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Rosa Dávila llama a que la Isla sea «un espacio de cohesión social» durante el Día de Tenerife

La primera edición de la ceremonia exalta en el Auditorio la identidad insular y realiza un reconocimiento colectivo

Santa Cruz de Tenerife

«Unidad para cuidarnos, para escucharnos, para tendernos la mano cuando hace falta y para recordar que somos más fuertes cuando caminamos juntos. En tiempos de polarización, elegimos la unidad». Así lo manifestó este lunes la presidenta del Cabildo, Rosa Dávila, durante la primera edición del Día de Tenerife, que tuvo lugar en el Auditorio Adán Martín. La mandataria insular defendió que, «ante una realidad cambiante», se debe «sentir orgullo por nuestro carácter propio, nacido de hondas raíces», y apeló a que Tenerife siga siendo «un espacio de encuentro, de diálogo y de cohesión social».

Fue una noche de exaltación de la identidad y de reivindicación de esa cohesión, y también una oportunidad para reflexionar sobre el futuro. En la primera edición de esta cita no hubo nuevas distinciones, sino que se reconoció a quienes anteriormente ya habían sido distinguidos como Medalla de Oro, Hijo Predilecto o Hijo Adoptivo. A estos se les hizo entrega simbólica de un detalle conmemorativo. Se realizaron, eso sí, dos tributos especiales a título póstumo al artista Cristino de Vera y al expresidente tinerfeño Ricardo Melchior, cuyo recuerdo estuvo presente durante todo el acto.

«Ricardo Melchior / 1947-2026» y «Gracias, presidente». Esos dos mensajes podían leerse en dos pantallas al inicio del acto. En el centro, la imagen del expresidente insular y, de fondo, los acordes de Nube de hielo. El tributo a Melchior terminó con un aplauso cerrado de una repleta Sala de Cámara del Auditorio de Tenerife. A continuación, la obertura estuvo a cargo del grupo Pieles, con sus sonidos atávicos, y que precedió a la primera intervención de Rosa Dávila.

Candelaria

«El 2 de febrero, Día de la Virgen de Candelaria, y a partir de hoy también Día de Tenerife, es una fecha profundamente arraigada en nuestro corazón», expresó la presidenta del Cabildo en el transcurso de su alocución. «Celebramos a nuestra patrona de Canarias, símbolo de unión, esperanza y protección, y conmemoramos que esta isla no es solo un territorio, sino una forma de estar en el mundo», añadió la nacionalista, antes de subrayar que el Día de Tenerife es «un día para reconocer, para rendir homenaje a quienes han marcado nuestra historia, nuestro presente y nuestro futuro».

La de Dávila no fue la única intervención de la noche. También tomó la palabra el vicepresidente del Cabildo, Lope Afonso, que afirmó que «este acto nace con vocación de permanencia». El político conservador puso de relieve: «Queremos que sea el día en el que Tenerife se detenga para mirarse, para reconocerse y para agradecer. El día en el que, de forma solemne, se rindan honores a quienes han destacado de manera ejemplar en los ámbitos social, económico, cultural, deportivo, científico y comunitario. Personas cuyo esfuerzo, talento y compromiso han contribuido a hacer de Tenerife una isla mejor».

La ceremonia suponía el cierre a una jornada que ya había tenido su principal epicentro en la Villa Mariana de Candelaria, con los actos en honor de la Morenita. «El progreso de Tenerife no es una idea abstracta. Tiene nombre y apellidos. Tiene historias concretas, trayectorias de vida, sacrificios silenciosos y logros colectivos. Y este día está pensado precisamente para eso: para poner en valor a nuestra gente, que es, sin duda, el mayor patrimonio de esta isla», manifestó Afonso.

Sentimiento de pertenencia

«Desde el Cabildo de Tenerife entendemos que las instituciones no solo deben gestionar, sino también reconocer, cohesionar y generar identidad compartida. Y este Día de Tenerife nace con ese propósito: reforzar el sentimiento de pertenencia, proyectar un mensaje de orgullo insular y consolidar un espacio de reconocimiento colectivo que nos una como sociedad», señaló el vicepresidente insular.

Y más música. En este caso en la voz del tenor Celso Albelo, que antes también quiso lanzar un mensaje de amor por Tenerife. «Nací aquí, crecí aquí y me formé aquí», empezó. «Me siento profundamente tinerfeño y lagunero», confirmó. Interpretó dos temas con su torrente de voz. Su actuación precedió a la distinción a Cristino de Vera, entregada a una sobrina del pintor. Se subió después al escenario Andrés Orozco, de la Asociación Española Contra el Cáncer en Tenerife, y sonó el tema Tenerife («Tenerife, Tenerife / Desde Teno a Taganana / Desde Abona a Garachico»), de Braulio, en la voz de Miriam Reyes.

«Tenerife no se entendería sin su gente», diría ya Rosa Dávila a modo de cierre de la ceremonia, y puso de relieve el papel de las mujeres tinerfeñas. «Tenerife late en cada una de las personas que la habitan», manifestó la político nacionalista, que también llamó a construir una isla en la que las nuevas generaciones quieran seguir viviendo.

«Un pueblo que olvida su tradición pierde la memoria de su alma»

El encargado de poner voz a los galardonados durante el acto fue Andrés Orozco, de la Asociación Española Contra el Cáncer en Tenerife, entidad que es Medalla de Oro de la Isla. «Un pueblo que olvida sus tradiciones pierde la memoria de su alma» fue una de las frases que más destacaron de su intervención, que comenzó con un recuerdo al expresidente del Cabildo de Tenerife Ricardo Melchior y al pintor Cristino de Vera.

«La instauración de este día como Día de Tenerife, coincidiendo con la festividad de la Virgen de Candelaria, patrona de Canarias, es un gesto que honra a la corporación insular», celebró. «Expresa respeto a nuestras tradiciones, a nuestra identidad y a una manera muy concreta de ser, de vivir y de sentir esta querida tierra española y canaria», añadió sobre la iniciativa de poner en marcha estos reconocimientos.

Orozco dijo asumir «con un respeto enorme» la responsabilidad de poner voz al resto de distinguidos. «Detrás de cada medalla, de cada nombramiento, hay una historia que no siempre fue fácil», resaltó durante su alocución, en la que también puso de relieve que «servir a los demás da sentido a la vida». «La excelencia no es un acto, sino un hábito», agregó citando a Aristóteles en otra de sus frases.

«Ustedes representan una forma de servir a Tenerife», dijo Andrés Orozco en dirección al resto de galardonados, y entró a continuación en el elemento que marcó su intervención: el voluntariado, que definió como «el alma de nuestra sociedad». A continuación expresó que en el voluntariado se produce «la entrega silenciosa de muchísima gente de bien».

Se preguntó qué ocurriría si el trabajo de esos voluntarios desapareciese durante un día. «Sería el caos», afirmó, y sostuvo que serían muchas las personas con problemas que se quedarían sin apoyo. «Celebremos todos juntos lo que nos define como isla, tierra de gente solidaria, cercana, valiente, profundamente humana», invitó. Y prosiguió: «Celebremos hoy a quienes han sido distinguidos por nuestro Cabildo, pero también a quienes sin medalla sostienen cada día la dignidad de miles de personas».

Todos los homenajeados fueron llamados al escenario al término del acto. Para ellos también había tenido palabras en varias ocasiones la presidenta del Cabildo, Rosa Dávila. «Gracias por ser ejemplo», les dijo. La dirigente insular celebró «una tierra que ha sabido levantarse pese a las dificultades», con contrastes y con el Teide como «testigo solemne de nuestra historia». También se refirió a una «Tenerife solidaria y comprometida con su gente».

Dávila rememoró el gran incendio de 2023 y cómo la Isla logró salir adelante. «Tenerife tiene talento, capacidad y corazón», indicó la nacionalista. «Sigamos avanzando unidos, con diálogo, con esperanza», abogó.

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