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Las entrañas del Teide emiten una vibración nunca antes detectada

Se trata de una nueva señal sísmica muy débil que no pronostica una erupción ni a medio ni a corto plazo

Turistas hacen fotos en el Parque Nacional del Teide.

Turistas hacen fotos en el Parque Nacional del Teide. / ARTURO JIMÉNEZ

Verónica Pavés

Verónica Pavés

Santa Cruz de Tenerife

Los científicos han detectado por primera vez una vibración de las entrañas del Teide. Una señal sísmica muy débil que, durante una hora, ha puesto sobreaviso a los científicos. Así y tras un fin de semana protagonizado por un incremento de la actividad sísmica en el Teide, las autoridades han convocado una reunión extraordinaria para debatir sobre la escalada muy lenta pero sostenida de la actividad sísmica que lleva sufriendo la isla desde 2023.

En concreto, este martes el Gobierno de Canarias ha convocado una reunión del Plan de Emergencias Volcánicas de Canarias (acrónimo de Pevolca), en el que han participado tanto las autoridades como los miembros del Comité Científico, incluidos investigadores del Instituto Geográfico Nacional y del Instituto Vulcanológico de Canarias (Involcan). En dicha reunión, el IGN ha informado sobre los últimos "pulsos sísmicos" detectados bajo Las Cañadas del Teide, incluida una última vibración de una hora detectada este martes por la mañana. Se trata de una actividad muy leve y casi imperceptible que, según los científicos, está dentro de su comportamiento habitual del sistema volcánico de la isla de Tenerife.

Itahiza Domínguez durante la rueda de prensa posterior al Pevolca.

Itahiza Domínguez, director del IGN, durante la rueda de prensa posterior al Pevolca. / Ramón de la Rocha (Efe)

Actividad común a otros volcanes

"Es una actividad común en otros volcanes activos del mundo", sentenció Itahiza Domínguez, director del IGN en Canarias, que insistió en que, en estos lugares, una señal similar en esos lugares se forma parte de su actividad natural. "En volcanes de América del Sur, es muy habitual que tengan este tipo de señales más o menos continuas y pueden estar así años hasta que finalmente tienen una erupción", sentenció. Sin embargo, a diferencia de estos enclaves, Tenerife es una isla más tranquila. "Tenerife está volcánicamente activa pero con un periodo de recurrencia muy alto, de entre 100 y 200 años", destacó el científico, que recordó que otros volcanes entran en erupción una vez cada dos años.

La señal se detectó durante al menos una hora. "Empezó a las 8:45 y terminó a las 10:15 horas, primero como un pequeño pulso, se detuvo y, posteriormente, estuvo durante casi 50 minutos seguidos vibrando hasta emitir un pulso final", sentenció Domínguez. La vibración es tan leve que resulta casi imperceptible tanto para los sensores como para la población. "Es verdad que lo hemos detectado en 10 o 15 estaciones de la isla de Tenerife, es una señal muy débil, nadie se ha enterado", resaltó.

Volcán del Teide, en Tenerife

Volcán del Teide, en Tenerife / wikimedia

Durante los últimos días de han registrado un total de 90 pequeños terremotos, que los científicos han bautizado como "pulsos sísmicos", diferenciándolo así de otros terremotos o enjambres. La última vibración detectada durante una hora tiene las mismas características. "Esto es como un vibrar de una cavidad o de una estructura", destacó Domínguez, que afirmó que "dar una magnitud es imposible".

El origen

El origen, como concretó, está en el movimiento de fluidos. "Hay que recordar que Tenerife es una isla volcánicamente activa y que este tipo de islas suelen tener magma acumulándose por debajo de la corteza, a unos 10 o 12 kilómetros, durante muchos años", remarcó Domínguez, que recordó que el magma puede acumularse durante décadas. Este movimiento magmático está afectando al sistema hidrotermal de Tenerife, "por eso vemos esas deformaciones y esas emisiones de gases", insistió el director del IGN. "Posiblemente, es lo que estamos viendo", sentenció.

Como insiste el director del IGN, "no hay cambios en otros indicadores". En concreto, "la deformación que se registra desde hace tres años no ha cambiado" y "la cantidad de dióxido de carbono que emana del cráter, y que aumentó hace unos años, sigue sin cambios", tal y como explica el científico. Y es que, pese a estos cambios, los científicos recuerdan que estos movimientos nada tienen que ver con los que se vieron en La Palma la semana antes de la erupción. "No estamos viendo un enjambre sísmico que indique una erupción ni una intrusión magmática", concluyó Domínguez.

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