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El fiscal rebaja a una sexta parte las penas que pedía a dos jóvenes por prostituir a cuatro menores en Tenerife

Los acusados, que afrontaban hasta 102 años de prisión, reconocieron los hechos y abonaron a las víctimas una indemnización superior a la que reclamaba el Ministerio Público

Los dos acusados, durante la sesión del juicio celebrado en la Sección Quinta de la Audiencia Provincial de Santa Cru de Tenerife.

Los dos acusados, durante la sesión del juicio celebrado en la Sección Quinta de la Audiencia Provincial de Santa Cru de Tenerife. / M. Á. A.

Miguel Ángel Autero

Miguel Ángel Autero

Santa Cruz de Tenerife

El representante de la Fiscalía de la Audiencia Provincial de Santa Cruz de Tenerife rebajó hasta una sexta parte las penas de prisión que solicitó en su escrito de calificación provisional para dos acusados de varios delitos de agresión sexual y de prostitución cuyas víctimas eran menores de 16 años de edad. De 102 años de prisión propuestos por el fiscal como suma total de las penas para ambos acusados, acabó conformando una pena de 18 años de cárcel. ¿La razón? Los dos acusados reconocieron todos los delitos, repararon el daño -abonaron antes de la celebración del juicio una indemnización superior a los 38.000 euros que reclamada el fiscal- y, además, mostraron su arrepentimiento.

Los dos acusados, que se encuentran en prisión provisional desde hace casi dos años y medio, confirmaron uno por uno todos los elementos que apuntalaban la acusación de la Fiscalía. De hecho, el principal investigado, para el que el fiscal pedía 64 años de prisión, contestó a la práctica totalidad de las cuestiones con un escueto "sí señor". El testimonio del segundo enjuiciado, para el que el fiscal pedía 38 años de prisión, fue un calco del anterior, salvo por una puntualización: reconoció haber mantenido relaciones sexuales solo con dos de las menores, de la tercera víctima dijo que solo la había visto una vez y negó que conociera a la cuarta menor.

La Fiscalía sostenía que los acusados utilizaban un club abierto en el centro comercial Las Verónicas, en Playa de las Américas, propiedad del principal acusado y donde trabajaba el segundo, para mantener encuentros sexuales con las menores. El club disponía de un espacio con tres habitaciones y un baño compartido. A ese lugar llevaron a las jóvenes cuando estas tenían 14, 15 y 16 años, para mantener relaciones sexuales a cambio de dinero, bebidas alcohólicas o drogas como cocaína, popper, o MDMA.

A cambio de dinero o drogas

Los acusados confirmaron que conocieron a una de las víctimas, cuando tenía 14 años, a través de las redes sociales a comienzos del verano de 2021. La llevó al club dos veces, la invitó a beber alcohol y mantuvo relaciones a cambio de 100 euros. La segunda y la tercera víctima tenían 14 y 15 años, respectivamente. Con una de ellas mantuvieron relaciones sexuales completas en el local en diferentes momentos hasta que en una ocasión, y en la habitación de un hotel, ambos hombres se turnaron para tener sexo con ella mientras estaba semiinconsciente. Según declaró la menor, a partir de entonces dejó de tener encuentros sexuales con ellos.

A la otra joven le ofrecieron en una ocasión 500 euros, que aceptó, para mantener relaciones con un ciudadano de origen alemán. La cuarta víctima tenía 17 años y era amiga de las anteriores. Estas le dijeron que podía ganar dinero a cambio de sexo y, al menos en una ocasión, cobró 50 euros por un encuentro sexual.

Estos hechos se descubrieron, según declaró la inspectora de Policía Nacional que está al frente del Grupo de Menores de la Brigada Provincial de Policía Judicial, después de que un educador de un centro de protección de menores lo denunciara. Había descubierto en el móvil de una joven tutelada contenido de intercambio sexual. Cuando le preguntó por estos asuntos, la joven aseguró que nunca había participado en esos encuentros, y que quienes aparecían en las imágenes eran amigas suyas, reconociendo que habían conocido a un chico que las introdujo en el mundo de la prostitución.

Los investigadores lograron identificar a los dos encausados tras hacer un seguimiento en las redes sociales de las menores y "otras fuentes abiertas" además de hacer controles en las inmediaciones del club en el que estarían concertando las citas. La entrada y registro del local se pospuso porque en la fecha prevista no abrió. Tras la entrada con orden judicial, se detuvo a los dos acusados y se intervinieron sus móviles, cuyo contenido audiovisual corroboró la relación que tenían con las menores, con audios de conversaciones y fotografías en un barco y dentro del club.

En la vista oral no fue precisa la declaración de las menores atendiendo a que los dos acusados ya habían reconocido los hechos al inicio de la sesión.

El fiscal, finalmente, modificó su escrito de calificación provisional, tanto en el número de los delitos como en las penas que por cada uno de ellos pidió finalmente. Consideró que la reparación del daño era "una atenuante muy cualificada" por lo que, unido al reconocimiento de los hechos y su arrepentimiento, terminó reclamando una pena de 12 años de prisión para el principal acusado y seis años y medio para el segundo.

Los letrados de las defensas se adhirieron al informe final del Ministerio Público y el juicio quedó visto para sentencia.

En su derecho a la última palabra, los acusados señalaron estar "muy arrepentidos" por lo que habían hecho. Admitieron que no "sabían la gravedad ni sus consecuencias" y "pidieron perdón". El segundo de los acusados se dirigió al tribunal y añadió: "Tengan por seguro que esto no volverá a pasar en lo que me reste de vida".

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