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De noveleros por Las Cañadas del Teide

Miles de personas subieron al parque nacional este martes 16 de diciembre para disfrutar de la nieve que dejó Emilia

El Cabildo reabre el acceso del Teide con regulación del acceso

Arturo Jiménez

Leticia Dorta Lemus

Leticia Dorta Lemus

En torno a las 11:20 horas de este martes 16 de diciembre abrieron los accesos al Parque Nacional del Teide de Chío (Guía de Isora), Vilaflor y La Orotava. También se abrió la puerta a la novelería más tradicional de los tinerfeños: ir a Las Cañadas para disfrutar de la nieve. La reapertura se hizo bajo la resolución dictada por el Cabildo de Tenerife el pasado lunes 15 de diciembre para regular los accesos y garantizar la seguridad de las personas que decidieron acceder al pico más alto de España. Además, el Gobierno insular activó el PEIN (Plan de Emergencias Insular) durante la jornada "de forma preventiva" a causa de la afluencia.

Miles de noveleros

Miles de personas subieron al parque nacional y comprobaron, algunos con más suerte que otros, que Emilia fue la nevada más copiosa de los últimos nueve años. El acceso estaba permitido hasta las 18:00 horas, mientras que a partir de este miércoles 17 y hasta el viernes 19 de diciembre se adelanta y será de 10:00 a 18:00 horas. No obstante, la institución insular insistió en que el "dispositivo es dinámico", por lo que se podrán efectuar cambios en cualquier momento.

"Sin responder a nada concreto"

Es lo que ocurrió durante la jornada del martes 16 cuando, sobre las 12:30 horas, se permitió descender desde El Portillo hasta La Orotava, un acceso que estaba contemplado solo en un sentido y que se cambió "sin responder a nada concreto", según fuentes del Cabildo de Tenerife, tramo que este miércoles 17 volverá a ser "en sentido único ascendente", anunciaron.

Los que decidieron subir al Teide por la cara norte de Tenerife fueron desviados de manera obligatoria en dirección a la carretera que lleva hasta La Esperanza, tal y como estaba previsto. En esta vía, la TF-24, se incumplió la resolución del Cabildo insular, ya que los coches aparcaron en el arcén. Una cola de vehículos de tres kilómetros, aproximadamente, dejaba el carril de la derecha libre a la circulación. En los laterales nevados, los noveleros aprovecharon cualquier resquicio de nieve para arrastrarse con buggies, parasoles y alfombras del coche. No obstante, esta vertiente es la menos nevada del parque nacional.

Desinformación

El único aparcamiento disponible en El Portillo estaba condicionado a la consumición en la cafetería colindante, por lo que dejar el coche en la zona era prácticamente imposible. Muchas de las personas que llegaban hasta este punto, la mayoría de ellos de origen insular, preguntaron a los agentes de Gesplan, Guardia Civil o guardas rurales si se podía seguir en dirección al Teide. La desinformación acerca del dispositivo de circulación fue la tónica a la hora de llegar a El Portillo.

El despliegue de seguridad, sin precedentes ante una nevada en el parque nacional, contaba con más de ocho agentes de la Guardia Civil en las inmediaciones de El Portillo. Uno de ellos pilotaba un dron con el que observaba el estado de la circulación en La Orotava (TF-21). Ocurría lo mismo en la vertiente sur: el dispositivo controló el acceso hasta el teleférico, donde los vehículos daban la vuelta. En el recorrido hasta ese punto se podía aparcar en el Parador Nacional, en los Roques de García y en las inmediaciones del funicular.

En cuanto al resultado de este operativo, el Cabildo de Tenerife comunicó a última hora que la primera jornada transcurrió "con relativa tranquilidad, sin incidencias destacables", algo que atribuye al dispositivo de control establecido y que contó con 125 efectivos.

Estampas típicas

Aunque el aparcamiento era escaso, quien lo consiguió disfrutó de la copiosa nieve que Emilia repartió por el sur del parque nacional de una manera excepcional. Allí se vieron muchas estampas típicas de la novelería tinerfeña: chocolate caliente en mano, niños que no van al colegio "porque nevó en El Teide", gente arrastrándose hasta la saciedad, familias haciendo su particular muñeco de nieve y un pequeño caos circulatorio.

La UME entrenando

Una de las imágenes más curiosas de la jornada se registró cerca de las Minas de San José, donde los efectivos de la UME (Unidad Militar de Emergencias) realizaban prácticas en la nieve ocultos a las miradas de los noveleros. Es el único momento en el que una decena de sus integrantes pudieron realizar ejercicios en la nieve: grandes camiones con cadenas en las ruedas, agentes arrastrando a una persona en camilla o el uso de esquís para recorrer un llano nevado. Es un entrenamiento de altura.

Seguir quitando nieve

El recorrido hasta el Teleférico del Teide dejaba patente que las labores del servicio de Carreteras todavía están vigentes. Cuñas y quitanieves continúan arrimando nieve en el tramo de la vía por la que no está permitido circular bajo ningún concepto. Los operarios no cesan para que transitar por allí sea seguro.

La novelería personificada

Antes de abrir los accesos, Xiomara de la Cruz Baute, de Añaza, esperaba junto a sus hijas y sobrinas cerca del parque de La Caldera de La Orotava. "Ayer -lunes 15 de diciembre- también estuvimos esperando por si abrían. Esto para nosotros es una ilusión", explicó. Lo mismo que para Ayoze Díaz Hernández, de playa La Viuda (Candelaria). Espera junto a su mujer, Macarena Socorro García, y sus tres hijos para que la más pequeña vea la nieve por primera vez: "A los niños ya les entregaron las notas y aprobaron, así que este es su premio", dijo el padre orgulloso.

Soraya Doña y Nelson Don -lo de sus apellidos es mera casualidad- clavaron dos sillas de playa en la nieve que se quedó en la isla del aparcamiento del teleférico. Era suficiente para ellos, lo que aprovecharon para hacerse fotos. "Nos levantamos temprano para entrar sin problema", reconoció él, abrigado hasta las cejas. Doña y Don compartían ese espacio con Desiré, una italiana residente en El Médano, que subió con su hijo y que se sorprendía al saber que había más nieve en la cara Sur que en la Norte.

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