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La Casa de Carta renace como museo vivo

Tras su renovación, el emblemático inmueble nos invita a redescubrir y reflexionar sobre las ARTESanías y la identidad cultural.

Exteriores de la Casa de Carta, emblemático conjunto del siglo XVIII en Valle de Guerra, junto al histórico traje de la familia Monteverde. | ED

Exteriores de la Casa de Carta, emblemático conjunto del siglo XVIII en Valle de Guerra, junto al histórico traje de la familia Monteverde. | ED

Santa Cruz de Tenerife

En el corazón de Valle de Guerra, un lugar donde el paisaje agrario es en sí mismo un patrimonio, la emblemática Casa de Carta reabre sus puertas al público. No se trata de una simple reapertura, sino de un renacimiento. Tras una cuidada fase de renovación, esta joya de la arquitectura solariega del siglo XVIII, que fuera propiedad del Capitán Matías Rodríguez Carta desde 1726, se presenta con una imagen renovada y un discurso museográfico que conjuga tradición con una mirada contemporánea. La histórica portada almenada, que durante generaciones ha sido un símbolo, da la bienvenida a una nueva era, con un acceso facilitado desde la carretera general Tejina-Tacoronte (TF-16), invitando a las personas que nos visitan a redescubrir un espacio esencial para la identidad tinerfeña.

El eje central de esta nueva etapa es la innovadora exposición «Tramas de memoria». Esta muestra trasciende la vitrina para proponer una narrativa actualizada que entrelaza el patrimonio textil con el fotográfico. Lejos de la nostalgia, la exposición es una reflexión sobre las ARTESanías, escritas con mayúsculas para subrayar su valor artístico y dimensión social.

Un museo que reabre sus puertas con una mirada contemporánea a las tradiciones, integrando patrimonio, artesanía e identidad

El punto de partida es el histórico traje de la familia Monteverde, una pieza que sirve de hilo conductor para desentrañar un universo de procesos, tecnologías y significados culturales. A través de labores de aguja tan nuestras como la roseta, el calado, el bordado o el encaje de bolillos, la muestra rinde homenaje al «saber hacer» transmitido de generación en generación, a los gestos meticulosos y pacientes de las manos que urdieron los relatos visuales en y del pasado. Es una oportunidad única para reflexionar sobre la evolución las ARTESanías y lo efímero del valor patrimonial de estas creaciones en cada etapa de su vida.

Paralelamente a esta nueva propuesta, la Casa de Carta conserva y realza sus espacios más icónicos. La sala dedicada al gofio, alimento emblemático del archipiélago, sigue siendo una parada imprescindible. En sus molinos restaurados, el público puede comprender el ciclo completo de este sustento vital, desde la siembra del grano hasta la obtención de la harina tostada que ha nutrido a Canarias durante siglos. Este espacio renovado no solo muestra la maquinaria y utensilios, sino que evoca la cultura del aprovechamiento y la resiliencia de los canarios y canarias.

La Casa  de Carta  renace como museo vivo

La Casa de Carta renace como museo vivo

Otro de los tesoros que aguarda en la finca es su monumental lagar de tea, una estructura del siglo XVIII que estuvo en funcionamiento hasta bien entrado el siglo XX. Contemplarlo es conectar directamente con la historia vitivinícola de la Isla, imaginando el bullicio de las vendimias y el esfuerzo humano que transformaba la uva en vino. Su presencia en el museo es un testimonio de la ingeniería popular y de la importancia económica de la vid en la configuración del paisaje y la sociedad tinerfeña.

La experiencia de la Casa de Carta se desborda más allá de sus muros de piedra volcánica y madera de tea. La finca, con sus más de 12 000 metros cuadrados, es un museo vivo al aire libre. Su jardín botánico y huertas ofrecen un recorrido por la historia económica de Canarias. Aquí conviven los cultivos que marcaron ciclos pasados, como la caña de azúcar, el algodón y la cochinilla, con las plantaciones de relevancia actual, como plataneras y aguacates. Pasear entre sus senderos permite también descubrir un pesador de agua o un invernadero de «tipo canario», elementos etnográficos que enriquecen la comprensión de nuestra cultura rural.

La renovación ha sido un ejercicio de equilibrio, modernizando las instalaciones para hacerlas más accesibles y abiertas, pero sin perder la esencia de una casona que es, en sí misma, una exposición de arquitectura tradicional. La distribución en torno a su patio principal, la carpintería de tea y los detalles en cantería artesanal hablan de un tiempo y una forma de vida. Como afirmó la presidenta del Cabildo, Rosa Dávila, esta reapertura simboliza el compromiso por «modernizar nuestros museos, reforzar su vínculo con la ciudadanía y situarlos en un espacio contemporáneo, accesible y vivo».

La Casa de Carta invita a redescubrir la historia de Canarias, combinando accesibilidad y narrativas patrimoniales innovadoras

Hoy, la Casa de Carta no es solo un lugar para mirar el pasado, es un espacio para dialogar con él. Es un museo que, como apuntó el consejero de Cultura, Museos y Deportes, José Carlos Acha, invita al visitante a «redescubrir el valor de nuestras artesanías y la historia que las acompaña» con una perspectiva del siglo XXI.

Abierta al público de lunes a domingo de 10:00 a 17:00 horas, la Casa de Carta te espera para ofrecerte mucho más que una visita: un lugar de encuentro con el entramado de nuestras memorias colectivas.

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