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Del palacio de Enrique Wolfson al Colegio de las Escuelas Pías: un castillo con más de un siglo de historia en Santa Cruz

La emblemática construcción neogótica, antiguo Hotel Quisisana, sigue siendo uno de los edificios más singulares de la capital tinerfeña

Estado actual del castillo, en su origen de Enrique Wolfson, y hoy como Colegio Escuelas Pías

Estado actual del castillo, en su origen de Enrique Wolfson, y hoy como Colegio Escuelas Pías / E. D.

Santa Cruz de Tenerife

Uno de los edificios más singulares de Santa Cruz de Tenerife, por su estética medieval, su antigüedad y su privilegiado emplazamiento en una atalaya sobre la ciudad, es el palacio que mandó construir a comienzos del siglo XX el empresario Enrique Wolfson Ossipoff.

De origen ruso y nacionalizado inglés, llegó a la Isla tras huir de las persecuciones contra los judíos en Rusia. Su estancia en Tenerife fue, en principio, circunstancial, ya que viajaba hacia Sudáfrica. Sin embargo, su visión empresarial y sus vínculos con Inglaterra y la comunidad británica local lo llevaron a establecerse definitivamente en la capital tinerfeña.

Fundó la Compañía de Navegación de Tenerife y presidió el Club Británico de Santa Cruz. Con el deseo de levantar una residencia acorde a su posición, encargó al arquitecto Mariano Estanga el diseño de una mansión de estilo neogótico, con apariencia de castillo victoriano. Las obras comenzaron en 1902.

Hotel Quisisana el pasado siglo

Hotel Quisisana el pasado siglo / Facebook

De mansión a hotel

Tras el fallecimiento de su esposa, Jane Mariner Brown, Wolfson decidió no habitar la mansión y trasladarse a la calle Castillo. Con su habitual olfato para los negocios, reconvirtió la propiedad en un establecimiento hotelero. El 5 de diciembre de 1904 abrió sus puertas el Gran Hotel Quisisana, nombre inspirado en una denominación de moda en Italia vinculada al descanso y la salud.

Durante décadas fue considerado el hotel más lujoso de la capital. Sin embargo, las dos guerras mundiales y la Guerra Civil española provocaron su decadencia y cierre. Posteriormente pasó a manos de la Junta Insular de Turismo, dependiente del Cabildo.

La educación por bandera

La historia dio un nuevo giro en 1940, cuando la Asociación Católica de Padres de Familia de Santa Cruz promovió la instalación de un centro educativo en la ciudad y gestionó con la Orden Escolapia la adquisición del edificio y los terrenos anexos. El 17 de octubre de 1940, bajo el rectorado del padre Andrés Moreno Gilabert y con 256 alumnos, comenzaron las clases del Colegio de las Escuelas Pías de Santa Cruz, que continúa en funcionamiento décadas después.

Desde entonces, las Escuelas Pías de Santa Cruz se han consolidado como un espacio donde niños y niñas construyen los cimientos de su futuro. Inspirado en la figura de San José de Calasanz, patrono de las escuelas populares, el proyecto educativo se basa en una pedagogía centrada en el alumno, adelantada a su tiempo y enfocada en la empatía, la inclusión y el desarrollo integral de la persona.

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