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La palmera que florece una vez cada 60 años asombra en Tenerife con un espectáculo único en Europa

El Palmetum de Santa Cruz de Tenerife acoge la impresionante floración de la Corypha umbraculifera, una especie que muere tras liberar millones de flores y que solo puede verse en este jardín del continente europeo

Palma talipot - Corypha umbraculifera

Palma talipot - Corypha umbraculifera / Alsages

Santa Cruz de Tenerife

La naturaleza está dejando un espectáculo tan excepcional como efímero en el Palmetum de Santa Cruz de Tenerife. Se trata de la floración de la palmera de Ceilán (Corypha umbraculifera), un fenómeno que solo ocurre una vez cada 30 a 60 años y que marca el final del ciclo vital de esta especie. Es la segunda vez en la historia que se presencia este proceso en un jardín del continente europeo, y ambas ocasiones han tenido lugar en el Palmetum.

El ejemplar protagonista fue plantado en 1997 y comenzó su fase reproductiva en octubre de 2025. Ahora, en enero de 2026, ha desplegado su enorme inflorescencia de entre 5 y 7 metros de altura, visible desde la Ruta Roja del jardín. Este tipo de floración es la más grande del mundo en una planta y representa el punto final de un proceso conocido como monocarpia, un fenómeno botánico en el que la planta florece una única vez antes de morir.

La “floración de la muerte”: un legado espectacular

Durante décadas, esta palmera acumula energía en silencio para un único y espectacular acto final: liberar millones de flores y, después, frutos. Al agotar todas sus reservas, la planta muere lentamente en los meses siguientes, en un proceso que puede observarse desde ya y continuará hasta la descomposición completa de su estructura.

Este fenómeno no solo es una curiosidad biológica, sino también un acontecimiento científico y cultural, ya que la Corypha umbraculifera no es originaria de Canarias, sino del sudeste asiático, donde sus hojas se usaban tradicionalmente como soporte para manuscritos religiosos.

Ramillete de flores sobre la palmera Corypha, a unos 30 metros de altura.

Ramillete de flores sobre la palmera Corypha, a unos 30 metros de altura. / ED

Una estrategia evolutiva insólita

Los expertos del Palmetum explican que esta floración única responde a una estrategia evolutiva de supervivencia. Al florecer de forma masiva solo una vez y en intervalos tan largos, la planta produce tal cantidad de semillas que los depredadores no pueden consumirlas todas, asegurando así la germinación de la siguiente generación, aunque el ejemplar original muera.

Un hito para el Palmetum y la botánica europea

El Palmetum de Santa Cruz de Tenerife se consolida con este hito como uno de los jardines botánicos más importantes del mundo especializados en palmeras. Construido sobre un antiguo vertedero, ha logrado convertirse en un referente global en conservación vegetal y un espacio único para la educación ambiental y la investigación.

Para los amantes de la botánica, la fotografía o los fenómenos naturales extraordinarios, este es un evento irrepetible en décadas. La dirección del Palmetum anima a visitarlo mientras dure el proceso de floración, que en pocas semanas dará paso a la formación de los frutos y, con el tiempo, a la desaparición completa del ejemplar.

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