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Jaime Coello, director de la Fundación Telesforo Bravo-Juan Coello: «El plan convierte al Teide en un parque de atracciones»

Ecologista y partícipe del recurso contencioso- administrativo contra el nuevo Plan Rector de Uso y Gestión del parque nacional, se muestra muy crítico con el documento

Jaime Coello, director de la Fundación Telesforo Bravo Juan Coello, durante una visita a La Palma.

Jaime Coello, director de la Fundación Telesforo Bravo Juan Coello, durante una visita a La Palma. / Andrés Gutiérrez

Santa Cruz de Tenerife

Jaime Coello Bravo (Puerto de la Cruz, 1973) es un defensor del medio ambiente y de los espacios naturales de la Isla. Un activista de la ecología que valora y forma parte del recurso judicial contra el nuevo Plan del Teide.

¿Cuáles son los principales motivos del rechazo de la Fundación Telesforo Bravo- Juan Coello al nuevo Plan del Teide?

El Cabildo de Tenerife y el Gobierno de Canarias han vulnerado el derecho a la participación pública, porque el documento aprobado no se parece en nada al que en la legislatura anterior fue trabajado y consensuado por amplios sectores de la sociedad tinerfeña y canaria. El grupo de gobierno insular (CC-PP) ha impuesto su voluntad sobre el Ejecutivo regional, que tenía las competencias y le ha dictado una normativa que consagra un modelo de parque nacional como un parque de atracciones, un espacio natural protegido donde lo importante no es la conservación de los valores que dieron lugar a su declaración, sino su explotación económica. Solo así se explica que el nuevo Plan Rector de Uso y Gestión incluya la celebración de cuatro pruebas deportivas multitudinarias, entre las que se encuentran la BlueTrail y la vuelta ciclista a España; que se contemple que el teleférico continúe su actividad después del período de concesión actual, que finaliza en el 2037; que se vuelvan a permitir las bicicletas de montaña, que se establezca como un artículo que se puedan hacer voladuras y mallados en la base del Teide para ampliar el aparcamiento del mismo teleférico y que se permitan 16 rodajes (12 de grandes producciones y cuatro de pequeñas y medianas) a lo largo de un año, eliminando la obligación, como sí estaba en el documento anterior, de que la temática de esos rodajes tenga que ver exclusivamente con el patrimonio natural y cultural de este espacio. Además, no se plantea la eliminación a corto o medio plazo de los muflones, que tanto daño hacen a la flora endémica, y solo se destina un 1% a investigación, un 17% a conservación y nada menos que un 57% a uso público y turismo. Ha quedado sin abordar el mayor problema de uso público que tiene el parque ahora mismo: los 5,2 millones de visitantes anuales, lo que hace que su gestión sea imposible, y el de conservación, que es el cambio climático, tampoco se afronta como se debería.

¿Qué pensarían de este plan ya en vigor Telesforo Bravo y Juan Coello? ¿Lucharían contra él?

Sí, sin duda. Si pudieran asomarse a esta realidad estarían muy enfadados. Mi abuelo Telesforo, que se quedaba largas temporadas en el parque nacional, habría abandonado esta práctica harto de quads, coches de alquiler, gente caminando por todos lados, arrancando plantas, recogiendo rocas, trazando nuevos caminos y generando problemas de seguridad vial a cada momento. Tampoco le gustaría ver cómo el parque es un decorado para influencers, instagramers o youtubers; una pista de carreras para pruebas deportivas y donde compañías de quads con personal no habilitado y, en ocasiones, sin escrúpulos, impiden el uso público y condicionan la circulación. Tampoco le gustaría ver cómo el modelo de coche de alquiler se ha impuesto y el grueso de los visitantes van para hacer una foto, sin importarles los valores. Telesforo luchó mucho por la conservación del Teide, impidió que se hiciera un hotel y se pudieran celebrar conciertos multitudinarios.

«Telesforo Bravo, mi abuelo, sería hoy el primero en luchar contra este diseño del parque nacional»

¿Considera que el recurso presentado esta semana tendrá recorrido judicial?

Mucho, porque el Plan Rector de Uso y Gestión vulnera lo dispuesto en la normativa nacional ya que es mucho menos conservacionista que el anterior. Supone un claro retroceso que debe ser corregido si queremos que nuevas generaciones sigan disfrutando del parque.

Imagen del Teide nevado tras el paso de la borrasca Francis.

Imagen del Teide nevado tras el paso de la borrasca Francis. / María Pisaca

¿Qué papel juega el Cabildo de la Isla y su presidenta, Rosa Dávila en este proceso?

Rosa Dávila tenía una gran oportunidad de implicarse en la conservación del parque y lo que está haciendo es fomentar su degradación y destrucción. Debe decidir si es la presidenta del Patronato del Parque Nacional del Teide o del consejo de administración de Teleférico del Teide, SA; elegir entre contradecir el saber científico sobre el exceso de colmenas y abejas en el Teide, para contentar y conseguir los votos de los apicultores, o hacer lo correcto para proteger la flora endémica; si regula de una vez a nivel insular el disparate de los quads y promueve la utilización del transporte público y discrecional o sigue favoreciendo el lobby de los coches de alquiler; si sigue favoreciendo otro lobby, el de la caza mayor, o elige conservar las especies de flora endémica. De momento, ella y su grupo de gobierno están tomando decisiones en el sentido opuesto a la protección de los valores del parque. Pongo dos últimos ejemplos muy significativos: Altavista, con la nueva regulación, deja de ser un refugio de montaña para convertirse en un hotel. También ha sido una decisión suya promocionar la Orquesta Sinfónica con imágenes en el parque nacional, con todos sus instrumentos, cuando el plan anterior lo prohíbe.

«El documento no aborda el problema de uso público que suponen 5.2 millones de visitantes al año»

¿Cuál será el próximo paso del movimiento ecologista respecto al futuro del Teide?

Estamos en debate permanente en un grupo de trabajo que tenemos constituido y no vamos a abandonar nuestra atención prioritaria sobre un espacio natural que, aunque digan nuestros responsables políticos que es la joya de la corona, está más degradado y amenazado que nunca. Tenemos que debatir y consensuar los pasos a seguir, pero lo que vemos no nos gusta nada. No entendemos, por ejemplo, por qué se están ampliando los aparcamientos de los Roques de García y del centro de visitantes de Cañada Blanca si se dice que se va a implantar un plan de movilidad donde primará el transporte público, documento del que, por cierto, no sabemos nada. ATAN y ACBC son los grupos ecologistas y conservacionistas que nos representan en el Patronato, porque es muy importante que todos los colectivos estemos coordinados.

¿Plantean llevar a cabo nuevas movilizaciones sociales?

No podemos ni debemos descartarlas. Dijo Rosa Dávila que el Teide no es un «manifestódromo», pero sí puede ser un plató de cine, una pista de carreras y de publicidad, etc.. Un amplio sector de la sociedad tinerfeña está harta de esta utilización que se está haciendo del Teide y no hay interlocución alguna por parte de este grupo de gobierno, que ha demostrado que más que dialogar se ha dedicado a imponer o manipular. Un ejemplo claro es la cuestión de la pretendida ecotasa por subir al Teide, que no soluciona esos enormes números que lo masifican y supone que empiezan la casa por el tejado. Se trata de una medida populista, luz de gas para distraer la atención aparentando que se hace algo. Igual que la contratación de guardas rurales, que no son agentes de la autoridad y, por tanto, no pueden sancionar. Hay que seguir movilizándose para denunciar estas cuestiones.

«El recurso judicial tendrá recorrido porque este PRUG vulnera la normativa nacional»

¿Qué queda del movimiento del 20A en 2026?

Está más vivo que nunca, pero también hay que entender que el activismo produce un desgaste personal. Se trata de personas voluntarias, en su inmensa mayoría, y una de las estrategias que siguen los responsables de las administraciones públicas es dejar pasar el tiempo para que ese desgaste se incremente. Hemos aprendido que esta es una carrera de fondo y hay que saber dosificarse, porque, además, hay muchos frentes abiertos como el circuito del motor, el hotel de la Tejita y 'Tumba' [Cuna] del Alma.

¿Considera la posibilidad de articular políticamente el movimiento ecologista?

Uno de los grandes problemas que tenemos con el ecologismo es que los partidos mayoritarios ven la conservación del medio ambiente como un gran obstáculo al desarrollo socioeconómico de las Islas, cuando es al contrario. Estamos sufriendo en Canarias las consecuencias de un modelo económico depredador que destruye nuestro medio ambiente y nos aniquila como sociedad. Demandamos un cambio de rumbo a los grandes partidos del Archipiélago para que dejen de gobernar para las élites y gobiernen para la gente y el territorio. Creo que no es función del movimiento ecologista articularse políticamente y sí de los grupos políticos asumir un ideario que se base en un conocimiento científico y opiniones rigurosas. De lo contrario, nuestros problemas se agravarán.

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