y el tercero en apenas una semana.

El pasado jueves, el director del IGN recordó que antes de 2016 no existen registros. Por tanto, "no sabemos si este tipo de actividad se ocurrió en la isla hace 20, 30 o 50 años porque no teníamos instrumentos", recordó Domínguez.

Pulsos muy débiles

A los últimos enjambres los precedió, además, una anómala señal sísmica en forma de pulsos sísmicos muy débiles. Algo que los investigadores consideran que puede estar relacionado con estos enjambres que se han producido después.

Este tipo de episodios de enjambres de eventos sísmicos híbridos no aumenta el peligro de erupción a corto plazo en la isla de Tenerife. Sin embargo, el IGN ya aseguró ayer que esta actividad requería de una mayor vigilancia, por lo que ya han adelantado que llevarán a cabo un refuerzo de la red sísmica y de vigilancia para entender mejor lo que está ocurriendo en las entrañas del Teide.

Principal hipótesis

La hipótesis principal que se maneja –que defienden los investigadores del Instituto Volcanológico de Canarias–, es que el magma acumulado bajo la isla –algo común a todas las islas volcánicamente activas– puede estar emitiendo ciertos gases a la superficie que se están acumulando en el sistema hidrotermal. En este sentido, el aumento de presión debido a los gases es lo que puede estar detrás tanto de los terremotos que se vienen registrando desde 2016, como de la deformación (que ya es de dos centímetros) y el aumento de emisión de dióxido de carbono, dos indicadores detectados desde 2023.

Pero más allá de los motivos, los científicos están de acuerdo en que, además de tener un origen volcánico, los movimientos no tienen relación con una intrusión magmática hacia la superficie. Por esta razón, no contemplan que, en principio, estos indicadores tengan relación con la ocurrencia de una erupción a medio o corto plazo, es decir, en el plazo de días o meses. No obstante, los científicos siempre dejan la puerta abierta porque realmente es imposible saber a ciencia cierta si mañana pueden comenzar otras señales mucho más claras de que vaya a ocurrir erupción.

Tres enjambres en ocho días

El enjambre que aún sigue sin mostrar signos de agotamiento es el tercero registrado en los últimos ocho días. El primero se produjo entre las 17:00 horas del 12 de febrero y las 05:00 horas del 13 de febrero, con más de 800 eventos detectados. El segundo se produjo entre las 18:00 horas del 16 de febrero y las 08:00 horas del 17 de febrero, con más de 1.400 eventos. Desde el 7 de febrero, además de la sismicidad de fondo –habitual en Tenerife– se han registrado, además, varios eventos sísmicos de baja frecuencia (denominados pulsos sísmicos).

Sobre estos últimos, se han detectado diversos eventos de baja frecuencia a lo largo de las últimas dos semanas. El episodio más destacado tuvo lugar el martes 10 de febrero, cuando se registró una señal continua de baja frecuencia cuya máxima intensidad se alcanzó entre las 08:45 y las 10:15 horas, que llamó la atención de los científicos. Aunque sí se habían detectado eventos similares de forma esporádica desde 2016, aunque nunca de manera tan continua y durante tanto tiempo.

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