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La primera erupción documentada de Tenerife no la vio un científico, sino un navegante: Cristóbal Colón se topó con la lava en su viaje a América

La erupción de Boca Cangrejo fue vista por el descubridor desde su embarcación mientras navegaba por el archipiélago

Cráteres principales del Volcán de Boca Cangrejo.

Cráteres principales del Volcán de Boca Cangrejo. / IGME

Santa Cruz de Tenerife

Las erupciones volcánicas de Canarias han diseñado las islas esculpiendo su orografía. En el conjunto del archipiélago, se contabilizan 17 erupciones históricas desde el siglo XV, que han marcado, con mayor o menor impacto, la evolución del territorio isleño. 

Pero si hay una reseñable, sobre todo en el ámbito de Tenerife, es la de Boca Cangrejo, y no tanto por sus características, como por ser la primera documentada de la isla.

Aunque lo más curioso de este caso es que quien la documentó no fue un científico o un testigo de la zona, sino un famoso navegante que también cambió para siempre la historia mundial.

Cristóbal Colón recaló en Canarias en 1492 antes de iniciar la ruta al Nuevo Mundo. El archipiélago era su última parada antes de partir hacia Las Indias, pero, sin duda, por el camino encontró algo que no esperaba, convirtiéndose en la primera persona en documentar una erupción en Tenerife

Controversia

Así lo dejó escrito en su Diario de a bordo de su primer viaje a América, que se recoge en copias realizadas por Fray Bartolomé de Las Casas. Sin embargo, no sin alguna que otra controversia, ya que, con el paso del tiempo se pensó que su referencia era sobre una erupción en el Teide, algo que con los años se ha demostrado que no fue así, pero sí que se trataba de Boca Cangrejo, la que se considera la primera erupción documentada de la isla. 

En concreto, en su diario se dice que “una noche de aquellas que andaba cerca de Tenerife, salió tanto fuego del pico de la sierra (…) que fue causa de gran maravilla". 

Cristóbal Colón, archivo.

Cristóbal Colón, archivo. / .

Del uso de la palabra ‘pico’ es de donde se originó, probablemente, la confusión en la localización de la erupción. Algo que quedó clarificado en una publicación de Geogaceta de 2007 titulada ‘La erupción que Cristóbal Colón vio en la isla de Tenerife (Islas Canarias), elaborada por investigadores del CSIC, la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria y la Universidad de Extremadura, entre otros.

Hay que tener en cuenta que Colón partió desde Palos de la Frontera hacia Canarias el 9 de agosto de 1492 y abandonó el archipiélago el 6 de septiembre, por ello, su visión se tuvo que producir entre estas dos fechas.

Otros relatos

Esta visión no solo quedó retratada en la obra de Cristóbal Colón, sino también en la de hijo. En la publicación de Hernando Colón ‘Historias del Almirante’, también se aportan detalles sobre ese día “... el Almirante resolvió a 23 de agosto volver con sus dos barcos a Gran Canaria. Zarpó al día siguiente ... y pasó aquella noche cerca de Tenerife, de cuya cumbre, que es altísima, se veían salir grandísimas llamaradas de lo que maravillándose su gente les dio a entender el fundamento y la causa de tal fuego, aduciendo al respecto el ejemplo del monte Etna en Sicilia, y de otros muchos montes, donde se veía lo mismo”. 

En este caso, ya se habla de la cumbre, y no así del pico, por lo que se abre la puerta a que la erupción pudiera suceder en otro lugar, más allá del Teide.

Pero, además, los investigadores dejan varias cuestiones claras en su artículo: si se hubiera dado en el Teide, la erupción hubiera sido visible desde otras islas, por lo que “es difícil suponer que hubiera pasado sin referencias”. Y, para quienes asocian dicha erupción con la de Lavas Negras, su datación también determina que no podría ser, pero sí Boca Cangrejo, que oscila entre 1430 y 1660, por lo que coincidiría con la travesía de Colón. 

Características

El volcán de Boca Cangrejo se localiza en la dorsal noroeste de Tenerife, a aproximadamente dos kilómetros al sur del volcán Chinyero. 

Se trata de un volcán estromboliano que presenta una clara alineación de bocas eruptivas en las que se incluye un cráter principal abierto al oeste a favor de la pendiente. 

Aunque no se conoce la duración exacta de esta erupción, algunos autores asocian los rasgos morfométricos del cono (escaso volumen) y la reducida superficie ocupada por sus piroclastos de caída con una actividad eruptiva de poca duración y bajo índice de explosividad. 

Los centros de emisión de este volcán y parte de sus coladas proximales se integran en el Parque Natural de la Corona Forestal.

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