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No es un decorado de cine: el rincón secreto de Tenerife que parece sacado de un mundo fantástico

Un antiguo tramo de carretera en Anaga, cubierto de musgo y laurisilva, se ha convertido en uno de los paisajes más sorprendentes y fotografiados de la isla

Camino Viejo

Camino Viejo / Flickr

Santa Cruz de Tenerife

Tenerife es una isla conocida por la diversidad de sus paisajes, desde playas volcánicas hasta cumbres de alta montaña. Sin embargo, más allá de los enclaves turísticos más populares, existen rincones que sorprenden incluso a quienes creen conocer bien el territorio. Uno de ellos se esconde en el corazón del Parque Rural de Anaga, a pocos minutos del conocido Mirador del Pico del Inglés, y ofrece una estampa que muchos comparan con escenarios de películas de fantasía.

No se trata de un decorado cinematográfico ni de un parque temático. Es un antiguo tramo de carretera excavado en la roca, hoy en desuso, que conserva una atmósfera húmeda y verde gracias a la vegetación que lo rodea. Un paseo breve por este corredor natural basta para comprender por qué se ha ganado fama en redes sociales y guías de viaje.

Un pasillo natural entre muros de musgo y laurisilva

El recorrido discurre entre paredes verticales cubiertas de musgo, helechos y otras especies propias del monteverde canario. Sobre el camino, las ramas de la laurisilva forman una bóveda natural que filtra la luz y refuerza la sensación de estar atravesando un lugar fuera del tiempo.

La humedad constante, favorecida por los vientos alisios, explica el verdor intenso de este enclave. La niebla aparece con frecuencia, envolviendo el paisaje y aportando una estética que recuerda a senderos de ficción como los de El Señor de los Anillos o Harry Potter. De ahí que popularmente se conozca como el “túnel de las Hadas”, aunque su origen es puramente funcional.

Dónde se encuentra este rincón de Anaga

El paraje se encuentra junto al Mirador de Pico del Inglés, uno de los balcones paisajísticos de Anaga. La carretera de acceso es la TF-114, un ramal que parte de la TF-12 y que lleva al mirador.

A escasos metros, un desvío sin salida conduce al tramo antiguo donde aparecen los célebres muros tapizados de musgo.

Ese corredor, conocido popularmente como “túnel de las Hadas”, es una antigua carretera horadada en el corte de la montaña y flanqueada por paredes verticales cubiertas de musgo y vegetación: la escena que inunda redes y portadas de guías de viaje.

Hoy se recorre a pie (el acceso motorizado está limitado), lo que contribuye a que conserve su encanto selvático.

Cómo llegar y qué tener en cuenta

El entorno pertenece al Parque Rural de Anaga, espacio protegido y Reserva de la Biosfera desde junio de 2015 por la UNESCO, un macizo montañoso húmedo cubierto de laurisilva y salpicado de caseríos tradicionales.

La presencia constante de los vientos alisios explica la niebla frecuente, la humedad y, en consecuencia, el musgo que tapiza los muros.

Para llegar hasta allí:

  • Desde La Laguna: sube por la TF-12 hacia la cumbre de Anaga. Poco después de Cruz del Carmen, toma el desvío TF-114 hasta el mirador. El camino viejo comienza en un ramal señalizado como “sin salida”, a muy corta distancia del propio mirador.
  • A pie y con calma: es un paseo breve y llano por el tramo antiguo; muchos viajeros combinan la parada con el propio mirador y con senderos señalizados cercanos (red PR-TF).

Un espacio protegido

Este enclave reúne, en unos pocos metros, lo que define a Anaga: geología tallada, verde antiguo y atmósfera de niebla que a ratos abre y deja ver el mar y los barrancos. Todo el entorno forma parte del Parque Rural de Anaga, declarado Reserva de la Biosfera por la UNESCO en 2015. Se trata de uno de los macizos más antiguos de Tenerife, con una biodiversidad única y numerosos caseríos tradicionales.

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