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Ciencia

Tres sensores cuánticos vigilarán los pulsos de magma bajo el Teide

El volcán tinerfeño se convierte así en uno de los cuatro del mundo que cuenta con este tipo de monitorización continua y de vanguardia, que permitirá mejorar la alerta temprana

Uno de los investigadores del Instituto Volcanológico de Canarias junto a los gravímetros.

Uno de los investigadores del Instituto Volcanológico de Canarias junto a los gravímetros. / E.D

Verónica Pavés

Verónica Pavés

Santa Cruz de Tenerife

Tres gravímetros cuánticos absolutos vigilarán el movimiento del magma bajo las faldas del Teide. Serán los primeros sensores de este tipo en instalarse en el volcán y realizar un seguimiento continuo de los mínimos cambios que se produzcan en el terreno. No en vano, hasta el momento, la instrumentación dedicada a este fin se coloca de manera puntual para realizar algunas campañas programadas. «Las predicciones de lo que ocurre en el entorno del Teide tendrán una mejora sin parangón», asegura el consejero de Innovación del Cabildo de Tenerife, Juan José Martínez.

Estos aparatos son únicos en el mundo. De hecho, solo existen 21 de este tipo repartidos por el planeta, y el Teide es el cuarto volcán activo en contar con esta tecnología de vanguardia. «Solo el Etna (Sicilia), el Kilauea (Hawái) y La Sofrueire (Guadalupe) disponen de este tipo de tecnología», sentencia.

Estos dispositivos, que serán gestionados por el Instituto Volcanológico de Canarias (Involcan) son herramientas muy poderosas para entender los procesos de ascenso del magma que precede a las erupciones volcánicas; así como las dinámicas de los sistemas hidrotermales. La sensibilidad de los gravímetro de alta resolución permite detectar el movimiento de magma hasta profundidades de la corteza inferior, haciendo posible lanzar una alerta mucho más temprana que la de otras técnicas geofísicas y geoquímicas; siendo incluso más temprana, con respecto a otros gravímetros convencionales.

En principio, estos gravímetros se ubicarán en tres zonas de la isla. «Los vamos a ubicar en el noroeste, otro en el sur y otro en el noreste para poder triangular toda la información que podamos obtener sobre el volcán», sentencia el consejero. Sin embargo, podrán moverse si fuera necesario. «Son infraestructuras portátiles, así que podemos dar servicio a otras áreas de Canarias», insiste el consejero, que recuerda que Involcan «tiene actividad en todo el Archipiélago y a nivel internacional», por lo que puede contribuir a la prevención, seguimiento o intervención en cualquiera de las Islas. Se instalarán, además, «de manera inmediata», con un despliegue que promete hacerse realidad en el primer trimestre.

La capacidad cuántica de estos gravímetros es lo que realmente marca la diferencia. No en vano, son dispositivos de alta precisión que utilizan principios cuánticos, como la interferometría de ondas de materia, para medir la aceleración de la gravedad con una exactitud extrema. Esto quiere decir, que en lugar de notar las oscilaciones en los objetos macroscópicos, dejan caer átomos enfriados con láser para detectar variaciones en el cambpo gravitacional.

«Es uno de esos grandes saltos tecnológicos que estamos viviendo y que aún no sabemos dimensionar del todo», confiesa Martínez, que adelanta que hay otras infraestructuras, como los supercomputadores Teide y Anaga, en los que también quieren empezar a aplicar tecnologías precuánticas.

«Todo ello multiplica de forma exponencial las capacidades de cálculo y de predicción que sistemas más tradicionales pueden pueden darnos», insiste el consejero. Y es que al ser «mucho más sensible» a la hora de captar datos, permiten obtener información que sean aún más relevante para los cálculos que tienen q ue hacer estos superordenadores.

Inversión millonaria

La adquisición de estos nuevos instrumentos ha costado 1,5 millones de euros que Involcan ha captado del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades y de la Agencia Estatal de Investigación, a través del proyecto Geofiscan.

El objetivo principal de esta actuación es la adquisición, el despliegue y la puesta no solo de estos tres gravímetros, sino también ocho estaciones sísmicas borehole en Canarias con el fin de dotar al archipiélago canario de un sistema avanzado de alerta temprana frente a futuras erupciones volcánicas.

Estas instalaciones se complementarán con los más de 300 sensores instalados a lo largo del anillo de fibra óptica que rodea Tenerife, que dotarán de información adicional a estos novedosos gravímetros.

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