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Muere Sergio Hanquet, referente de la fotografía submarina en Canarias y custodio del "gran azul" de Arona

El belga afincado en Tenerife dedicó su vida a retratar la belleza de los fondos marinos del sur de la isla, especialmente en Palm-Mar, lugar que consideraba su santuario

Sergio Hanquet junto a Rainer Schimpf

Sergio Hanquet junto a Rainer Schimpf / ED

Santa Cruz de Tenerife

Consternación en Arona, Tenerife y en la comunidad del buceo y la fotografía submarina por el fallecimiento de Sergio Hanquet, uno de los fotógrafos marinos más reconocidos de Canarias y firme defensor del patrimonio natural subacuático del Archipiélago. Tenía 64 años y había fijado su residencia en Tenerife desde joven.

Hanquet perdió la vida mientras buceaba, la actividad que marcó su trayectoria profesional y personal. Aunque la noticia no se hizo pública hasta la madrugada del martes, el suceso ocurrió en la tarde del lunes. Según ha trascendido, una unidad de Salvamento Marítimo se movilizó desde el puerto de Los Cristianos tras recibirse un aviso de una embarcación a la deriva. Una ambulancia esperaba en tierra, pero no se pudo hacer nada por salvarle la vida. Todo apunta a un accidente de buceo como causa del fallecimiento.

La pérdida ha generado una ola de pesar en la comunidad local y entre sus amigos más cercanos, como el también buceador Juan Francisco Reverón, compañero de inmersiones durante décadas, quien conoció la noticia desde Maldivas, donde se encontraba practicando el deporte que tanto los unía.

Su amigo y compañero de inmersiones durante décadas expresa el sentir de quienes compartían con él el océano como forma de vida. "Nuestro compañero Sergio ha partido desde el azul: su mundo, su universo, su mar Atlante, ese escenario infinito que lo hacía plenamente feliz", señala. "Perdemos mucho más que un amigo. Perdemos a una gran persona, a un gran profesional y a un divulgador incansable de su amado mar". 

Reverón destaca su prudencia y respeto por la vida submarina, así como su capacidad para enseñar a mirar. "Con su mirada y su cámara nos enseñó a ver lo que ni siquiera sabían que existía", añade. La noticia, confiesa, llegó "con una tristeza honda, de esas que se quedan en el pecho", y quiso imaginar que sus últimos instantes transcurrieron en serenidad, "envuelto en la luz cambiante del fondo, atento a esos detalles que tanto le fascinaban como un destello fugaz entre dos aguas". 

Cuarenta años retratando el "gran azul"

Sergio Hanquet nació en Bélgica, pero desde hace más de cuatro décadas consideraba Tenerife su hogar. Visitó la isla por primera vez con su padre a los 14 años, y desde entonces mantuvo un lazo vital y emocional con su naturaleza marina. A los 23 años se instaló definitivamente en el sur de Tenerife, desde donde desarrolló una carrera marcada por el amor al océano y el compromiso con su conservación.

Durante años fue el cronista visual de los fondos marinos de Arona, especialmente los de Palm-Mar, que él y Reverón bautizaron como “el gran azul”. A través de su cámara, captó la riqueza de la biodiversidad marina de Canarias y compartió su pasión con miles de personas, ayudando a divulgar el valor de los ecosistemas submarinos de las islas.

Sus imágenes han sido publicadas en libros, revistas especializadas, exposiciones y campañas de sensibilización ambiental. Con una sensibilidad especial para la luz, el color y el instante, Sergio Hanquet logró inmortalizar lo que a muchos les pasa desapercibido: la vida silenciosa y majestuosa bajo el mar.

Más allá del objetivo

Además de su trabajo como fotógrafo, Sergio era una figura querida en el municipio. Hasta hace poco regentaba la dulcería El Artesano, un punto de encuentro habitual en Los Cristianos, del que se había jubilado recientemente. Quienes lo conocían destacan su humildad, su generosidad y su capacidad para inspirar a través de la pasión por lo que amaba.

Hanquet no solo documentó los fondos marinos de Canarias, sino que también dejó un legado en forma de conciencia colectiva sobre la necesidad de proteger el océano. Su trabajo fue testimonio, arte y denuncia, a menudo utilizado por colectivos y entidades que trabajan en la conservación marina.

Hoy, ese “gran azul” que tanto amó y documentó se queda sin su mayor cronista. El mar que fue su hogar, su estudio y su refugio, lo despide como a uno de los suyos. Desde estas líneas, se traslada el más sincero pésame a su familia, amigos, compañeros de buceo y a toda la comunidad que encontró en Sergio Hanquet no solo a un fotógrafo, sino a un guardián de las profundidades.

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