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Los peques de Tenerife ya están en 2026: así celebran su particular Fin de Año en Santa Cruz

Miles de familias se reúnen este domingo en la capital chicharrera para que los niños vivan una fiesta de Nochevieja por adelantado, con cotillón y uvas de gominola

Miles de personas acuden al Fin de Año infantil, en Santa Cruz de Tenerife

Miles de personas acuden al Fin de Año infantil, en Santa Cruz de Tenerife / Arturo Jiménez

Santa Cruz de Tenerife

Ni Kiribati, ni Nueva Zelanda, ni Australia, los niños de Tenerife han sido los primeros en dar la bienvenida al 2026. Y lo han hecho por todo lo alto, con una fiesta de Fin de Año infantil celebrada en la santacrucera plaza de La Candelaria. Los peques, con el cotillón y las uvas en mano, invadieron este domingo la capital chicharrera con un propósito claro: despedir el 2025 a una hora prudente sin renunciar a pasárselo en grande.

Los diez minutos previos a las 12:00 fueron los de mayor nerviosismo. Para descargar tensión, las familias cantaron El auto de papá y saludaron al alcalde, José Manuel Bermúdez. Cuando apenas restaban 60 segundos, los encargados de dar la bienvenida a este año infantil lanzaron una advertencia: «Cuidado con los cuartos, son toques dobles que no pueden confundirse con las campanadas finales».

Pese a que todo parecía estar claro, el primer intento fue fallido. El reloj ya marcaba el mediodía cuando los asistentes pudieron comerse las uvas que, para ajustarse a la ocasión, tenían tamaño mini y eran mucho más dulces de lo habitual. Tras la número doce, estalló el confeti y se desató la locura al ritmo de Madre Tierra, de Chayanne. Como en toda Nochevieja, algunos llegaron después de las uvas, aprovechando que la fiesta se alargó hasta la tarde.

Actividades

En la tercera edición del Feliz No Fin de Año Infantil, la plaza se llenó de familias atraídas por un amplio catálogo de actividades: hinchables navideños, talleres, pintacaras, photocalls de Disney, zumba y actuaciones. En esta última zona, la del escenario, había un grupo que destacaba por ocupar buena parte del espacio.

En concreto, eran más de diez familias del colegio Pureza de María que se habían organizado a través de un grupo de WhatsApp para que, en medio del parón navideño, los niños pudieran disfrutar de este día junto a sus compañeros de clase. «Hemos venido juntos, todos estos niños que están por aquí y más que faltan por llegar», explicó Tatiana Garantón, madre de uno de los alumnos del tercer curso de Infantil.

Lo 'guay' del domingo

A este batallón, formado por amigos del cole, se sumaron padres, hermanos y otros familiares con la intención de celebrar juntos una Nochevieja bastante atípica. «Somos una piña, tenemos un chat maravilloso en el que nos hemos organizado para venir y pasar un domingo reunidos con los niños, aprovechando que muchos papás no están trabajando», destacó la portavoz del grupo.

Ellos, al igual que muchas otras familias, celebrarán el Fin de Año por partida doble. Aunque también es cierto que muchos de los allí presentes no aguantarán despiertos hasta la medianoche del 31, por lo que esta fiesta fue su única oportunidad para comerse las uvas.

Daniela Álvarez, Nayara Martín e Idaria Rodríguez son tres tinerfeñas de ocho, diez y seis años, respectivamente, que no quisieron perderse esta cita. Las dos mayores coincidieron en que la música era su actividad favorita. La más peque, sin embargo, discrepó con ellas, pues se había divertido mucho más con las manualidades. «Estamos haciendo un muñeco de nieve que vamos a colgar en el árbol cuando lleguemos a casa», confesó.

Fiesta previa al gran día

Eso sí, cuando se trató de escoger una fiesta favorita la decisión fue unánime: el Día de Reyes. Aunque este domingo se lo pasaron muy bien en compañía de sus madres, la mente estaba puesta ya en los regalos, tanto en los que esperan recibir el día 6, como en los que ya había traído Papá Noel.

La Nochevieja anticipada no fue solo una fiesta para los más pequeños, algún que otro crucerista que pasó por la plaza despistado también pudo dar la bienvenida al año cuatro días antes de lo previsto.

En realidad, Santa Cruz vive uno de los domingos más concurridos del año. Entre el festival infantil, los rezagados que aprovecharon para ultimar las compras navideñas, los turistas y los que hacían cola en las administraciones de lotería para hacerse con un décimo del Niño, las calles lucían abarrotadas desde primera hora.

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