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Las trabajadoras de Bimba y Lola en Tenerife al ganar el segundo premio: "Tenía el crepe de jamón y queso en la mano cuando me llamaron para darme de la noticia"

Alrededor de 97 millones para las empleadas de la firma que apostaron por el número de su empresa, unos 270.000 euros para las nueve isleñas afortunadas

Empleadas de la tienda de Bimba y Lola celebran su segundo premio

Andrés Gutiérrez

Santa Cruz de Tenerife

«Tenía el crepe de jamón y queso y el café en la mano cuando me llamó la encargada para darme la noticia». Daniela Pérez, trabajadora de Bimba y Lola en Santa Cruz, apenas se lo podía creer. Acababa de ganar 30.000 euros de la lotería de Navidad. Ella y otras ocho compañeras más (también de la tienda de La Laguna), y al igual que otras empleadas de la marca a nivel nacional, habían sido premiadas con el segundo premio de lotería de Navidad.

Aunque el número afortunado, el 70048, fuera vendido íntegramente en Madrid. Como ya es tradición, la empresa adquirió dos hojas de otros tantos billetes y la suerte sonrió en este. La firma lo propuso a sus empleados de toda España. Entre ellos, estas afortunadas tinerfeñas. Y en concreto, unos 97 millones fueron a parar a las empleadas de la firma que habían apostado por el número de su empresa, unos 270.000 euros para las nueve isleñas de las dos tiendas de la marca en Santa Cruz y La Laguna.

Participaciones a cinco euros

«La empresa compra los números y los publica en una web conjunta para que quienes lo deseen compren sus participaciones por cinco euros», detalló Pérez. Así fue como logró alcanzar una pizca de este premio: unos 30.000 euros para cada una. Ahora, planean gastárselos en «un viaje, en la entrada de una casa y en algún que otro agujerito que queda por tapar».

Ella estaba desayunando en una cafetería de la calle Castillo, muy cerca de su lugar de trabajo. Al principio creyó que era una broma. Pero recibió otro mensaje de Delioma Hernández, la primera en enterarse, y empezó a asimilarlo. Las lágrimas fueron inevitables y todas fueron contagiándose de la sensación de alegría y asombro que solo la lotería de Navidad puede causar. Tal fue la emoción que acudieron antes a la tienda para trabajar.

Un brinco desde la cama

También lo hizo Laura Burgueta, otra de las afortunadas de la capital. Ella, al igual que Daniela, se enteró por teléfono. De hecho, casi la despertó la llamada. «Pegué un brinco de la cama, fue la mejor alarma que he tenido nunca», detalló. Tampoco se lo creía. «Al principio pensé que me llamaban para entrar antes y sustituir a una compañera que se había puesto mala, pero nada más lejos de la realidad», agregó. Irónicamente, terminó adelantado su entrada, pero por un motivo diferente: «No podía estar en mi casa de los nervios y la emoción».

Las trabajadoras de Bimba y Lola agraciadas de la tienda de La Laguna.

Las trabajadoras de Bimba y Lola agraciadas de la tienda de La Laguna. / E. D.

Aunque quizás, la que hizo más pública su celebración fue la encargada, Tamara Pérez. «Yo iba en el tranvía y no pude evitar gritar de la emoción», mencionó. Consiguió captar la atención del resto de pasajeros de inmediato. Había recibido el mensaje de Delioma pero, para asegurarse, decidió comprobarlo ella misma en internet. «Todas estábamos en nuestro mundo, pero con el paso del día hemos ido poniendo los pies en el suelo», añadió Tamara Pérez.

Champán para celebrar

Patricia, Rosi, Nayarí, Kimberly y Cande -prefieren dar solo su nombre de pila- y otra compañera, que no compró, son la cara de la tienda de Bimba y Lola ubicada en la calle Herradores, de La Laguna. Kimberly ejerce de portavoz: «Nos enteramos temprano por Rosi, la encargada, y lo celebramos con una botella de champán». Recuerda que «compré los décimos a través de una página online que nos mandó la empresa. Un correo electrónico confirmó que habíamos sido premiadas». Incidió en que «es un día muy especial. Muchas clientas han venido a felicitarnos y traernos regalos». Por un día, el mundo parecía que estaba al revés.

Rosi, Patricia, Kimberly y Cande llevan años en la tienda. Al otro lado, Nayarí con solo dos meses y fichada como refuerzo para una Navidad que no olvidará nunca. La otra cara de esta moneda de la fortuna la ofrecen los trabajadores que no compraron el número de la empresa. Entre ellos, los seis de la tienda en el Centro Comercial la Villa, ubicado en La Orotava.

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