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El fiscal retira los cargos a la cuidadora que gastó 77.000 euros de una anciana en Tenerife

Un notario declara que la mujer, ya fallecida, otorgó un poder a la acusada para disponer de su dinero y rechazó por escrito todo contacto con sus nietas

El notario que redactó el escrito que otorgaba el poder para administrar los bienes de la anciana.

El notario que redactó el escrito que otorgaba el poder para administrar los bienes de la anciana. / M. Á. A.

Miguel Ángel Autero

Miguel Ángel Autero

Santa Cruz de Tenerife

«Coge el dinero y gástalo, porque cuando me muera vas a tener problemas con la familia. Tenía un carácter muy fuerte y cuando decía algo, no había quien la moviera de esa idea». La cuidadora de una anciana a la que atendió durante los últimos ocho años de su vida hasta que falleció con 94 años, se defendió así en el juicio en el que compareció acusada de un delito de apropiación indebida por el que la Fiscalía pedía una condena de dos años de prisión además de restituir los 77.000 euros de los que dispuso tras extraerlos de las cuentas de la mujer a la que cuidó. Finalmente, el fiscal retiró los cargos contra ella después de que aportara un documento de voluntades y de que el propio notario que elaboró el escrito ratificara que la anciana había dado poderes a la acusada para que administrara sus bienes.

La abogada de las herederas de la anciana fallecida mantuvo la acusación contra la cuidadora y su marido, a quienes considera autores de un delito de apropiación indebida y otro de estafa agravada por los que pide 12 años de prisión para cada uno de ellos.

Las denunciantes son dos nietas, cuyo padre estuvo casado con su madre hasta que en 2008 se separaron por malos tratos. La familia vivía en el segundo piso de una vivienda de dos plantas; en la parte de abajo, la abuela. Tras la separación, el padre de las denunciantes se mudó con ella hasta que él murió por enfermedad. La víctima de malos tratos y sus hijas se quedaron a vivir arriba, tras una sentencia que le otorgó el usufructo. Pero se marcharon de allí y se interrumpió la relación familiar.

Aquel piso de la segunda planta, fue construido por el matrimonio antes de su separación, aunque la parte de abajo y el solar eran propiedad de la anciana. Tras la muerte de su hijo, la anciana quiso registrar toda la finca a su nombre, pero su nuera la denunció y ganó un juicio por estafa.

No queria saber nada de sus nietas

El deterioro de la anciana la obligó a contratar a la mujer que ayer se sentó en el banquillo de los acusados y estuvo con ella cuidándola durante ocho años hasta su muerte.

La acusada afirmó que solo conocía a una de las nietas, «que fue a la casa para insultarme y denunciarme: decía que había secuestrado a la abuela y estaba de okupa en la vivienda» y añadió que «a la madre no la había visto nunca».

Declaró que en 2023, la anciana le dio poderes para que administrara sus cuentas y pidió que fuera un notario a la casa para redactar un documento en el que reflejaba que «no quería que a su funeral fueran sus nietas ni la exnuera».

El notario que redactó el documento declaró que «la mujer estaba en plenas facultades mentales y el escrito recoge lo que quería expresar si no, no hubiera dado fe del mismo».

Antes de morir la anciana vendió la vivienda de dos plantas a un tercero y otra casa en Tajao por 50.000 y 27.000 euros, respectivamente, y se trasladó a vivir sus últimos meses a la casa de quien la cuidaba. «Me dijo que cogiera todo el dinero y me lo gastara, que no quería dejar herencia, por lo que hice reformas en casa, como ella quería», concluyó.

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